El suelo que pisó

Víctor M. Vela Numerosos edificios y monumentos recuerdan en Valladolid y la provincia el paso de Isabel la Católica.

LA exposición que recuerda el aniversario de la muerte de Isabel la Católica no se limita a lo programado en el Monasterio de Prado, sino que se extiende a buena parte de las calles de la capital. Valladolid y su provincia, como Ávila o Segovia, permiten reconstruir parte de la vida de la reina con un paseo por sus calles.

La capital vallisoletana conserva, por ejemplo, la sala en la que Isabel y Fernando contrayeron matrimonio. Fue el 14 de octubre de 1469 y una placa lo recuerda en la fachada del palacio de los Vivero, Chancillería, en la calle Ramón y Cajal. Los reyes además, se instalaron allí en el año 1475, cuando se encontraba situado a las afueras de la ciudad y era muy estimado por su marcado carácter defensivo.

El Monaterio de Prado, que acoge la muestra, también es relevante en la vida de la Católica, pues fue en este edificio en cuya imprenta se publicó la bula de la Cruzada que ayudó a financiar la guerra contra el reino nazarí de Granada.

Coronación y muerte

Un recorrido por la vida de la reina no debería olvidar una vista a Madrigal de las Altas Torres, localidad abulense en la que Isabel la Católica vino al mundo, en abril de 1451, en el convento de Nuestra Señora de Gracia, edificado sobre el antiguo Palacio de Juan II, padre de la reina. Su coronación tuvo lugar en la iglesia de San Miguel, en la se suscribió la denominada "Concordia de Segovia", documento que determinó el reparto de poder entre Isabel y Fernando después de su matrimonio.

En la labor política de la reina destaca también la firma del Tratado de Tordesillas, villa que todavía conserva alguno de los edificios en los que se hospedó Isabel I durante su estancia en la localidad.

Pero sobre todo, destaca Medina del Campo, también sede de la exposición, y municipio en el que falleció. Además, Medina consigue la autonomía religiosa cuando en 1480 el papa Sixto IV concede el título de Colegiata a la iglesia de San Antolín, a petición de los Reyes. También en esa época, un cortesano construye el palacio de los Quintanilla y los Reyes ordenan levantar una barrera exterior en el Castillo de la Mota, entre 1479 y 1482. Además, conserva el Palacio Real, en cuyas instancias falleció y testó la reina y que acoge una réplica de sus últimas voluntades.