Investigar para la guerra
Cristina Narbona Los Presupuestos Generales del Estado reflejan, sin duda, las prioridades del Gobierno, aunque a base de ingenierías contables resulta cada vez más difícil averiguar en qué se gasta el dinero de todos los contribuyentes. Por lo pronto, no se gasta en política de vivienda ni un euro más —en euros contantes— que hace cinco años, a pesar de que la evolución registrada en el mercado de la vivienda merecería un esfuerzo público bastante más significativo; basta pensar que desde desde 1998 hasta hoy el precio medio de la vivienda ha aumentado en un 63,3% mientras los salarios aumentaban, en media, un 9% —lo que comporta una dificultad creciente a la hora de adquirir una vivienda, sobre todo por parte de los jóvenes—. Sin embargo, el gasto público/PIB destinado a política de vivienda se ha reducido desde 1993 del 1 al 0,5% del PIB, la cuarta parte de la ratio media de la UE (un 2%). Vaya, que la vivienda no es un problema…
En cambio, los Presupuestos Generales del Estado reflejan un afán bélico sorprendente, más allá del incremento registrado en los gastos del Ministerio de Defensa, superior al aumento medio de todos los Ministerios previsto para el 2003. Lo llamativo es que el 35% del presupuesto en I+D se destinará a investigación específica en cuestiones militares, y otro 11% de dicha partida se dedicará a investigación vinculada indirectamente a la actividad militar. O sea, casi la mitad del gasto en I+D —que sigue estando muy por debajo de la media europea— se empleará en desarrollos bélicos sofisticados; mientras tanto, se bloquea la investigación de células madre por supuestas razones éticas —al parecer, por orden expresa de doña Ana Botella…
La Fundación por la Paz ha recogido ya las firmas de más de mil científicos que protestan por la concentración del escaso gasto público en I+D en proyectos militares, y se declaran simbólicamente objetores de conciencia ante la militarización de la investigación en España. El manifiesto de la Fundación por la Paz se ha divulgado, hasta la fecha, por instituciones catalanas, y en las próximas semanas será transmitido a todas las universidades y centros de investigación de España.
Dentro del capítulo de investigación, resultan también llamativos los recursos destinados a alargar la vida de las centrales nucleares… mientras los Presupuestos del 2003 recogen exactamente la misma cifra exigua que en el 2002 —20 millones de euros— para apoyar la implantación de la energía solar. Así, no puede sorprender el que en Alemania se hayan instalado paneles solares en una extensión diez veces superior a la alcanzada en España…
Sin duda, en España existen déficit importantes, a pesar de nuestro nivel de desarrollo. Pero en lugar de combatir los déficit sociales —educación, sanidad, pensiones, vivienda…— o el déficit tecnológico, el Gobierno está obsesionado con el "déficit cero", y con una distribución de los recursos presupuestarios disponibles según criterios bastante discutibles.









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