Inauguración del V Centenario en Valladolid

VÍCTOR M. VELA Una muestra con 150 piezas recrea el reinado de Isabel la Católica
La exposición presenta documentos, joyas, armas y ropajes sobre la reina que falleció en Medina del Campo

Caminó por el terreno que ahora pisan cientos, miles de vallisoletanos en su quehacer diario, en su camino al trabajo, a la compra, al bar de la esquina. Caminó por unas calles que hoy no guardan sus huellas. Pero ese recuerdo de la ilustre vecina que durante un tiempo de su vida vivió en Valladolid -ciudad en la que esposó- puede visitarse desde ayer en el Monasterio de Prado, en la exposición que recuerda el 500 aniversario de la muerte de la reina y que ha reunido las piezas que permiten reconstruir el mapa de su vida. Una muestra que se inscribe dentro de los actos conmemorativos de la muerte de la reina y que tendrá ramificaciones en Medina del Campo y Madrigal de las Altas Torres a partir de abril. Casi ciento cincuenta piezas -desde ropajes a escritos históricos, de joyas a enseres cotidianos- que ofrecen una visión sobre la magnificencia de la época, tal y como recordó ayer el comisario de la exposición, Fernando Checa.

Esplendor

"Magnificencia no es una palabra hueca o que suena bien, sino que en la época de Isabel la Católica se empleaba -extraída de Aristóteles- para referirse a una cualidad, a una virtud del poderoso, del príncipe. Y a esa magnificencia se unía también la palabra esplendor, con oro en los tapices, en las joyas, en las coronas", explicó Checa.

Esplendor que puede descubrirse hasta el próximo 31 de mayo con un recorrido por las 11 secciones que componen la muestra y que recuerdan capítulos del reinado de la Católica y aspectos de la época en la que vivió, la bisagra entre los siglos XV y XVI, la Reconquista, el descubrimiento de unas nuevas tierras a las que pronto darían en llamar América.

Los pasos del visitante a la exposición se detendrán en un primer momento en la antesala histórica, en un acercamiento a la mentalidad de la época a través de textos humanísticos, como la Gramática y la Retórica, con ejemplares de la Biblioteca Nacional de los textos de Nebrija y Aristóteles. Además, dos grandes tapices flamencos de principios del siglo XVI "permiten descubrir la concepción a la vez humanista y religiosa de la cultura y el arte de la España del Renacimiento".

Continúa el recorrido con un recuerdo a los nobles de la época que sirvieron como mecenas para el patrocinio artístico y que han dejado para la historia nombres como la familia Mendoza, los Fonseca o los Condestables de Castilla, además del Cardenal Cisneros. Y a partir de ese momento, comienza la semblanza de la reina, con los retratos que le hicieron en la época y una semblanza de su vida personal y política. Destaca, por ejemplo, la bula "Si convenit" por la que el Papa Alejandro VI concedió el título de Católicos a Isabel y Fernando o los objetos bélicos relacionados con la conquista de Granada, espadas o dagas del taller nazarí y los zapatos, las botas y la marlota de Boabdil "El chico", piezas de entre 1480 y 1481.

Canarias y América

También la muestra mira hacia el otro lado del océano, a los nuevos territorios descubiertos bajo el auspicio de la reina. "Nos fijamos en el paso intermedio que supuso la cultura guanche y canaria y desde ahí pasamos a las salas dedicadas a América, que tienen otro color y otra disposición de las piezas, pues hemos intentado reproducir el asombro y la novedad que encontró Colón al llegar al nuevo continente", explicó Checa, para concluir que "ésta es la exposición que muestra, desde Flandes hasta las Antillas, la gran Castilla de Isabel la Católica".