Julio Anguita Parrado lo presintió
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Julio Anguita Parrado lo presintió
El colaborador-corresponsal del diario El Mundo, Julio Anguita Parrado, presintió que algo le iba a ocurrir. Estando con su compañera, la corresponsal del Grupo Correo, Mercedes Gallego, realizó unas declaraciones que son su testamento: no quiero que Pedro Jota venga a mi entierro y se cuelgue medallas a mi costa.
Así lo ha declarado esta mañana la corresponsal del Grupo Correo en Bagdad, Mercedes Gallego, en el programa de Maria Teresa Campos. Empotrada con los marines, según sus propias palabras, ha dicho textualmente: un momento, tengo que decir una cosa. Que nadie se moleste, ni que nadie se enfade, pero tengo que decir que me comprometí con Julio Anguita Parrado a decir que él temía que le pasara algo.
Tenía esta sensación y me hizo prometer que le diría a todo el mundo que no quería que Pedro Jota Ramírez apareciera por su entierro ni se colgara medallas a su costa.
Mercedes Gallego ha hecho también referencia a los problemas de Julio con Pedro Jota porque no le hacía contrato como periodista de El Mundo, porque los medios de los que disponía eran absolutamente precarios y porque se había ido a trabajar a una guerra como colaborador.
De hecho, según escribe la propia Gallego en una crónica para la Agencia de noticias Colpisa (ver texto íntegro al final de la noticia) cuando Julio pasó por la redacción de El Mundo, en su viaje relámpago a España antes de viajar a Kuwait, al que le costó trabajo ver fue a Pedro Jota Ramírez, que sólo le dedicó unos minutos.
Fue para negarle en redondo que fuese a darle la plaza de plantilla en Nueva York por la que había estado luchando durante tantos años. La amenaza de que el director le dejase sin trabajo en cualquier momento no le permitía establecerse y tomar las riendas de su vida en esa ciudad sin una garantía de tiempo mínimo por delante.
En unas líneas anteriores de esta misma crónica, Mercedes Gallego apunta: El Mundo le había dado pocas satisfacciones recientes. La presencia de la hija de Pedro Jota Ramírez y su novio en Nueva York le hacía temer por su puesto de trabajo. Años atrás había pedido la excedencia de su puesto fijo en la redacción de Madrid para irse de colaborador a Nueva York, donde se convirtió en la mano derecha de Carlos Fresneda, el corresponsal jefe. Pese a lo unido de este dúo de corresponsales, Julio consideró una traición que Carlos le sustituyese temporalmente con la pareja que amenazaba su puesto, mientras se iba a Irak. Me voy a la guerra donde me pueden matar y encima tengo que estar pensando que cuando vuelva a lo mejor no tengo trabajo, se quejó a la hora de irse.
Esta mañana, en la madrileña calle de Pradillo, sede de El Mundo, se ha producido una concentración en recuerdo del periodista desaparecido. Los compañeros de Julio allí congregados comentaban que no entendían cómo se podía enviar a profesionales del diario a una guerra como si se tratase de cubrir un pase de modelos. Según se oía entre corrillos, Julio A. Parrado no tenía contrato de trabajo.
Sus compañeros se preguntaban si le cubría algún seguro especial para estas situaciones y si el equipo de protección era el adecuado. Algunos más cuestionaban por qué ni a Julio ni a su compañero alemán, también fallecido, les permitieron salir del búnker cuando todos los demás periodistas que sí quisieron hacerlo, pudieron acompañar a los marines en su entrada a Bagdad, señalando la falta de seguridad en sus equipos como motivo principal de esta medida de seguridad por parte de las tropas norteamericanas.
Los compañeros de Mercedes Gallego del Grupo Correo han comentado a PRNoticias que las declaraciones de Mercedes no obedecen -como algunos están empezando a decir- al dolor por la pérdida de Julio con el que había realizado las pruebas en Quántico, base de los Marines en Virginia, Estados Unidos, y las de medidas de seguridad en Kuwait. Simplemente ha querido trasladar la última voluntad de Julio para que ésta sea respetada: que Pedro Jota no se cuelgue medalla a su costa.
Ni Pedro Jota Ramírez ni Casimiro García Abadillo, director adjunto de El Mundo, han contestado a las numerosas llamadas que PRNoticias ha realizado a lo largo de todo el día.
Sin embargo, y ante nuestra insistencia, fuentes del diario que han pedido mantener su anonimato, contestaron a esta redacción a las 22:47. Su declaración ha sido tajante: todo lo que Mercedes Gallego está diciendo es absolutamente falso. Según estas fuentes, Julio A. Parrado tenía el mismo seguro que todos los periodistas de El Mundo que están en estas circunstancias. Además, hace un año se renovaron los chalecos comprando el diario los modelos que los corresponsales de guerra habían elegido. Tratamos a todos por igual y los que han ido destacados a este conflicto lo han hecho por su persistencia, ya que los corresponsales desplazados a la zona son cuatro y las peticiones eran más de diez.
Estas fuentes desconocían la crónica realizada por Mercedes Gallego para la agencia de noticias Colpisa, y aseguraron que las afirmaciones vertidas por esta corresponsal de guerra obedecen a su estado de ánimo.









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