Bienvenida al frente Interno, próxima estación: Éxodo

Por IndyACP Sábado 29 de Marzo de 2003Indymedia
Bienvenidas y bienvenidos a la garantía cero, a la democracia vigilada, al reflejo alucinado de una crisis. Hoy entendemos mejor que significa eso de la guerra global permanente. Antes lo podíamos pensar, abstraernos, ahora ya lo sabemos.
Sabemos que hace falta muy poco ejercicio de la violencia para ser violento y sin embargo, un gran ejercicio de la violencia para ser demócrata. Así son hoy violentas las personas que tiran estiércol a una sede de un gobierno, o que se resisten de rodillas a una carga policial, o que protegen sus cuerpos para no ser heridas, o que gritan “No a La Guerra” en una inauguración, o en un acto político. Y sin embargo son demócratas (y se siente amenazadas y amenazados) aquellos que ordenan bombardeos sobre población civil, quienes violan la legalidad internacional, quienes golpean de forma impune a la ciudadanía, quienes provocan desastres naturales a más gloria del petróleo que luego ayudan a robar a un pueblo soberano. Son demócratas quienes infunden miedo a través de los medios de comunicación. Son demócratas quienes impiden la libre manifestación y expresión de las gentes... Son demócratas todos y todas aquellos que obligan a la población a manifestarse de una manera que puedan ignorar cómodamente. Pero sabemos que este análisis no especialmente lúcido, sino claro y meridiano para cualquiera que en el último fin de semana (¿quizás mes?) haya intentando salir a la calle a expresar su repulsa, no es suficiente. No es suficiente saber que nos mienten, tampoco es suficiente saber cómo lo hacen y por qué. El frente interno es una realidad, es una lógica de afirmación política. Por tanto no sirve sólo con tomar una postura distanciada del mismo y decir que existe, porque el frente interno será nuestro día a día por mucho tiempo.

Por otro lado, sus armas son antiguas, demasiado para nosotros y nosotras que hemos nacido al abrigo de un mundo nuevo, sus dicotomías nos resultan obvias, pero no por ello debemos dejar de afrontarlas. Debemos saber que la lucha, hoy es principalmente simbólica. Debemos ver sus movimientos antes que ellos, como cuando en medio de una gran movilización contra la guerra ponen orden de desalojo al laboratorio y nadie se sorprende. Ya sabemos como funcionan esas pinzas.

Lo que buscan es que respondamos como un zorro atrapado en un cepo, que cuanto más se mueve más atrapado y herido está. Esa es la lógica del cepo. Quieren que salgamos a la calle y respondamos con una lógica militar- si sacan una porra, sacamos una piedra, si hieren a uno de los nuestros herimos a uno de los suyos- Pero la lógica militar se la vamos a dejar al pensamiento unidireccional de los ejércitos.

Nosotros y nosotras somos la multitud, y sabemos que si la guerra está en todas partes, la resistencia también. Estamos fabricando el tren en el que fugarnos de su lógica, en el que agujerearla, ahora que quieren ahogarnos en esta situación irrespirable. Quieren ser amenazados, insultados, vapuleados. Pero hoy, la guerra, no tiene retaguardia, y nuestra huida de su lógica es constituyente. El mejor recurso que tienen es que nos creamos sus definiciones y sus codificaciones. No tenemos miedo a cambiar de rumbo, aspecto, táctica, etc, si con eso vamos a conseguir más aliados, más amigos y amigas que entiendan que no pretendemos “destruir” el mundo sino construir un archipiélago de mundos múltiples.

Las batallas militarizadas, los ambientes irrespirables, las cazas de brujas, son las armas que ellos tienen en su infinita decrepitud. Si las adoptamos como herramientas de trabajo habremos perdido, estaremos derrotados en un lucha donde los únicos vencedores, las únicas vencedoras, serán quienes deserten. Debemos construir entonces las herramientas para la fuga masiva del campo de batalla, para dejar solos a los valientes y los puros, en perpetua pelea, casi iguales, como un espejo homólogo.

Nuestras armas son la creatividad, la comunicación múltiple, los huecos grises por donde colarnos, el consenso desde el conflicto. Convencimiento sin necesidad de imposición, argumentos para frenar la guerra. Conocimiento de la nueva situación frente a la lógica de simple respuesta. Fuga, Huída, Saltos mágicos en el vacío.

No vamos a caer en la absurda trampa del cuanto peor mejor, menos cuando luchamos contra una guerra, guerra es muerte y destrucción, nosotros y nosotras somos vida pura arrastrando esa lógica. Nos han tendido esta trampa, esta lógica de conflicto. No basta con reconocerla, hay que fugarse. Ser más públicos, más abiertas, hablar con todo el mundo, defender nuestros consensos, proteger nuestros derechos, construir, resistir, pensar.

Por otro lado, nos negamos a condenar o aplaudir todas aquellas expresiones que nada tienen que ver con nosotros y con nosotras, somos completamente ajenas a quienes aceptan el sumidero, el agujero por el que se filtra la lógica del sistema, el enfrentamiento directo y militar, la representación puramente espectacular de la lucha, el permanente enfrentamiento ideal con quien sea (incluyendo la sociedad civil).

Viajeros al tren, hay que parar una guerra. Que empiece la fuga.