Enemigo público: industria farmaceútica
Estaba con la modorra típica de la tarde de un domingo de verano cuando hojeando las páginas de negocios de El País he llegado a una entrevista (Ver entrevista) con el máximo responsable de la empresa farmaceútica española Almirall y ex-presidente de la patronal Farmaindustria.
Bueno, pues la modorra se ha convertido en ira al leer las respuestas de este desvergonzado ejecutivo, en las cuales refleja, sin ningún pudor, el único interés de esta industria: GANAR AUN MAS DINERO DEL QUE YA GANAN. Esto realmente no tendría por qué cabrearme, si no fuese porque pretenden GANAR ESE DINERO A COSTA DE QUE LO PERDAMOS TODOS pagando más por medicamentos que relamente podrían costar menos.
Titulo este comentario "enemigo público" no por que yo tenga especial animadversión contra esta industria sino porque este señor se autodeclara así al decir lindeces como esta:
"Las farmacéuticas españolas somos muy amigas porque tenemos un 'enemigo común', que es la Administración. Tenemos que defendernos"
Es decir, estas empresas que supuestamente investigan e innovan para mejorar nuestra salud y calidad de vida se declaran enemigos de la administración, la cual no es un ente ajeno a nuestro interés, la administración somos todos ya que maneja nuestro dinero e intereses. Por lo tanto, se declaran ENEMIGOS PÚBLICOS.
Pero, por qué estas empresas benefactoras de nuestro bienestar se declaran así? pues porque resulta que la administración, que es el principal cliente de estas empresas, es muy mala y parece ser que ha decidido intentar pagar menos por los productos que les compra y por lo tanto ahorrase un dinero que se podrá utilizar para mejorar la sanidad pública.
Dicen que la administración así no fomenta la innovación, que ellos necesitan algún premio por sus innovaciones y ese premio tiene que ser que si inventan un nuevo medicamente tienen que tener derecho a cobrar el precio que les de la gana para toda la vida, sin importar esto que al pagar ese precio menos gente pueda acceder a él, bien porque la administración no puede pagárselo a todo el mundo, bien porque si no es un medicamente cubierto por la seguridad social solo aquellos que tengan suficiente dinero tendrán derecho a curar sus enfermedades.
En cierto modo, es razonable que para fomentar la innovación las empresas, que existen para ganar dinero (no voy a entrar a discutir si ganar dinero comerciando con la salud de las personas es ético o no, eso lo dejaremos para otra ocasión por ahora), éstas tengan algún tipo de privilegio sobre la comercialización de sus inventos y descubrimientos. De hecho, estas empresas durante un tiempo ya tienen el derecho que reclaman a cobrar lo que quieren y comercializar sus inventos gracias al sistema de patentes. Lo que pasa es que las patentes no son para siempre, precisamente para fomentar la competencia y con ello permitir el acceso a terceros a los inventos pasado un tiempo razonable de recompensa para el inventor.
Una vez la patente ha expirado cualquier empresa tiene derecho a comercializar un producto como el del inventor sin pagarle ningún tipo de royalty y al precio que desee. Esto, entre otras cosas fomenta la competencia (no estamos en una sociedad de libre mercado? o solo para lo que nos interesa?) y beneficia al consumidor, en este caso las personas con enfermedades y la administración que en muchos casos paga estos productos con dinero de todos.
Y esto no lo quieren entender estos ENEMIGOS PUBLICOS ya que pretenden (y de hecho hasta ahora así lo conseguían) que su PATENTE DE CORSARIOS DE LA SALUD dure de por vida y ellos puedan seguir ganando dinero a expuertas en detrimento de la salud y el bolsillo de todos.
En otro de los puntos de esta memorable entrevista este señor dice lo siguiente:
"Pregunta: Además de criticar a los genéricos, ¿por qué no se unen a ellos y diversifican?
Respuesta:Ya lo hacemos, a la fuerza, porque cuando vence la patente de un producto, ya está en el campo de los genéricos. Tenemos que alinearnos en cuanto a precios para no perder ventas, pero defendiendo nuestras marcas. En la Ley del Medicamento hay una disposición que va en contra de la defensa de la propiedad intelectual. Y para las empresas que innovamos es muy importante que ésta se respete. Tiene dos patas: la patente y la marca. En Andalucía está muy implantando prescribir el nombre del principio activo en lugar de una marca. Además, siempre hay que recetar el más barato, y en el caso de que dos productos sean iguales, siempre el genérico. Pero el valor de la marca es el valor de la compañía. Se trata de un producto que descubres, introduces y que con tu prestigio estableces. El médico y el paciente asocian el bienestar a una marca determinada."
Estos señores pretenden poner por delante la protección de la propiedad intelectual de una empresa sobre el derecho a la salud de los ciudadanos. Y además, esa INTOCABLE propiedad intelectual no solo está basada en la calidad de sus productos y el bienestar que pueden proporcionar, no, realmente, lo que está defendiendo es una MARCA, es decir, su inversión en marketing. Y para ellos es deleznable que un médico recete a su paciente el principio activo que le puede curar, y que este compre el medicamente que le proporcione ese principio activo al mejor precio. Para ellos, lo que tiene que hacer realmente el médico es recetar SU MARCA (más cara, por supuesto), aunque ese paciente podría curarse igualmente con un medicamente más barato. Según ellos, ese paciente se va a sentir mucho mejor si compra el medicamente de esa marca, aunque físicamente el medicamente más barato va a dar los mismos resultados.
Y para rematar la faena:
"Pregunta. Pero si nos podemos ahorrar un 20% o un 30%, por qué no...
Respuesta. Pero resulta que el 80% del gasto pertenece a pensionistas y gente que no paga. Y a ese señor, que está en una situación en la que no paga, le da igual un medicamento que otro, y se lo cambian."
Fenomenal, aquí llegamos al meollo de por qué la administración es su enemigo y todo esto es injusto. Resulta que el 80% del gasto farmaceútico lo paga la administración (es decir, todos nosotros a través de los impuestos) ya que corresponde al gasto de pensionistas y demás ciudadanos bajo protección social del estado. Bueno, si estas personas no pagan, y paga el estado, qué más da que se pague un 20% o 30% más de lo que se podría pagar? a quién le importa? la administración es diabólica y roba a estas pobres empresas un 20% probablemente para malgastarlo en mejorar los hospìtales públicos o cualquier otro servicio que estos EJECUTIVOS DE LA INDUSTRIA FARMACEUTICA y SUS DUEÑOS (fondos de inversión) no necesitan porque ellos prefieren pagarse con sus sueldos millonarios clínicas privadas.
Por cierto, si alguien quiere profundizar más en el tema de la ética de los negocios de la salud y en qué tipo de produtcos GASTAN EL DINERO DE INVESTIGACIÓN que tanto proclaman estos señores, el siguiente artículo da una visión muy interesante:
http://weblogs.madrimasd.org/bioetica/archive/2005/11/16/9542.aspx









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