Sostenibilidad y sostenibilidad urbana

LA SOSTENIBILIDAD

La aproximación a la problemática ambiental ligada al crecimiento económico es una preocupación que ha estado muy circunscrita al mundo académico. Sin embargo, este concepto lo retoma el Informe Brundtland en 1.988 rompiendo este marco para trasladarlo a la conciencia social y política desde esta fecha (Bermejo, R. y Nebreda, A. 1998). Este informe definía el desarrollo sostenible de la siguiente forma:

Desarrollo sostenible es el desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.

Esta definición ha suscitado un gran consenso y popularidad. De forma que, en política, en el mundo empresarial y entre otros representantes sociales, la concepción o adjetivo de sostenible se ha añadido a la de desarrollo económico.
En la economía ortodoxa se defiende la autonomía de los gobiernos en la protección de la naturaleza. Esta idea aparece expuesta en la comunicación de la Comisión Europea Sobre comercio y medio ambiente que señalaba: Está ampliamente admitido que el margen de maniobra de los países sigue siendo muy amplio. Sin embargo parece cada vez más evidente que los estados pierden capacidad para decidir autónomamente. La liberalización comercial agudiza el carácter insostenible de la economía, empeorando aspectos que ya le eran inherentes y creando problemas nuevos:

- Impide que los gobiernos puedan adoptar medidas adecuadas a la magnitud y características de los problemas internos.

- Alarga los circuitos de los materiales, construyendo un modelo energético cada vez más insostenible.

- Especializa las economías imposibilitando la creación de "ecosistemas industriales" (donde los residuos de una industria son recursos para otra).

- Inestabiliza las comunidades y la sociedad mundial entorpeciendo políticas a largo plazo.

- Dificulta el cumplimiento de acuerdos multilaterales de protección de la naturaleza, al desaparecer los controles fronterizos.

- Crea sociedades competitivas entre sí cuando la solución de los problemas ecológicos requiere cooperación (Bermejo, R. y Nebreda, A. 1998).

Ahora bien, es preciso hacernos eco de aquellas consideraciones que pretenden profundizar en el concepto de sostenibilidad de manera que la asunción del mismo no quede en una mera pose social. En este sentido, se hace necesario ahondar más en las necesarias relaciones entre crecimiento económico y social y la cuestión ambiental, para exponer un concepto que sea capaz de ofrecer un crecimiento económico que considere los aspectos ambientales como referencia en su funcionamiento. Así, Paolo Bifani señala:

La integración de las dimensiones ambientales en la estrategia de desarrollo, no rechaza el objetivo de crecimiento económico, más aún, reconoce explícitamente su necesidad (...). Se propone la incorporación explícita de las dimensiones ambientales en la problemática del desarrollo, tanto como las metas a lograr, es decir componente cualitativo del bienestar, así como conjunto de recursos o potencialidades a utilizar para acelerar el desarrollo y aumentar el bienestar. En este contexto se propugna la gestión racional del sistema natural a fin de garantizar su supervivencia como base del sistema social.

El concepto de desarrollo sostenible aúna los de medio natural y desarrollo económico:

Si el primero constituye la base de todo progreso y bienestar social y proporciona los recursos para su logro, es el crecimiento económico el que provee los medios financieros , científicos, técnicos y organizacionales que permiten la utilización racional y eficiente del sistema natural así como su preservación. El desarrollo sostenible no se refiere a un estado de armonía estable e inmutable, sino que un constante proceso de cambio en la cual la explotación de los recursos naturales, la dirección de la inversión y del progreso científico-tecnológico junto al cambio institucional permite compatibilizar la satisfacción de necesidades sociales presentes y futuras.

La particular naturaleza de la sostenibilidad como objetivo político exige métodos especiales, por tanto se hace necesario comprender algunas características de ésta antes de pasar a discutir cómo lograrla. Basándonos en las ideas expuestas en Framework for Local Sustainability (recogidas en el Informe de la Comisión Europea Ciudades Europeas Sostenibles, 1.998) éstos son algunos aspectos que deben tenerse en cuenta:

- Límites ambientales, es decir, reconocer que el medio ambiente impone unos límites a determinadas actividades humanas y que hay circunstancias en las que no se deben intercambiar recursos ambientales o daños al medio ambiente por cualquier ventaja o beneficio potencial. Es imprescindible para el bienestar y la existencia humana que el medio siga pudiendo proporcionar recursos, eliminar residuos y proporcionar servicios básicos (por ejemplo una determinada temperatura o protección contra radiaciones). Hay cada vez más indicios de que estamos traspasando importantes límites de la capacidad de carga del planeta. No es fácil determinar dónde están estos. Incluso cuando hay pruebas de que se está traspasando un importante límite la ciencia no es capaz de precisar dónde está éste y además es posible que haya muchos límites cuya existencia desconocemos. En caso de duda, más vale evitar riesgos potencialmente graves para el ecosistema a la hora de tomar decisiones. Es el principio de cautela del Tratado de Maastricht.

