Lagunas posibles

Recuperación humedales de Medina Articulo aparecido el año qw2003 ewn esta web, que por considersrle actual vuelve a encabezar...Autor Doctor Arquitecto medio-ambiental de Vitoria El que escribe, hijo y nieto de medinenses, ha oído muchas veces contar a su familia, no sin nostalgia, la antigua riqueza de la fauna de los antiguos lavajos de Medina del Campo. Los chavales de no hace muchos años jugaban entre lagartos y ranas vigilados por rapaces en el humedal. Enclavados entre pinares en la periferia de Medina, de camino hacia Las Salinas o a Bobadilla, van perdiendo poco a poco su antiguo esplendor. Pasaron de figurar entre los listados de maravillas naturales de la Península Ibérica como humedales de gran interés (Las Lagunas Reales) a ser campas secas, a menudo incipientes escombreras ; o lugares elegidos para competiciones incompatibles con algo que debió ser un santuario de la naturaleza. Algunos descubrieron el interés y acamparon en los pinares de un modo desordenado. Pronto las únicas aguas que llegaban a los lavajos, auténticos drenes naturales de estas llanuras deprimidas y por ello inundables, eran las de los colectores de aguas fecales. Las distintas perforaciones que se hicieron para cultivos con grandes necesidades hídricas como el maíz, continúan desecando lentamente los terrenos. Con el agua va desapareciendo, poco a poco, toda la riquísima vida con la que disfrutaban aquellos antiguos chavales en un escuela de la naturaleza. Todavía podemos percibir un reflejo del antiguo esplendor después de épocas de lluvias persistentes, cuando el agua todavía llega a cubrir grandes extensiones.En España, a principios de siglo, se desecaron muchos humedales. Considerados como focos de infecciones, y ante la necesidad de tierras de cultivo para combatir el hambre, se desecaron, grandes lagunas. La ley Cambó, que lo propiciaba, no apoyaba realizar trabajos de drenaje en pequeños lugares por no considerarlo rentable. Cambiaron de fisonomía lugares como La Nava en Palencia, o las lagunas de Salburúa en Vitoria. Apunto estos ejemplos porque son dos lugares donde se está procediendo a actuar en sentido inverso. Relataré brevemente las dos experiencias, deteniéndome más en la de Vitoria que por ser mi ciudad conozco especialmente : El caso de La Nava, supone un gran esfuerzo al tratarse de explotaciones agrarias en marcha recuperadas como humedales. La Nava, situada lejos de casi todas partes, cuenta con dos centros de interpretación de la naturaleza. Se están rehabilitando viviendas para agroturismo. El paisaje de llanura sin arbolado, muy bello pero duro en extremo, es capaz de atraer un turista de la naturaleza, respetuoso con el medio y que aporta un ingreso importante a la economía rural. El caso de las lagunas de Salburúa forma parte de una estrategia de ciudad en la que afortunadamente, se ha mantenido el consenso político a lo largo de las distintas corporaciones. Vitoria consolida su Anillo Verde como parte fundamental en la estrategia de ciudad. El ciudadano, gracias a la contención del crecimiento suburbial, disfruta en el límite de la ciudad, de un entorno natural de un elevado valor ecológico. Cada año se incrementa el número de especies de aves que nidifican en el entorno de la laguna a la vez que se aumenta la superficie de parque. Las redes de paseos desde la ciudad a la periferia e interiores al anillo verde, que en el sur de la ciudad se comunican con los montes de Vitoria, constituyen una labor desarrollada constantemente. Como ciudad de economía sobresaliente, vende como atractivo fundamental, su buena relación con el medio. Pero vamos a hablar de Medina: Las comunicaciones de Medina con las ciudades más próximas se incrementarán con la llegada del AVE. Se dice que la juventud marcha a otras ciudades al no haber trabajos de acuerdo a su preparación. Medina será, gracias al tren, muy atractiva para residir trabajando en Valladolid, incluso en Madrid. El AVE permitirá un transporte diario a un núcleo con una calidad de vida más atractiva que la de Madrid. Por tanto, lo que atraerá a los jóvenes medinenses a su localidad natal, no será el crecimiento en suburbios al uso en la periferia de las grandes ciudades como ocurre en Madrid, sino una gran calidad urbana acompañada de un medio ambiente atractivo. Una ciudad que disponga de servicios próximos, con vida en la calle y con un entorno natural interesante. El ave puede significar una explosión urbana que no creo que sea deseable. Crecer por crecer no es positivo. La realidad es que una gran infraestructura bordeará la ciudad, creará una barrera y dividirá. Atraerá a grandes promotores que venderán trozos de Medina en Madrid. La ciudad quizás deba crecer algo, pero no transformarse en una industria de la construcción que dañe más la periferia. Los crecimientos se autofinancian, no suponen gasto para las haciendas locales, pero tampoco rehabilitan la ciudad a las cual se adosan como parásitos y a la que después exigen servicios y mantenimientos. A la larga, los crecimientos excesivos, significan sustraer fondos de la ciudad consolidada, más densa, que debe financiar a la periferia, más costosa de mantener por su baja densidad. Medina debe rehabilitar su caserío, deteriorado en muchas zonas pero muy atractivo; marcarse unos límites claros que nunca habrán de ser superados por la edificación. El peligro inmediato será resistir la tentación de crecer y crecer en las proximidades de los pinares y las zonas húmedas que les acompañan. Medina debe tener una Plan Especial de protección de los pinares y sus aledaños, que determine los usos posibles, un Plan Director para la recuperación de todo el entorno natural. Debe entender que el humedal es el lugar a proteger para liberarlo de las agresiones a las que ha sido sometido (desecación por perforaciones, saneamiento de fecales inexistente, retirada de vertederos incontrolados) y a las que estará sometido con seguridad (urbanización de baja densidad). El turismo de calidad vendrá a ver una lagunas recuperadas con toda la riqueza faunística que han podido contemplar nuestros padres. El turista y el medinense nunca vendrán a ver una urbanización de adosados en el pinar, de la que sólo disfrutarán su propietarios. Es necesario divulgar su importancia. Sólo se respeta y se quiere aquello que se conoce. Se puede construir una red de senderos desde la ciudad y dentro de las áreas de interés, cerrar todas las entradas a los automóviles a la vez que preparar áreas de aparcamiento y de esparcimiento lejos de los lugares más sensibles. España ratificó el convenio RAMSAR hace ya varios años comprometiéndose a la labor de recuperar los humedales que a lo largo de la historia habían sido dañados por el hombre. La modernidad está ahí, ese es el camino por donde avanzan las ciudades más avanzadas de Europa. Uno de los puntos deseables es el consenso que, como se ha visto en la experiencia de Vitoria, es una de los requisitos imprescindibles para garantizar el éxito. Un proyecto de este calibre habrá de ser un objetivo de ciudad, fuera de las riñas políticas del momento. >