Del Imperio español al yanki
HENRY KAMEN 400 AÑOS ANTES DE LA «GLOBALIZACION» EL IMPERIO ESPAÑOL CUBRIO EL PLANETA. EL HISPANISTA HENRY KAMEN CREE QUE, COMO EEUU HOY, ESPAÑA BASO SU PODER EN ALGO MAS SUTIL QUE LA MERA CONQUISTA. SE VALIO DE SUS ALIADOS Y TUVO SU GRAN «ENEMIGO COMUN» Las protestas en contra de participar en una guerra no son nuevas en España. Los problemas surgidos como consecuencia de la situación en Irak tienen muchos precedentes. Los españoles siempre han sentido repugnancia por las guerras, y lo cierto es que nunca han aceptado la necesidad de combatir fuera de la península. Durante los grandes siglos del famoso Imperio Español, los españoles se oponían a las guerras en las que se veían empujados por sus gobiernos. La oposición en España a las guerras contra los holandeses fue general. «Si estas guerras importan», protestaban las Cortes de Madrid en 1588, «no toca a estos reinos llevar la carga».Incluso cuando las guerras tenían lugar dentro de la península los españoles no siempre desempeñaban un papel primordial en ellas. En la guerra de la Sucesión Española (1705-1714), los ejércitos principales fueron franceses e ingleses; en la guerra de la Independencia contra Francia, el duque inglés de Wellington dirigió el ejército principal; incluso en la Guerra Civil los soldados y el dinero extranjero representaron una parte crucial en ambos lados.
Si España es tan poco proclive a la guerra, uno puede preguntarse cómo se las arregló para crear su gran Imperio durante los siglos XVI y XVII. La pregunta nace de la idea errónea de que los imperios son el resultado de la conquista. El gran imperio mundial de EEUU de hoy no se basa en la conquista, y lo mismo se podía decir del Imperio Español. Cuando estaba preparando mi libro Imperio, pronto comprendí que todos los imperios globales tienen rasgos en común, y que tienen poco que ver con los conceptos populares de imperio y poder. Si comparamos el imperio de EEUU con el de España, me parece obvio que tienen mucho en común, pero también hay una gran diferencia entre ellos.
Debemos ocuparnos, ante todo, de la diferencia que es fundamental.EEUU, como Tocqueville advirtió hace ya tiempo, poseía el potencial para convertirse en el país más poderoso del mundo. También era el país más rico. Cuando finalizó la II Guerra Mundial en 1945, Norteamérica estaba lista para convertirse en la mayor potencia del mundo. Combinaba un gran potencial industrial con una elevada producción agraria, vastas reservas de crudo, y una política de libertad intelectual y científica que atrajo a los cerebros más grandes del planeta.
GLOBALIZACION Y COCA COLA
Tras la paz, en 1945, EEUU tomó la parte principal en el desarrollo de la ONU, y extendieron sus intereses al resto del planeta.Su así llamado «imperio», tal como se desarrolló en los años 50 y 60 del siglo XX, no se basaba en la conquista ni en el poder; se basaba en ganar la colaboración de las naciones, partidos políticos y sociedades económicas cuyos intereses coincidían con los de Norteamérica.
Estos intereses extendieron sobre el globo una red que viene llamándose «globalización». Norteamérica creó un imperio basado más en la Coca Cola, los pantalones vaqueros, las hamburguesas y Hollywood, que en las pistolas y los soldados. Todos hemos ayudado a crear este imperio, en parte porque lo admiramos, y en parte porque lo imitamos.
España, por el contrario, no tenía ninguna de las ventajas que Tocqueville admiraba en Norteamérica. Era un país pequeño, poco poblado y aislado del resto de Europa. ¿Cómo pudo también conseguir un imperio? A pesar de todo lo logró, y su imperio llegó a ser más grande que el de los griegos o romanos.
La historia tradicional ha cometido el error de creer que, siendo España pobre, su éxito se produjo gracias a la conquista. ¿No conquistó el Gran Capitán media Italia? ¿No conquistó Cortés México? ¿No conquistó España las Filipinas? A medida que me sumergía en la preparación de mi libro, se ponía de manifiesto que la versión dada por la historia tradicional del Imperio Español era errónea. ¿Quién conquista la ciudad de México? ¿Hernán Cortés y sus 900 hombres? No, la conquista fue posible gracias a los casi 300.000 indios que auxiliaron a Cortés por voluntad propia, ya que los indios de Tlaxcala y otras ciudades se unieron al español. En todas las áreas de la empresa imperial, los españoles formaban sólo una pequeña sección del esfuerzo militar. En la batalla de San Quintín (1557), quizás la más afamada de las victorias españolas de la época, sólo el 12% de las tropas eran españoles y ningún comandante de relevancia era español.