- Gestión de la demanda. El principio de cautela implica que la actividad humana debe realizarse dentro de los límites que impone el medio ambiente natural, lo cual significa que son necesarios procedimientos para gestionar, reducir o reconducir determinadas demandas en lugar de satisfacerlas (lo que han hecho tradicionalmente los servicios públicos). El desarrollo sostenible intenta conciliar lo anterior con las aspiraciones de desarrollo y mejora de niveles de vida y salud de la sociedad humana. Para alcanzar este objetivo hay que servirse de dos principios: eficacia ambiental y eficacia social.

- Eficacia ambiental. Significa conseguir el máximo beneficio por unidad de recursos utilizada y de residuos producida. esta eficacia puede aumentarse de diversas maneras:

aumentando la durabilidad, de forma que los costes ambientales se repartan un periodo de vida útil más largo;
aumentando la eficiencia técnica en la transformación de los recursos (por ejemplo mayor eficiencia energética o recuperación del calor);
evitando el consumo de recursos naturales renovables, agua y energía, a mayor velocidad de la que la naturaleza puede sustituirlos;
completando el ciclo de los recursos, por ejemplo, aumentando la reutilización, el reciclado y la recuperación (evitando la contaminación;
simplificando y evitando la necesidad de utilizar recursos (no renovables), ya que hay una tendencia cultural a multiplicar la complejidad y a acumular soluciones complicadas para problemas simples. Desde un punto de vista ambiental es mejor simplificar procedimientos productivos y evitar utilización de recursos.

Todos estos puntos, pero especialmente el último, están relacionados con lo que podríamos llamar "el principio de elegancia" (Brugmann, 1992) que consiste en resolver los problemas con medios simples y económicos. Por ejemplo para el transporte de personas en distancias cortas es más "elegante" una bicicleta que un automóvil, ya que la primera proporciona el mismo resultado con 20 Kg de material convirtiendo la fuerza motriz del ciclista con una eficacia del 98%, en lugar de con 800 Kg. de material y un motor que funciona con combustible fósil a un rendimiento del 20%.

- Eficacia social. Se trata de obtener el mayor beneficio social por unidad de actividad económica, lo que puede conseguirse:

a través de usos múltiples, utilizando los bienes económicos para el mayor número posible de usos sociales;
aumentando la diversidad social y económica para obtener la más amplia gama posible de actividades y medios para aprovechar los bienes económicos a lo largo de sus ciclos de vida.

- Equidad. La distribución de la riqueza está estrechamente ligada con la sostenibilidad. La pobreza sufre más los problemas ambientales y tiene menos recursos para resolverlos. La riqueza permite consumir más bienes, recursos, energía y producir más residuos y además permitirse el lujo de desentenderse de las consecuencias ambientales. De este modo la distribución no equitativa de la riqueza lleva a un comportamiento insostenible. Recogiendo las palabras del Informe Brundtland: incluso la noción más estricta de sostenibilidad física implica una preocupación por la equidad social entre generaciones, preocupación que debe, en toda lógica, ampliarse a la equidad dentro de cada generación.

- Significado de los anteriores principios para la política de desarrollo. Los principios arriba explicados tienen implicaciones en el modelo de desarrollo:

para lograr el desarrollo continuo dentro de los límites ambientales es necesario elegir un tipo de desarrollo en perjuicio de otros;
la "eficacia" es más que la obtención del máximo rendimiento económico de cada ser humano;
el beneficio para el hombre no coincide necesariamente con la "utilidad" en el sentido de la economía neoclásica;
la calidad de vida debe sustituir la cantidad de bienes;
la sostenibilidad ambiental está estrechamente relacionada con la igualdad social;

Para que el desarrollo sea sostenible se hacen necesarios tanto índices de desarrollo que se refieran directamente a las necesidades del hombre y la capacidad del medio ambiente como la creación de instrumentos políticos para alcanzarlos. Este era uno de los principales temas del Programa 21 (Agenda 21) de la Cumbre de las Naciones Unidas de Río de Janeiro (v. infra), donde se insiste en que el desarrollo sostenible sólo es posible si se planifica expresamente, donde se hace necesario un proceso lento y profundo de análisis simultáneo de numerosos aspectos, de toma de decisiones concretas sobre asuntos prioritarios, compromisos y sacrificios, así como la creación de sistemas de control a largo plazo. Todo con objetivos cuantificables y fechados. El Programa 21 rechaza rotundamente la idea de que las fuerzas del mercado u otros fenómenos involuntarios puedan resolver los graves problemas de integración de los temas ambientales, económicos y sociales.

LA SOSTENIBILIDAD URBANA

Las ciudades son hoy el principal lugar de producción, consumo y creatividad, pero también son la fuente de gran parte de los daños ambientales y donde estos se manifiestan con mayor virulencia. Estos problemas se deben a características propias de lo urbano y por tanto muchas soluciones deben partir específicamente de la ciudad, de la gestión urbana.

