30 metros cuadrados: la especulación como hecho consumado

Javier Adler Rebelión

La reciente propuesta de la ministra Trujillo, de construir pisos de protección oficial de 25 y 30 m2, es un ejemplo típico de cómo una medida que reduce el bienestar de las personas se presenta como algo positivo.

Lo primero es presentar la medida como la solución a algún "problema de la sociedad". Según la ministra, estos minipisos serían una "nueva solución para acceder a la vivienda para el colectivo joven", ya que "responden mejor a sus necesidades". Así, se trata de "seguir los modelos de los países más avanzados en temas de vivienda, como son los países nórdicos", proponiéndose además "soluciones imaginativas" como "la creación de espacios comunes para todos los vecinos del edificios, como pasillo, lavaderos, portería, trasteros o puntos de reciclaje".

Del gobierno, la propaganda pasa rápidamente a los medios afines. Así, en un reportaje publicado en El Periódico y titulado "30 metros y tan anchas", se nos muestra a unas vecinas de Barcelona encantadas con su pequeño piso. "En este piso he tenido 9 hijos y siempre he sido felicísima", declara una mujer. Se enseñan varios dibujos del "piso del futuro" y de lo bien que se puede apañar uno si se organiza bien. (1)

Sin embargo hay un hecho (además del sentido común) que contradice la interpretación benevolente del gobierno, y es que la proporción de pisos pequeños ha bajado gradualmente en las últimas décadas. En Cataluña, por ejemplo, los pisos de hasta 29 metros cuadrados representaban en 1970 el 3,7% del total, y los de entre 30 y 59 m2, el 32,3%. En 2001 estas cifras bajaron hasta el 0,3% y el 10,8%, respectivamente. (1) Por tanto, a menos que el mercado haya operado durante décadas en contra de la demanda, debe concluirse que tanto los jóvenes como los no jóvenes prefieren pisos más grandes, y si se conforman con los pequeños es sólo porque los precios de los mayores son prohibitivos.

Me parece muy triste escuchar opiniones favorables del tipo "mejor un piso pequeño que ningún piso". ¿Y por qué no aspirar a más? ¿Por qué esa aceptación fatalista de la situación actual y de los aumentos exagerados de precios? El tema central aquí, ese tema de cuya atención se nos quiere distraer, es que el gobierno sí podría hacer algo para controlar los precios. Y por tanto también podría ofrecer pisos en mejores condiciones.

Cuando en la anterior legislatura el entonces ministro Álvarez Cascos "explicó" que el aumento de precios se debía a que los españoles podían pagarlo, el PSOE lo criticó duramente. Zapatero denunció que el gobierno del PP desconocía las "las necesidades sociales de buena parte de las familias y de los jóvenes", que lo único que había impulsado era "el precio de la vivienda y la especulación" y que mediante ese encarecimiento ha habido "quienes se han forrado" (2) Así que el PSOE presentó su plan de vivienda, que proponía "una nueva legislación para modificar el valor del suelo" y varios beneficios fiscales para los compradores (3)

Eso fue cuando el PSOE estaba en la oposición. Una vez en el gobierno todo eso queda en el olvido: ya no se habla de especulación ni de modificar el valor del suelo, se propone reducir las desgravaciones por compra y se nos revela que las necesidades de los jóvenes consisten en alquilar pisos de 25 y 30 metros cuadrados. Y es que la izquierda en el poder se parece curiosamente a la derecha.

Parecería que uno exige demasiado del gobierno cuando pide que se regule el suelo y se impida la especulación. Porque es un desafío a las "leyes del mercado", que hoy en día se nos presentan casi tan indiscutibles como las de la naturaleza. Pero resulta que esa exigencia es nada menos que un derecho recogido en la Constitución Española, en el mismo artículo 47 del "derecho a una vivienda digna". Un poco más adelante se habla de regular "la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación". ¿Dónde ha quedado eso?

He aquí un ejemplo de lo que podemos esperar de las tan glorificadas "garantías constitucionales" cuando éstas entran en conflicto con los grandes intereses económicos. Nada, eso es lo que podemos esperar. Tal vez por eso en la Constitución Europea ya ni se han molestado en mencionar la especulación. Vía libre al capital.

Notas:

(1) El Periódico, 13/04/05
(2) http://www.psoe.es/access.do?action=View&id=17687 (3)http://www.aidex.es/observatorio/propuestas/peconomia/viviendapsoe.htm