No hay mal que por bien no venga

ETA, unilateralmente, da por rota la tregua y ha surgido la necesidad de hacer un frente unido, para empezar, entren los dos partidos mayoritarios.

Siguen las diferencias accidentales que se traducen en frases significativas. Rajoy habla de derrotar al terrorismo a lo que la Vicepresidenta llama acabar con la violencia.

Lo importante es la unión frente a ETA.

La situación de pactos electorales pendientes de resolver también estuvo presente en las conversaciones , Navarra, alcaldía de Vitoria, Diputación Alava... etc... Cabe también hacer, una lectura electoralista . Pero lo importante, es que se ha conseguido una unidad frente el terror dentro de un marco de estado de derecho.

como leemos en el Pais

Hasta ahora, el PP ha usado la expectativa negociadora abierta por Zapatero para hacer política; desaparecida esa expectativa, mantener ese tema como eje principal de diferenciación con el Gobierno sería absurdo, incluso desde un punto de vista egoísta de partido. Y hacerlo cuando ETA amenaza a todos (ahora también a los nacionalistas vascos) se enfrentaría seguramente al juicio negativo de la opinión pública, que no lo entendería y se lo haría pagar a quien se empeñase en seguir esa vía. Sobre todo si ETA inicia una serie de asesinatos como la que siguió al final de la tregua de 1998. Al margen incluso de las voluntades de unos u otros, populares y socialistas se encontrarían, como entonces, en la misma trinchera, y con ellos todos los demócratas.

De momento, la amenaza genérica del comunicado de ETA ha permitido a los dos líderes desactivar su animadversión en este terreno: "Tiempo habrá de pedir responsabilidades", dijo Rajoy, para indicar que no era el momento. Las discrepancias existen, vino a decir la vicepresidenta, pero son irrelevantes para lo que ahora hay que hacer, y de lo que se trata es de evitar que se antepongan al objetivo común. Asuntos como la eventual ilegalización de ANV o la política de alianzas en Navarra y País Vasco pueden ser motivo de polémica, pero sería un error considerarlas cuestiones de principio y condicionar la unidad a un acuerdo sobre ellas. Como lo sería que alguno de los partidos que podrían sumarse al acuerdo se empeñase en hacer figurar en el mismo como cuestión sine qua non el principio de la negociación con ETA.

 

 

ETA y el Gobierno pactaron

ETA y el Gobierno pactaron sus comunicados . Gara cuenta hoy que a lo largo de 2005 el Gobierno y ETA pactaron los términos del comunicado de la banda terrorista en el que anunciaba un "alto el fuego permanente" y el que habría de hacer el presidente Zapatero en un plazo de seis meses. Finalmente lo hizo en tres. ETA sabía algo que sus interlocutores ignoraban, que un Pacto con el terrorismo debía tener una característica común con el Pacto contra el terrorismo: tenía que ser un acuerdo de Estado, comprometer al partido de la oposición, con el fin de garantizar la continuidad del proceso más allá de posibles cambios electorales. Los enviados del presidente exigieron la inclusión del calificativo 'permanente' para el alto el fuego, lo que explica el énfasis de la prensa amiga en los días que siguieron a la declaración de la tregua. ¿Son terroristas y por lo tanto mienten? No hay razón para ello. Quienes han hecho del asesinato de sus oponentes, de la coacción y la extorsión sus medios de acción política, tiene menos tabúes que le impidan decir la verdad más obscena. ¿Son terroristas y por tanto dicen la verdad? Tampoco. Es absurdo preguntarse si el doctor Hannibal Lecter se muerde las uñas y se come los padrastros. Son terroristas y por tanto pueden mentir o decir la verdad como todo fiel cristiano. Lo que pasa es que la versión de los terroristas no es incompatible con los hechos, como la versión del Gobierno, que también se contradice a sí mismo en otras palabras, en otras declaraciones. Es preferible creer a quien diga la verdad, aunque sólo sea por razones epistemológicas