Siguiendo el Informe Ciudades Europeas Sostenibles del Grupo de expertos sobre el medio ambiente urbano para la Comisión Europea, el aspecto específicamente urbano de la sostenibilidad puede enfocarse a través de las relaciones con la sostenibilidad ambiental física, con la calidad de vida y con la equidad:

- Las ciudades y la sostenibilidad ambiental mundial. La actividad urbana repercute gravemente sobre los límites de la capacidad de carga mundial por:

la utilización de energía fósil en edificios, actividades, transporte y sus correspondientes emisiones contaminantes;
consumo de recursos físicos y su consecuente producción de residuos;
la emisión de contaminantes dañinos para todo el planeta, como los metales pesados o los destructores de la capa de ozono.

Por tamaño, población y consumo per capita de sus habitantes, las ciudades europeas tienen una elevada responsabilidad en la crisis de sostenibilidad mundial, lo que las obliga a reducir su impacto.

- Las ciudades y la sostenibilidad ambiental local y regional. Dentro de sus ecosistemas regionales las ciudades son grandes entidades, que tienen importantes efectos sobre la capacidad de carga regional por la concentración de actividades que suponen. En este sentido los aspectos más evidentes se sitúan, por ejemplo, en la fuerte presión sobre el agua, ya sea superficial o en capa freática (agotamiento, salinización, contaminación), sobre la vegetación, sobre los suelos, etc. Pero quizás sobre donde más se refleja el impacto es en la producción de residuos causados por un consumo cada vez más alto y concentrado en lo urbano. Ejemplos:

El volumen de vertidos supera frecuentemente (más en el área mediterránea) la capacidad de absorción de los ríos, ocasionando pérdidas en los ecosistemas, eutrofización y acumulación de residuos tóxicos.
La contaminación atmosférica supone a menudo un riesgo para la salud.
Los vertederos de residuos sólidos ocupan grandes espacios y presentan problemas de filtraciones y metano.

Las ciudades son cada vez más una fuerza atractora importante sobre las zonas circundantes. Esto, junto con un transporte a larga distancia barato y fácil ha dado como resultado la llamada "huella" ecológica de las ciudades. Así por ejemplo:

minas, canteras, pantanos y centrales eléctricas de zonas rurales satisfacen cada vez más la demanda de recursos y energía de la ciudad;
los residuos urbanos van cada vez más lejos, a vertederos rurales;
la actividad agropecuaria se orienta a la demanda urbana de alimentos transformados, empaquetados y disponibles permanentemente. Facilidad de transporte, regularidad y normalización priman sobre nutrición, bienestar animal, eficacia en el uso de recursos, diversidad, diferenciación regional e, incluso, sabor.

El cosmopolitismo urbano asociado a la concentración de riqueza origina un consumidor europeo con deseos de viajar a las zonas más alejadas y exóticas del planeta en busca de nuevas experiencias de consumo. De este modo la huella ecológica de las ciudades del norte se ha extendido por todo el planeta, apropiándose de la capacidad de carga de otros lugares lejanos.

Las propias ciudades son hábitats ecológicos. Si bien el desarrollo urbano reduce la biomasa y la biodiversidad mediante la urbanización del campo, con el desplazamiento de poblaciones animales y vegetales, también es cierto que puede crear nuevos hábitats y nichos. El modelo de los espacios verdes urbanos, su conexión entre ellos, su interacción con los edificios, su tipo de gestión, los niveles de ruido y contaminación y el propio comportamiento humano influyen en las cualidades de la ciudad como hábitat.

- Calidad de vida. La definición de sostenibilidad del Informe Brundtland parte de las necesidades humanas y no del medio ambiente. El objetivo del desarrollo sostenible es, pues, mejorar y mantener la calidad de la vida humana. De ahí que los principio antes mencionados de cautela y gestión de la demanda sean aplicables a las repercusiones mundiales sobre la sostenibilidad, pero la gente valora otros muchos aspectos del medio ambiente no relacionados con la supervivencia física como son la calidad estética y cultural del medio circundante o la tranquilidad. También valora, por su puesto, otras muchas cosas que no guardan relación directa con el medio ambiente pero que contribuyen a la calidad de vida, nivel material de vida, seguridad pública, acceso a la educación,. a la salud, al trabajo, a la cultura, etc. En este sentido es donde en un contexto de sostenibilidad hay que distinguir entre la calidad de vida y deseos materiales que no son sostenibles a largo plazo, es decir, es necesario pasar a prioridades más orientadas hacia el medio ambiente y a la adaptación a modos de vida más sostenibles.

- Potencial de las ciudades e incapacidad para desarrollarlo. El Libro Verde sobre el Medio Ambiente Urbano (CEE, 1990) señala que las ciudades tienen un gran potencial para reconciliar los diferentes aspectos de la sostenibilidad. La propia densidad de población permite accesibilidad fácil o una inmensa y variada oferta de trabajo, bienes y servicios; también permite una gran cantidad de desplazamientos en transporte público ecológico, servicios más eficaces desde el punto de vista del medio ambiente como el reciclado y maneras de construir más eficientes energéticamente. No haber conseguido esto es un fracaso social no inherente a lo urbano.