A la memoria de Juan de Zapata. 1 de mayo

Quién no se acuerda de César Sevillano: ese niño precoz que en pocos años colmó su vida en una silla de ruedas, muriendo en vida una maldita enfermedad!!
Tuve la oportunidad de conocer a César, por eso de los milagros a que nos tiene acostumbrados la magia de los nuevos medios de comunicación, a través de INTERNET.
Yo diría que ha sido, ante todo, una de esas persona que “protagonizan” ese elan vital conocido como voluntad de dar sentido al destino de la vida, que todo lo arrolla resumido en uno de sus pensamientos:
Las tres letras de un revolucionario.
Que son L.R.A : Lucha- resiste –Afronta.
Tuvo la feliz idea de firmar en Medinapatasarriba con el seudónimo Juan de Zapata. Y sus artículos, comentarios y poesías reflejan ese espíritu revolucionario crítico, transmitiendo apasionadamente la utopía en la que creía: Lejos de la voluntad de poder, que lleva a la ambición del dinero, y en su caso, más cercano a la voluntad del placer de los impulsos vitales por su continua presencia en el Café Tal con la juventud.
Hasta que supe quién era y de las limitaciones que sufría, admiraba su pluma; pero cuando le conocí en persona, esa admiración se convirtió en un continuo interrogante sobre la capacidad que tiene el hombre para adaptarse.
Si te quedan ilusiones , lucha
SI te queda vida resiste
Si te espera lo incierto afronta
Si no puedes no mueras
Sólo haz
Dando lugar, en su pocos años de existencia entre nosotros, a un sin número de bellas y profundas poesías sobre la vida y la humanidad. Editó dos libros de poesía, profundos y bellos. Y lejos de perderse en la melancolía de su situación dependiente, completamente de las atenciones de su familia, voló hacia las zonas donde el misterio se junta con la razón y la razón se pierde en el misterio... a esa región del Olimpo donde el lenguaje se convierte en esotérico y la poesía en placer.
Me siento vivo a pesar de los Grilletes
Me siento vivo y nadie me calla...
¿y eso que es?
La verdad, la razón, el consuelo
La belleza, lo perfecto
¿Y eso que es?
La igualdad, lo digno y los valores
Pero si no lo ves por ninguna parte
Si nada más, ¿es?
César murió sin esperar la muerte, que la vivió en vida.

Es la Humanidad un disfraz
¿y otra careta?. Siendo tan falso, todo
Dudo de mi falsedad, y dudo que existamos

Con ella, nos dejó a muchos, que le seguíamos con manifiesto interés, desamparados del testimonio, que el supo protagonizar. Una voluntad de dar sentido a su “destino”, que es el de “todos”, en su caso, aparentemente más duro.
César, también, es un fiel testimonio de hasta donde puede llegar la capacidad de evolucionar la humanidad sirviéndose de la tecnología para superar el aguijón del “maldito” mal.
Postrado en su pequeño territorio marcado “cruelmente” por su silla de ruedas, se sirvió de un potente ordenador para vivir el milagro de relacionarse con “la Inteligencia general.” Fruto de la aportación de los hombres que buscan sentido a la vida, a lo que tanto se esforzó.
Su ausencia nos dejó con el legado del interrogante de qué sentido tiene la vida y la posibilidad de dar respuesta....

¿Que me cuentas? Claro
NO SABEMOS nada, NADA
Hasta soy escritor. Más bien un Creador
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