Los entresijos de la agresión al Palacio

Jesús Rojo La operación de acoso, comenzó a raiz del acuerdo, tomado en Pleno por nuestros munícipes el año 1995, en virtud del cual se introdujo una modificación al Plan de Casco Histórico, por razones que no serían fácilmente explicables y que bien podrían llamarse, en el mejor de los casos, "seudo-pragmáticas" (que tanto daño han hecho a nuestro Patrimonio a lo largo de la historia).

De esa manera, se consumó la desprotección urbanística, cargándose la que estaba prevista por Ley y materializada en el Plan de 1991-92. Así se dejó al Palacio a merced de previsibles o imprevisibles expolios...

Estas modificaciones ENTRARON EN VIGOR, por vía de urgencia, EL VIERNES DIA DE MARZO, día siguiente de haber sido puesta la denuncia por fax... Los restos testimoniales del Palacio quedaron, como así lo demuestran los hechos, a merced de las palas, que no respetaron ni el mínimo tiempo para que los responsables pudieran reconsiderar las nuevas circusntancias, que se habían creado con el hallazgo, encontrado involuntariamente (debido a la situación de precariedad en que se encontraba el Plan Vigente del 92, se vieron obligados a hacer la prospección por eso de la lucha partidista).

Todo un hábil trabajo de ingeniería urbanística destructiva, legalmente ejecutada, Sr. Concejal de Urbanismo... Usted, con sus declaraciones en los medios de comunicación, se empeña en hacerse recalcitrante partícipe del histórico atropello. Nuestro munícipe se permite amenazar "veladamente" a los vecinos denunciantes, que ante el inminente peligro de desaparición de los últimos vestigios del Palacio buscan el amparo en la Ley de Patrimonio, que contempla estos supuestos.

Con la denuncia, es iniciado el proceso de incoar la declaracion de Bien de Interés Cultural con el fin de protegerle de esta última agresión, legalmente-desconcertante, contra los últimos vestigios físicos, descubiertos por casualidad, que confirmaban que efectivamente era Sitio Histórico, lo que hasta entonces había sido una hipótesis de trabajo.

Lo que a continuación ha ocurrido, es decepcionante; "muerto el perro, se acabó la rabia", como dice el refrán... Es simplemente una burla al espíritu de la ley que se ha llevado a cabo con un hábil ejercicio de la letra de la propia LEY . Una vez más, la letra mata y el espíritu vivifica. En este caso, los detentores de la letra llevan el germen de la muerte y el desprecio o poco aprecio hacia las raíces de la cultura de Medina.

El pueblo ha vivido estas actuaciones insensible y dormido. Necesitaba de un revulsivo, que le lleve a beber de sus raíces culturales para que surgiera impetuoso en la lucha por la vida. El hallazgo de esos restos bien podría servir de punto de inflexión para que "a su sombra" surja un espíritu renovador que nos lleve por los derroteros del desarrollo del pueblo asentándolo, también, sobre sus raices culturales (su Patrimonio), ahora que parece que hay tanto empeño en encontrar nuevos despegues... Despegue industrial, despegue comercial... ¿por qué no despegue turístico de primera?

Los pueblos sin raíces no tienen futuro... Solo lo tienen, o las grande urbes asentandas en el bullicio y vorágine del nuevo urbanismo, o los pueblos que revitalicen sus raíces injertadas en el tiempo. Medina, ciudad- pueblo, está condenada a desarrollarse en una tensión cosmopolita-rural...

Lo cierto es que lo que debía haber sido un revulsivo que alcanzara a todos, no ha llegado ni siquiera a conmover a las partes afectadas más directas por el mismo. La ADMINISTRACION LOCAL Y EL iNSALUD han pasado olímpicamente de ello, eso es lo que nos dice el acuerdo dado conocer por los medios de comunicación de la Comisión Territorial de Patrimonio. Por lo tanto, "no caben medidas excepcionales cuando la normativa normal lo puede proteger". Parece, más bien, como si existiera un consenso politico, para cargarse legalmente el testimonio más firme que hasta ahora ha habido del Palacio Real de los Reyes de Castilla.

Medina, como dice D. Gerardo Moraleja, gran cronista e insigne historiador de Medina, "parece que está condenada a que siempre se reproche el haber perdido las joya más valiosa de nuestro patrimonio, capaz de rentabilizarse" socio-económicamente en nuestros días, y añadiría que parece como condenada a querer borrar todo rastro que quede de él.

No hemos sido capaces, hoy día, ni de respetar sus restos a pesar de las denuncias al amparo de la LEY...

Todo un juego de legalidades para cargarse las normativas de protección, que se había dotado al Sitio Histórico... Ésa ha sido la agresión "legalmente" llevada a cabo por nuestros munícipes, y no interpelada, en su dia, bien sea, por la indiferencia que tenemos la ciudadanía hacia el Patrimonio... o por el exceso de confianza, que depositamos en nuestras Instituciones para salvaguardarle. Tanto monta, monta tanto... estamos en la villa de los Reyes Isabel y Fernando.

Por otra parte, no se ha querido dar el más mínimo lapsus de tiempo para valorar la transcendencia social que esos hallazgos podían dar lugar. A nosotros que hemos hecho, lo que estuvo de nuestra mano, sólo nos queda la tranquilidad de haber sido respetuosos con nuestro ordenamiento jurídico y la rabia para con fuerza denunciar los atropellos detectados.

En resumidas cuentas, la agresión, bordeando la legalidad, tiene todos los indicios de que fue hecha con cierta intencionalidad, quizás política, si hacemos caso a declaraciones de algunos de ellos... Se dio la licencia antes de que entraran en vigor las modificaciones, hechas a su medida y por eso, de las luchas partidistas, tuvieron que hacerse las prospecciones, que dieron como resultado lo que no se esperaba... Se hicieron en un sitio sin criterio racional, según el arqueólogo, pues no se le informó dónde iba a ser la obra... y mira por cuanto que el azar le fue propicio y se encontraton con un yacimiento de tal manera interesante, que el desarrollo de la obra se haría bajo control arqueológico. Los hechos han demostrado que muy posiblemente no se ha respetado nada.