CARTA ABIERTA AL SR. FIDALGO.

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Enviado por Carmen (Facua): El lunes 19 de febrero se publicaba en un diario de Valladolid, una entrevista de José María Fidalgo. Secretario General de CC.OO. Ante la pregunta "Volviendo al problema femenino, las mujeres, además, cobran menos que los hombres", contesta que "Cobran menos porque trabajan en sectores menos productivos, con mano de obra menos cualificada y más barata. Digamos que es porque entraron en el mercado de trabajo por la cola".

En primer lugar, no estamos ante un problema femenino. Se trata de una
discriminación laboral por cuestión de género, que se plantea desde un punto de vista empresarial. Es decir, según seas hombre o mujer, así se valora a la persona. Lejos estamos pues de la consecución del principio de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. Los puestos de trabajo no son femeninos o masculinos, son puestos de trabajo desempeñados por mujeres o por hombres. 

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En cuanto a la respuesta, quería resaltar que las mujeres que trabajan, no
entran al mercado de trabajo por la puerta de atrás, sino por la puerta
grande. (Dando por sentado que eso es lo que quería decir, y obviando otras
machistas, diría más, soeces interpretaciones, de entrar a un puesto de
trabajo por la "cola"). Que nos toca demostrar que podemos y sabemos hacer
cualquier tipo de trabajo. Nuestra cualificación no puede ponerse en tela de
juicio. Â ¿Quiénes están en primera línea en cuanto a estudios universitarios?
Y en cuanto a si la mano de obra es o no más barata, no tendría que serlo y
así, no se utilizaría como un medio para intentar también reducir todos los
sueldos en general. A un mismo trabajo, mismo salario. No pueden
justificarse discriminaciones de este tipo en pleno siglo XXI.

Lo que es sangrante, es que una mujer que pasa varias entrevistas de trabajo
y llega a la última puerta por traspasar, le digan que no le contratan en la
empresa porque es mujer y puede quedarse embarazada.. Un hombre puede, de
hecho, caer de baja por cualquier enfermedad común. La mujer, con su
embarazo, contribuye en términos estadísticos a evitar el envejecimiento de
la población, al traer a esta sociedad a un nuevo miembro de la misma. Es la
cultura empresarial la que hay que cambiar. Exigiendo. Reivindicando más
derechos. Y no amoldarse día a día a lo que el sector empresarial quiera
hacer con las personas, con los obreros de antaño y trabajadores de hoy.
(Flexibilizando, temporalizando, etetetizando discriminando, etc...).

Las mujeres, Sr. Fidalgo, no precisamos que nos "estimulen por acciones
positivas", sencillamente que no nos pongan zancadillas a cada paso que
demos, que no nos quiten la motivación que nosotras en sí, ya llevamos.

En pleno siglo XXI, diferenciar entre pleno empleo masculino y femenino no
es de recibo. El pleno empleo o existe o no.

En cuanto a los "mileuristas", trabajadores jóvenes que apenas cobran los
1.000 euros, - que yo diría que tienen suerte si son mileruistas (cuando no
seiscientos euristas) trabajando las horas legalmente establecidas, cuando
no haciendo las horas extras que el empresariado quiera imponerles, o
trabajando en turnos rotatorios, con noches y noches sin dormir -, no se
puede responder que "Bueno, eso es ley de vida. Se irá¡ corrigiendo con el
tiempo y con la vida." Por la misma razón que a igual trabajo, igual sueldo,
para una mujer y un hombre, tampoco se puede discriminar por razón de edad,
en este aspecto. Estamos ante un principio constitucional esencial que hay
que respetar, establecido en el artículo 14 de la Constitución española que
dice que "los españoles (hombres, mujeres, jóvenes¦), son iguales ante la
ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de ¦..sexo,o de
cualquier otra condición o circunstancia personal o social".

Una semana de 35 horas, permite a las personas, no sólo dedicarse al
trabajo, sino llenar otros aspectos mucho más importantes de su vida. Le
permite ejercitar un cierto atisbo de pereza laboral, para poder realizarse
como persona. Si cobra un sueldo digno, no tiene por que hacer horas extra y
si se precisa trabajar más, que se contrate más personal, así quizá¡ bajemos
esas tasas de paro femenino, de esas mujeres que quieren pero, ahora se, se
encuentran en la "cola del paro".

Le dejo el beneficio de la duda, el de que, a veces, los medios de
comunicació³n no recogen la opinión que expresamos, con acierto. Pero me
preocupa el que esas afirmaciones vengan del sector sindical que es quien se
supone que está para defender a los trabajadores/as, ahora empleados/as.

Por último, Sr. Fidalgo, si yo estoy en un sindicato, y tengo que ejercer mi
derecho de voto, votaré©, en unas elecciones sindicales, a mi sindicato. Si
no, estaría afiliada al otro. Por lo tanto, no esta bien que pida Ud. el
voto para CC.OO o para los otros, con indiferencia, por muy cercano o muy
acorde que con el otro se quiera estar. Ni siquiera para quitar votos a los
sindicatos minoritarios. No pierda el tren, le digo. Algo que enriquece la
democracia es el pluralismo, en este caso, el sindical. Contribuyamos, con
nuestras acciones, a que éste siga presente en la vida social y laboral de
nuestro país.