Medina y las promesas de Zapatero

ZP prometió que en caso de ganar, y ya lo ha conseguido, los terrenos públicos en manos de RENFE y del Ministerio del Ejército serían cedidos para la construcción de pisos de alquiler o viviendas subvencionadas con el fin de abaratar su precio.

¿Qué va a pasar con el cuartel de la Ensenada? ¿Se van a respetar esas promesas? De momento nos hablan de un contrato o cesión onerosa a punto de firmarse –por Bono-. Se trata, según informaciones, de un convenio mediante el cual el Edificio del Cuartel sería adquirido por el Ayuntamiento de Medina a cambio de recalificación de terrenos y cesión del edificio por parte del mismo a Instituciones privadas con finalidad "de interés público privatizado”. En definitiva, un negocio más.

Según las noticias que tenemos lo que se va a hacer es un simulacro de operación especulativa en la línea que tenía ya preparado el PP: privatización de servicios...

¿Una vez más se va a obrar de espaldas a intereses y objetivos públicos, prometidos por el nuevo Gobierno, de los que tan falto está Medina? Un Centro de Enseñanza Superior, una Residencia pública...

La goleada política, además de especulativa, que con esto va a hacer el PP, es fenomenal: recalificación, cesión reiterada y actuaciones en el Cuartel para justificar las vergüenzas de ésta. La operación tiene todos “los indicios” de una burda especulación de suelo, camuflada, en la que se encuentra involucrado el Ministerio de Defensa.

La planificación de Medina sigue por los derroteros marcados por "geniales" urbanistas vendidos a intereses privados, capitaneados por el meritorio ganador del premio Atila (señor alcalde) y seguido de cerca por su lugarteniente en urbanismo, no menos depredador ecológico, con cara de circunstancias empresariales, Sr. Rodríguez. Este “gran planificador urbanístico” una y otra vez nos vende su Gran Medina, haciéndonos comulgar con ruedas de molino cada vez que habla de los éxitos del ejecutivo Popular: Parque Gabarrón, el urbanismo de las calles, el fiasco del Río... que de por sí solo merecía a los que lo han admitido la reprobación sin paliativos.

Mucho dudamos de estos planes, enmarcados por unas negociaciones en las que intervinieron personajes prototipo en operaciones, que huelen a pura especulación...
¿Y la oposición no tiene nada qué decir?


Medina sigue su curso, perdiendo ocasiones para cambiar su perfil aldeano y sometido a las presiones de los depredadores de todo género cuyo único fin es especular con todo lo que se le ponga por delante.
Amparados en una visión rancia de un Medina aldeano, pueblerino, condenado a ir perdiendo trenes de la historia y acelerando el proceso de perder su razón de existir, como hace unos días nos decía un medinense que nos visita desde su añoranza en tierras lejanas.