Cena de Mujeres

El Gobierno Zapatero esta demostrando grandes dotes para las relaciones internacionales, algo importantísimo para el país que dirigen. La última ocasión en que nos han mostrado su buen hacer ha sido en la última visita oficial de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, ofreciendo en honor de tan alta dignataria una cena oficial sólo para mujeres.

Es de suponer el agrado que esta idea ha suscitado a todo el cuerpo chileno desplazado a Madrid pues no van a tener que asistir a esas aburridas cenas llenas de hombres vestidos de pingüino y con medallas al pecho, donde es necesario forzar una mueca de risa cada vez que el Borbón deleita con alguna de sus no-gracias, donde sólo asisten diplomáticos, políticos y empresarios, donde se realizan negociaciones importantes, etc…
En cambio, el Gobierno ha agasajado a la jefa de estado visitante con una cena sólo para mujeres (y para los hombres chilenos que acompañan a la presidenta) donde el saludo oficial a la presidenta se convierte en una pasarela de moda, donde asisten mujeres de “sectores estratégicos” como Agatha Ruíz de la Prada, Ana Rosa Quintana (¿alguien ha visto a la Campos), etc…

Estas son las nuevas formas de diplomacia derivadas de la Alianza de Civilizaciones, un nuevo concepto de las relaciones internacionales que van actualizar los arcaicos rituales heredados de siglos atrás. Moratinos debe trabajar ya en la próxima visita oficial pero a mí se me ocurren algunas ideas:
-Visita de Mohamed VI: sustituir el puro final de las cenas por la cachimba la cual no se ve afectada por la ley Antitabaco.
- Visita de Evo Morales: sustituir el traje de gala por un jersey de rombos. Sustituir las hojas de lechuga de la ensalada por hojas de coca que son mucho más estimulantes.
-Visita de George Bush: cena a base de galletitas saladas (no se me ocurre el porqué).
-Visita de Benedicto XVI: cena amenizada por el coro del Monasterio de Silos seguida por un espectáculo de exorcismo como, por ejemplo, una terapia de Aquilino Polaino a Pedro Zerolo.

Hay que ser serios y no dar importancia en las relaciones internacionales a la entrepierna ni hacer de cenas protocolarias un espectáculo circense a consta de los españoles. El Gobierno en política internacional hace el ridículo continuamente algo que desmerece el buen trabajo realizado en otras materias