El 499 aniversario de Isabel la Católica
Gonzalo Santos
Estamos a las puertas de un centenario de extraordinario relieve para Medina: el de Isabel la Católica.
Sin duda alguna, la imagen histórica de esta reina ha quedado definitivamente fijada por las muchas investigaciones documentales a través de los años por diversos historiadores, quienes tras minuciosos estudios poco queda por decir sobre la personalidad de Doña Isabel de Tratámara y todo su reinado; y como muy bien ha dicho recientemente el catedrático de Historia D. Luis Suárez, "para conocer a Isabel la Católica, hay que empezar leyendo y conociendo su Testamento, que mandó redactar en Medina pocos días antes de morir".
Fue un reinado de más de treinta años construyendo un nuevo Estado que ha durado hasta nuestros días, desde su legitimidad de origen y después la legitimidad de destino a nuestros días.
La Reina Católica dio un gran paso adelante con leyes sociales, protegiendo no sólo a los indios, sino también a la mujer, al transmitir su legitimidad. Ejerció derechos, pero también supo transmitir esos derechos a las mujeres. Precisamente, en estos tiempos que tanto se habla sobre derechos de las mujeres.
Ante la conmemoración del gran evento del V Centenario de la muerte de la más grande estadista que ha dado la Historia, la aspiración justa e inalienable de Medina del Campo no debe ser mera comparsa en la celebración, sino auténtico centro de referencia universal de la efeméride, como manda la razón histórica, porque aquí, nunca nos cansaremos de repetirlo, fue el lugar elegido por ella misma para exhalar su último suspiro; por eso, nuestros políticos o nuestros próceres medinenses, que casi siempre llegan tarde a todo, tienen que espabilarse para que Medina no sea apeadero de tercera, viendo pasar el tren de la historia, como ocurrió con los fastos de la Expo de Sevilla.
En el cuarto centenario de la muerte de la Reina, allá por 1904, y eran tiempos difíciles, se erigió en Medina un bello busto en bronce. Pero en esta ocasión apenas se hará nada.
¿Dejaremos pasar otra oprtunidad tan señalada para que se reconozca lo que por justicia nos corresponde? ¿Qué pintan ciudades como Sevilla, Madrid, Valencia o Nueva York en este evento, cuando Medina, o a lo mejor Granada, merecen estar en primer lugar en el mítico 2004 y todos sus acontecimientos?
Se corre el riesgo de caer -ya estamos cayendo- en la política de campanario, de repicar por repicar, pero sin nada consecuente.
En asunto tan trascendente para Medina como éste, nos estamos quedando atrás; es el momento de ponerse a trabajar en la misma dirección. Lo venimos diciendo desde hace algunos lustros y nuestro clamor ha sido baldío.
Hay que recuperar el protagonismo como sea, y dónde mejor que en Medina, donde se celebren los actos centrales de esa magna exposición de la conmemoración que hemos oído se pretende celebrar en Valladolid, Sevilla, Valencia e incluso Nueva York. Así debería ser; y además la declaración de Sitio Histórico, patrimonio de la Humanidad, a ese viejo caserón de la acera del Potrillo en la Plaza Mayor de Medina, donde la reina testó y murió, un 26 de Noviembre de 1504.
Ésta y no otra es la cuestión principal que debe guiar a nuestros gobernantes y a nuestras instituciones más cercanas, empezando por el Ayuntamiento, Diputación Provincial y Junta de Castilla y León. Porque lo que vamos a conmemorar es un hecho histórico de primera magnitud, que tuvo lugar precisamente en Medina y no en otro lugar. Lo demás, lo venimos diciendo a lo largo de los años, es clamar en el desierto.
Gonzalo Santos López
Asociación Caballeros de la Hispanidad









Comentarios recientes
hace 40 mins 22 segs
hace 2 horas 48 mins
hace 3 horas 31 mins
hace 3 horas 36 mins
hace 3 horas 38 mins
hace 3 horas 43 mins
hace 3 horas 53 mins
hace 12 horas 52 mins
hace 13 horas 12 mins
hace 16 horas 17 mins