En cada etapa de la creación del imperio, el poder militar español tuvo un papel limitado. El verdadero factor que creó el imperio no fueron los soldados sino la plata procedente de América. Gracias a ello, España pudo financiar el coste de todo aquello que como nación pobre no tenía. Pudo pagar soldados de Italia, armas de Milán, barcos de Francia, esclavos de Africa y generales de Flandes.España era un país pobre, pero obtenía una fuente continua de riquezas procedentes de las ricas minas de América.
Por lo tanto, aunque había una diferencia fundamental entre la gran riqueza de EEUU y la innegable pobreza de España, el crecimiento del imperio en cada caso no dependía de cuestiones de riqueza o pobreza. Dependía, más bien, de cómo el país podía explotar la situación internacional. EEUU podía ser la nación más poderosa del mundo, pero necesitaba aliados, y lo mismo era cierto para España. Sin la ayuda de las naciones democráticas que se oponían al comunismo, o sin la ayuda de los estados amigos en alianzas tales como la OTAN y la OEA, los norteamericanos no habrían podido dominar los asuntos mundiales. Como el imperio de EEUU, el imperio español contaba con la colaboración de amigos, principalmente estados como Nápoles y Milán y el Sacro Imperio Romano. Sin soldados alemanes, por ejemplo, España no habría podido luchar en San Quintín en 1557 u ocupar el reino de Portugal en 1580.
Debemos centrarnos en las muchísimas similitudes entre la formación y el mantenimiento de ambos imperios. Las tareas del imperio eran globales y exigían soluciones globales. El imperio español se creó gracias a la colaboración entre elites que operaban en varias naciones. Fue la primera economía globalizada, como más tarde lo sería el imperio de EEUU. Un imperio es siempre un negocio internacional, y el de España lo era, igual que el de EEUU. Por vez primera en la Historia, con los españoles un imperio internacional integraba los mercados del mundo en una interminable cadena comercial.Los esclavos africanos llegaban a México; la plata mexicana, a China; las sedas chinas, a Madrid.
ESFUERZO INTERNACIONAL
En semejante imperio globalizado, todos participan para bien o para mal. En el mundo de hoy, está en el interés de todos apoyar el imperio norteamericano y su economía. En el siglo XVII, el mundo colaboró en el esfuerzo de apoyar a España. Gracias a la ayuda de napolitanos, genoveses, flamencos, aztecas y chinos, el imperio crecía y la economía española florecía. El imperio subsistió gracias a ese esfuerzo internacional. «La preservación del imperio», declaró un primer ministro británico, «ha sido la general inclinación de todas las potencias». Pudo haber sido el señor Blair hablando de EEUU en el año 2003, pero fue el señor Walpole hablando de España en 1739.
Este enfoque internacional es la única manera de entender el desarrollo de los imperios. En mi libro, por tanto, he intentado narrar una historia de un imperio global y no meramente la historia de una nación con un papel imperial. Los historiadores occidentales ahora hemos dejado atrás las versiones nacionalistas e imperialistas del poder. Mi libro presenta el imperio español no como la creación de un solo pueblo sino como la relación entre muchos pueblos.
Los imperios globales siempre se enfrentaban a un gran enemigo.En el caso de EEUU era el comunismo, ahora es el terror islámico.El enemigo más directo del imperio español fue el islam, «el enemigo común», como decían los españoles de entonces. Cuando una victoria militar (la batalla de Lepanto, 1571) no era protección suficiente contra el gran enemigo, el Estado español reaccionaba expulsando del territorio nacional a todo aquel que era de origen islámico. Así fue la expulsión de los moriscos (1609), que afectó a 300.000 personas, quizá el mayor ataque jamás antes cometido por un imperio global contra los derechos humanos. Tal vez EEUU no expulse a sus ciudadanos musulmanes, pero está tomando severas medidas contra el peligro terrorista. De esta manera los imperios continúan protegiéndose contra las amenazas de subversión. Es un dato que subraya cómo todos los imperios, sea cual sea su ideología, comparten una causa común.
Henry Kamen es historiador y autor del libro «Imperio» (Aguilar), que se publica esta semana
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LOS IMPERIOS DE FELIPE II Y GEORGE BUSH EN CIFRAS
Población: España tenía en el siglo XVI seis millones de habitantes; EEUU tiene hoy más de 280 millones.
Ejército: La tropa de Felipe II era de unos 10.000 hombres (en tiempos de crisis se podía multiplicar por ocho). EEUU tiene 1.400.000 soldados.
Influencia: El Imperio Español llegaba a América, Filipinas, Canarias y el norte de Africa. Tenía autoridad política en Milán, Nápoles, Países Bajos y Portugal. El Ejército de EEUU está presente en 132 países.
Economía: España tenía en el siglo XVI una economía de subsistencia.EEUU es la primera economía mundial con 36.600 dólares de rpc.









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