Patrimonio de todos / V Centenario
Carlos de Rueda Bocos PATRIMONIO DE TODOS
Medina del Campo, Septiembre 2001 En estos días de salvajes atentados terroristas como el de las Torres Gemelas de Nueva York, nos damos cuenta que, además de la lamentable pérdida de vidas humanas con el dolor y angustia que ha generado en la comunidad internacional, se nos ha ido también un pedazo del auténtico espíritu del siglo XX, representado simbólicamente en esos magníficos rascacielos de formas geométricas puras. Y es que la Humanidad necesita verse reflejada en unos hitos monumentales propios de cada época, de su desarrollo social y técnico. Así, esas Torres de Manhattan, junto a algunos otros edificios y obras artísticas a lo ancho del planeta, representaban la esencia misma del denominado Movimiento Moderno, característico aliento vital de un siglo problemático y febril, y modelo universal de un Patrimonio cultural que nos pertenece a todos, independientemente de donde seamos, ante todo ciudadanos del mundo.
Portadoras de un mensaje espiritual del pasado, las obras monumentales de cada pueblo son actualmente el testimonio vivo de sus tradiciones seculares. La Humanidad, que cada día toma conciencia de la unidad de los valores humanos, los considera como un patrimonio común, y pensando en las generaciones futuras, se reconoce solidariamente responsable de su conservación. Ella aspira a transmitirlos con toda la riqueza de su autenticidad."
Esta frase paradigmática de la llamada Carta de Atenas, redactada en 1931 bajo el auspicio de la naciente Sociedad de Naciones como primer documento internacional para la protección del Patrimonio histórico artístico, sigue teniendo plena vigencia. Así lo demuestra la importancia creciente concedida en todas partes a esta actividad, producto no sólo de un sector económicamente pujante de cara al turismo de masas, sino también del nivel cultural alcanzado por una sociedad que es respetuosa con lo mejor de su pasado en el camino hacia un deseable desarrollo sostenible.
Pero, aunque la tendencia sea ésa, al menos en el mundo civilizado, no todo es actualmente de color de rosa, como cabría esperar. Tenemos numerosos ejemplos en Castilla-León y otras Comunidades de lo destruido absurdamente por la mano del hombre, ya sea por ignorancia u oscuros intereses especulativos, y de lo que aún queda por hacer en la salvaguarda del Patrimonio de todos.
En Medina del Campo, con una herencia cultural de una importancia indiscutible, se ha seguido, sobretodo desde finales del siglo XIX, una política desarrollista que, si bien ha aumentado notablemente su población e infraestructuras básicas, ha obtenido dudosos resultados patrimoniales, ya que han desaparecido lamentablemente una gran parte de sus huellas histórico artísticas, perdiendo, por tanto, las referencias urbanas más vitales y conduciendo a una situación actual caótica donde es difícil definir las cualidades características de la Villa que un día la hicieron reconocida universalmente. Y esto se produce a todos los niveles, debido a esa falta de raíces culturales urbanísticas, desde una simple pavimentación peatonal hasta la duda funcional constante de su centro comercial o la búsqueda de la identidad perdida en unas excavaciones arqueológicas.
Por eso, de cara a la celebración del V Centenario de la muerte de la Reina Isabel la Católica, como gran oportunidad histórica de reflexión cultural que sobrepasa lo particular para adentrarse en lo global, se ha propuesto hace ya un tiempo a las autoridades municipales, desde la aparente pero limitada Comisión local de Urbanismo creada al efecto, una actuación integral en todo el casco histórico de la Villa, con un programa específico de rehabilitación urbana que abarque tanto los espacios públicos más representativos como los edificios privados que los envuelven y dan sentido a su estructura general, no sólo para mejorar la estética del entorno céntrico sino, también, su funcionamiento y condiciones de habitabilidad.
Así, junto a las intervenciones puntuales, actualmente en marcha, en el Castillo de la Mota y en la Colegiata de S. Antolín, se deberían acometer otras varias, entre las que destaca por su importancia simbólica la realización de un Monumento a la Hispanidad en la zona institucional de la Plaza Mayor o las restauraciones arquitectónicas del Hospital de Simón Ruíz, las Reales Carnicerías, el Palacio de Quintanilla, la Casa Blanca y el Palacio Real Testamentario, con la recuperación en este último caso, gracias a la arqueología, de sus restos originales y la ampliación, por tanto, de su planta actual hasta los límites del Ambulatorio con la calle Almirante, a fin de dar al conjunto palaciego un uso expositivo más respetuoso y acorde con la importancia que debe tener como solicitado Sitio Histórico(Bien de Interés Cultural).
Cuando quedan poco más de dos años para este esperado acontecimiento conmemorativo de indudable repercusión internacional, los dirigentes político-culturales locales y nacionales, con el apoyo de todos, deben ponerse urgentemente manos a la obra, ya que se va con cierto retraso, posibilitando, por medio de un Consorcio administrativo específico o Sociedad Estatal con capacidad financiera propia, la realización de un amplio Plan Estratégico Coordinado de actuaciones urbanístico-culturales y, así, aprovechar esta ocasión única para Medina del Campo, como se ha hecho en lugares próximos ante semejantes situaciones extraordinarias, haciendo compatible el necesario ejercicio de la memoria y la defensa del Patrimonio, del que somos depositarios para futuras generaciones, con el avance sociocultural y el desarrollo urbano sostenible.Carlos de Rueda Bocos, arquitecto









Comentarios recientes
hace 4 horas 34 mins
hace 6 horas 48 mins
hace 9 horas 23 mins
hace 12 horas 22 mins
hace 1 día 7 horas
hace 1 día 7 horas
hace 1 día 8 horas
hace 1 día 13 horas
hace 2 días 2 horas
hace 2 días 8 horas