Denuncian el ahorcamiento de perros en España
IRENE HDEZ. VELASCO. Corresponsal MEDIO AMBIENTE / Al finalizar la temporada de caza, cientos de galgos son colgados de árboles si realizan una pobre actuación / La agonía de los animales dura horas.
Ecologistas británicos protestan contra el «trato salvaje» que se da a los canes de caza en nuestro país.LONDRES.- Primero fueron las corridas de toros. Luego, la cabra de Manganeses de la Polvorosa, arrojada viva desde el campanario de la Iglesia de este pueblo zamorano cada mes de enero, hasta que en 1999 tan siniestra costumbre fue prohibida. Y ahora, los británicos se echan las manos a la cabeza ante las informaciones que señalan que, cada año, cientos de perros son ahorcados en España al finalizar la temporada de caza.
Ha sido la Sociedad Mundial para la Protección de los Animales, un grupo con sede en el Reino Unido, quien se ha encargado de airear en los medios de comunicación británicos el monstruoso destino que les aguarda en España a numeroso canes de caza, la mayoría de ellos galgos, al llegar a su fin el periodo de monterías.
El pasado domingo, el rotativo The Sunday Telegraph dedicaba un artículo al asunto, bajo el encabezamiento: «En España los perros se enfrentan a ahorcamientos salvajes». Y el lunes, el informativo de la tarde del canal de televisión Channel Five incluía un pequeño reportaje sobre el tema, con imágenes estremecedoras, y concluía haciendo un llamamiento a la población británica para que inunde de cartas de protesta al Embajador de España en Londres, el Marqués de Tamarón, por el trato salvaje que en su país se dispensa a numerosos canes.
«Es realmente escalofriante», asegura Jonathan Owen, el miembro de la Sociedad Mundial para la Protección de los Animales que ha estado investigando el ahorcamiento de perros en España. «La imagen del cadáver de un perro de un año de edad ahorcado en un árbol en MEDINA DEL CAMPO que recientemente he contemplado es una de las visiones más estremecedoras que haya visto nunca», declaraba ayer a EL MUNDO.
Owen, en estrecha colaboración con ecologistas españoles, ha analizado los pormenores de la muerte segura que les espera en España a cientos de perros al concluir la temporada de caza.«Sus dueños no perciben a estos animales como seres vivos con derecho a ser respetados, sino como meros objetos en los que no vale la pena gastarse el dinero», sostiene. «Además, y según cómo se haya comportado el animal durante las monterías, los perros son asesinados de una manera o de otra».
Así, siempre según la investigación realizada por la Sociedad Mundial para la Protección de los Animales, los canes que durante la temporada de caza realizan una pobre actuación, son colgados del cuello de las ramas bajas de los árboles, de manera que con las extremidades traseras apenas si alcancen a rozar el suelo.A pesar de que el animal hace esfuerzos denodados por estirar las patas y mantener el equilibrio, invariablemente las fuerzas acaban abandonándolo, lo que se traduce en su muerte.
De esta manera, la agonía del perro se prolonga durante horas.Pero justo eso es lo que buscan sus dueños, que utilizan esta forma de tortura, denominada «el pianista» o «el secretario», para castigar a los canes que consideran que no han dado la talla en las monterías.









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