"El derecho a un proceso de paz"
Transcribo literalmente un artículo, casi íntegro, de J. Ignacio Calleja ( Profesor de ética social) publicado el 20-06-06 en El Correo. Con el cual estoy completamente de acuerdo. Claro que todo hay que valorarlo , pero con el realismo de los hechos y el derecho , y no de las ideologías partidistas o nacionales. También estas son ideologías opcionales. Las cosas están a ahí en su punto concreto de desarrollo. La injusticia no puede legalizarse, pero la justicia puede ser legal de varios modos. Hay gente que sabe de antemano siempre y para todos, qué es justo o injusto en todo lo relacionado con ETA y la paz. No sé para qué tenemos sistemas de mayorías y de minorías , si ya están ellos . Pues digo que una cosa es la opinión, la crítica y la manifestación legítima y con peso propio, y otra la razón democrática en su justos cauces de expresión. Esto es así en una democracia. ..... Defiendo que esperamos con derecho el buen fin de este proceso de paz y que somos mayoría quienes, democráticamente, queremos verlo avanzar legal y justamente, pero sin voceros que lo liquiden en el altar de sus filas y fobias ideológicas, apelando a una conciencia democrática incorruptible. De ésta última hay que pasar examen cada día y no sólo en cuanto a la violencia terrorista.
Ahora resulta que ETA tenía los días contados y se ahogaba sin remedio en sus propias contradicciones. Ahora ocurre que todo era cuestion de perseverar en lo que se venia haciendo contra ella. Ahora sucede que el alto el fuego permanente es tan inoportuno como tramposo. O sea, que si usted se alegró mucho de la noticia de este hecho, o pensó alguna vez que lo que se venía haciendo contra ETA no era suficiente, por más que necesario ; o si creyó que los últimos coletazos d ETA eran tan ‘peligrosos y crueles como los del pasado; si usted respiró pensando que la política hallaría un resquicio por el que integrar en la vida democrática miles de ciudadanos, convenciéndoles de lo inaceptable de practicar la violencia terrorista . o de comprenderla y disculparla; si usted pensó que esto podría intentarse y lograrse con dignidad democrática para las víctimas asesinadas y para todos los ciudadanos de bien; si usted pensó esto, pues no, nada de eso era así. Ahora se lleva decir que Zapatero nos ha metido en esto a tontas y a locas, por pura estrategia política partidista; ahora se repite que el Congreso sólo se refirió a la rendición incondicional de ETA mediante la entrega de las armas, el arrepentimiento y la peticíón pública de perdón; ahora se postula que la política democrática no tiene más variantes que el blanco y el negro, es decir , la pura disyuntiva entre la rendición de ETA, y “todos los suyos” , o nuestra traición; ahora parece que el que discrepa de los postulados políticos de AVT es, sin más, un indigno y un cobarde; ahora se decide que Batasuna y sus votantes, no representan ningún problema social porque Batasuna es ilegal, y, por ende, esa gente no existe. Es la última forma de abordar el problema. Se cuestiona el concepto o se prueba que algo no es legal, y no existe el problema. Se convierten en dogma democrático y moral las propias convicciones y todo lo demás es equidistancia y miedo.
Pues no estoy de acuerdo con tanto experto en dignidad democrática. No sé que tiene que hacer la política concreta ante la propuesta etarra, o no quiero decir, ni me corresponde, qué me parece a mí que debería hacer. Sé que hemos de ponerle “unas líneas rojas” a la acción política, por dignidad del sistema democrático y de los ciudadanos. . Son los derechos humanos, es la Constitución (reformable) y es la “experiencia histórica” de pueblos en situaciones análogas. Lo que no puede hacerse es negar la existencia de los problemas, los modos como la gente los plantea y las salidas que parecen abrirse.
A la política hay que pedirle y esperar que haga algo por la paz, una aportación de fondo, porque, si no, no sé que de donde salen las esperanzas de que un grupo terrorista, socialmente muy implantado, se avenga a dejar las armas platicando. La política tendrá que demostrar que sus iniciativas son legales y sus logros democrático, apreciados por al mayoria de la sociedad y democráticamente impulsados , pero propuestas tiene que haberlas, que lo demás es realmente no haber entendido nada. Comprendo todas la cautelas en torno a un planteamiento político y sus peligros. Háblese por tanto, de momentos y protagonistas distintos según el problema de que se trate. Pero negar la necesidad de un proceso de paz y su carácter también político es no entender nada , cosa que nos creo, o hacerse el loco. Y claro, eso tampoco. No conviene pasarse de listos diciendo que creemos en un proceso de paz sólo para pactar la rendición de ETA Conviene pensar y diferenciar entre lo que deseamos y lo que esperamos.. Los sectores, que han avalado a Batasuna y al nacionalismo vasco independista están ahí como una parte del problema y la política tiene que darles una salida. Decir que esto es puro chantaje, porque sería un asunto menor de nos existir ETA, queda muy bien, pero es una hipótesis de trabajo, una hipótesis. Están ahí, y si juegan democráticamente, un ciudadano , un voto. Decir que el acuerdo tiene que emanar del Parlamento y con Batasuna legalizada parece muy razonable. Decir no al diálogo político con ETA es una obviedaed. Decir no al diálogo político entre políticos, por principio, porque se traiciona a las víctimas, no es razonable.
En fin, hay varias formas de hacer política “justa” y ninguna es esta lucha partidista, estratégica y electoralista, de la que no se libran muchos “opinadores” y medios, en la que esta encallada, espero y deseo no encanallada, la vida pública española. Supongo que esto puede decirse de todos los grupos políticos. Habría que sopesar la proporción, que en política es muy importante. No hay perfección sino proporción.....









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