Territorio y población
GUILLERMO RAMÍREZ ESTÉVEZ/ Geógrafo Una parte nada desdeñable de los retos que tiene planteados la sociedad regional deriva de su modelo territorial y este, de la distribución y características de la población. El autor sugiere un órgano similar al francés que afronte estos objetivos.
LA forma de ocupación del espacio es una de las características básicas que define la sociedad. Antes o después toda sociedad compleja se ha interrogado por la forma en que lo hace por y las posibilidades de mejorar esta relación. En Castilla y León este análisis es mucho más determinante que el mero ejercicio teórico. Es un elemento clave para el desarrollo económico y para la adecuada asignación y explotación de los recursos y servicios de la comunidad. Para que dichos recursos alcancen al mayor número de ciudadanos sin ser penalizados por una excesiva dispersión. Es un elemento clave por la propia extensión del espacio y la variedad de sus aspectos físicos. Por la complejidad del poblamiento histórico y su pervivencia actual. Por la diversidad de sus actividades económicas y de las relaciones espaciales que generan. Por la ruptura con los potenciales endógenos que introduce la regresión de la población. Por la solidez y resistencia del entramado municipal al vaciamiento demográfico. Por nuestra posición periférica dentro de la Unión Europea y nuestro alejamiento de los ejes más dinámicos de la economía española.
Desde el punto de vista geográfico y económico el territorio es el resultado de la interrelación del espacio físico con los fenómenos económicos, sociales, históricos y culturales. Más difícil es definir brevemente lo que sea la ordenación del territorio. No me gusta el término de ordenación. Es una dudosa adaptación de la terminología empleada en otros países. Y no me gusta porque en una sociedad como la nuestra, tan perezosa para profundizar en los conceptos, como rápida para desbordarse en prosapia nominalista, induce un significado inmediato de dirigismo que no tiene necesariamente. Aun así el término -que no su filosofía-, ha hecho fortuna.
En nuestra región, la ordenación del territorio debiera ser la expresión de la voluntad de relacionarse con el espacio de forma coherente. Aquí y ahora la ordenación territorial habría de ser un instrumento social, político y administrativo asentado sobre el conocimiento territorial. Es el instrumento necesario para proporcionar un marco de referencia adecuado para actuar sobre el espacio regional. Una referencia para actuar a corto plazo y una metodología imprescindible para abordar a largo plazo muchos aspectos esenciales para la vida regional. Una garantía para que, con las limitaciones propias de todo análisis social y económico, podamos avanzar bajo unas coordenadas explícitas, en lugar de vagar por distintos rumbos según la dirección del viento que más sople.
La población y la ordenación del territorio son dos de los temas más relevantes que debiera plantearse nuestra Comunidad. La población es uno de los pilares fundamentales sobre el que se asienta la ordenación del territorio. Sin ella simplemente no existe. Pero la población también depende del territorio. Muchos de los retos que tiene planteada la población regional no pueden encauzarse sin contar con el territorio. La distribución de la población en el espacio no es una variable aleatoria sino que obedece a un modelo territorial concreto. La pérdida de población está estrechamente vinculada con este modelo y las posibilidades de mantenerla también pasan por él. El envejecimiento demográfico no aparece en todos los lugares por igual, ni tiene idénticas repercusiones, sino que en cada lugar presenta características concretas. Las áreas donde en los próximos años no van a poder ser reemplazadas las personas que se jubilen por otras más jóvenes tienen determinadas localizaciones. Los inmigrantes que hoy nos llegan no se instalan al azar en todas las zonas. Los emigrantes que seguimos perdiendo tienen distintas cualidades según su procedencia. Y el capital humano se distribuye siguiendo las líneas de fuerza que definen el territorio.
La evolución de la población regional no es explicable sin tener en cuenta el espacio. Población y ordenación del territorio son dos temas íntimamente relacionados. Cara y cruz de una misma moneda, pero no por ello son dos temas idénticos. Cada uno es lo suficientemente importante como para ser abordado desde perspectivas propias. Cada uno tiene sus métodos y sus objetivos. Pero cierto es que una parte nada desdeñable de los retos que tiene planteados la población regional derivan de su modelo territorial y una parte nada despreciable de los retos del modelo territorial derivan de la distribución y características de la población. Por duro y complejo que sea el conocimiento de la realidad, la región europea con mayor superficie humanizada y menor densidad de población no puede seguirse permitiendo el lujo de olvidar su territorio y de elucubrar frívola e inconsistentemente sobre su población.
Las reticencias a abordar los temas concernientes a la ordenación territorial pudieran inducir a creer que son una cuestión ideológica. No es así. Cada cual puede orientarlos hacia los objetivos que estime oportuno. En numerosas regiones y países de Europa se han abordado y se abordan desde distintas perspectivas. El pasado año 2003 se cumplió en Francia el cuarenta aniversario de la creación de la Delegación para la Orientación del Territorio y la Acción Regional. La creó en 1963 el general de Gaulle. Desde entonces, independientemente del gobierno de turno, ha estado presente en la vida nacional. No sería un mal ejemplo a imitar.









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