Ya está bien, Señores Obispos!
Jose Rojo escribió: ¡Ya no sé que titular poner para hacer llamativo a este escrito, que, como carta de náufrago, lanzo de vez en cuando al mar en que sobrevivo por si alguien quisiera echarme/nos una mano. Supongo que el mensaje habrá llegado a más de los pocos de que tengo noticia. En el sentido de que no es necesaria. Que muchas de las sucesivas situaciones e intervenciones de la Jerarquía, parte - demasiado visible o visibilizada -, de la Iglesia, se bastan por sí solas para desprestigiarla, causar hasta desprecio y hacernos sentir vergüenza ajena. Vergüenza, porque la Iglesia también somos nosotros; ajena, porque cada vez nos sentimos más ajenos a esa jerarquía desde el punto en que se obstina en desempeñar su ministerio de forma tan cada vez más patentemente inhumana y antievangélica.
Me gustaría, francamente, -quizá suponga presunción por mi parte- el que, por lo menos los que nos conocemos, me digan lo que piensan sobre él. Aunque sea en términos condenatorios. Su silencio a veces así lo interpreto. Aunque a veces me atrevo a pensar que es por cierta pereza mental de ponerse a escribir o sincerarse consigo mismo. Hasta ahí llego. ¡Perdon!
El titular, es lo de menos. Es verdad que los acontecimientos se suceden tan atropelladamente y siempre en el mismo sentido que bien se ganan a pulso el que ese titular se repita. Creo, sinceramente que, los que nos parece tan disparatada y subida de tono la actitud de la Conferencia Episcopal Española –que por lo demás me parece en consonancia con lo que hemos tenido que contemplar y sufrir en pasados días en lo que los “medios” nos han atosigado desde el Vaticano- no debemos, no podemos ya callar. No sé si se nos oirá, pero nosotros gritaremos. ¡Ya está bien, señores! ¡Bájense esos humos!
¿No se dan cuenta de que, a pesar del oropel de ese aparente triunfo aplastante, sobre todo mediático, del papado en esos inacabables días del relevo, si se filtra todo con el tamiz y criterios del evangelio nos quedamos con nada positivo para la construcción del Reino, sino retroceso y deterioro de la liberación a la que Jesús nos animó y no deja de impulsarnos con su Espíritu?
¿Y no se les ocurre pensar que en esa campaña de desprestigio que aprecian que se da en España, algo tendrían ustedes que ver? A mi parecer, esta campaña, si es que existiera, estaría de más.
En verdad el espectáculo es deprimente. Todas las actuaciones -y su esperpéntica visualización- del Papado y, tras él (o ¿a través de él) de la Curia, del Colegio Cardenalicio y del conjunto de los obispos..., son como la viva representación de la decrepitud de la iglesia que se empeñan en gobernar monolíticamente.
“¡Quién va a negar que la tradición cristiana, si se nutre de la experiencia vital de Jesús de Nazaret, posee una ingente carga de verdad y luz para la humanidad! Si esto es así, algo ha sucedido en la historia de ambas realidades, Iglesia y sociedad, para desembocar en el espectacular desencuentro actual que parece no tener fin.
Jose A. Rojo. - D.N.I. 12653779F - La Cruz, 51 ANTEQUERA Telf.:952700419









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