Reflexiones en torno al libro "Del nuevo espíritu del capitalismo."

"Las clases sociales y la exclusión

En la segunda mitad de la década del 1980 prestigiosos y reconocidos analistas podían seriamente creer y afirmar que ya no existen.

En 1995 Pierre Rosanvallon (1995) se esfuerza en mostrar que las clases sociales se han diluído y la sociedad se ha transformado en una colección de individuos, imposible de agregar en clases o vinculables todos a una misma clase media.... Ya no se trata de describir identidades colectivas, sino trayectorias individuales... ... Desde este momento, sólo se consideran pertinentes las trayectorias individuales de aquellos que entrarían en una categoría: es el caso de los <excluidos>, que son de hecho, más que una colección de individuos que han tenido <<percances>> en su vida, sin que por ello den lugar a una clase homogénea.

Hemos asistido a una transformación del debate social, que, estructurado en torno a la cuestión de las desigualdades hasta finales de la década del 1970, ha ido desplazándose poco a poco hacia el tema de la exclusión.... La filosofía social lo mismo que la sociología se hace evidente la desaparición de las clases sociales... Se hicieron patentes sobre todo en las políticas sociales, que apoyaron las tendencias con el amplio desarrollo de programas de ayuda al empleo <específico> , preocupándose cada vez menos del reparto de los esfuerzos y de los beneficios entre los grupos sociales y centrando su atención en <<los más necesitados>>.

El efecto sobre la crítica del cuestionamiento de las clases sociales.

El debilitamiento del modelo de las clases sociales repercute sobre todo en la crítica social, en la medida que ésta ha descansado, desde hace más de un siglo, en la denuncia de las desigualdades de todo tipo entre las clases de individuos y se ha esforzado en promover un reparto equitativo de las cargas y de los beneficios asociados a la participación de estos diferentes grupos en el mismo proceso productivo.. La negación de la existencia de clases diferentes, con intereses reconocidos como total o parcialmente contradictorios y la concentración de los análisis en el conglomerado de los <excluidos>>, precisamente definido por su ausencia de participación en el proceso productivo, invalida casi de golpe el discurso de la critica social tradicional, que pondría de manifiesto las desigualdades entre los incluidos, en el mismo momento en que esta cualidad les convierte, de acuerdo con los esquemas analíticos dominantes en la actualidad, en los <<nuevos privilegiados>>. O que demostraría , al recomponer la clase obrera añadiendo a los obreros una buena parte de los nuevos empleados, que ésta, en vez de desaparecer, está alcanzando un peso demográfico absolutamente impresionante.

CONCLUSIÓN ¿EL FIN DE LA CRITICA?

Hubo que desengañarse rápidamente de las esperanzas puestas por algunos en las décadas del 1970 y 1980, en una doble visión izquierdista del capitalismo: La reformulación del capitalismo que rescató un lado excitante, creativo, prolífero, innovador y <<liberador>, permitió, durante algún tiempo, la reconstrucción de motivos de compromiso; pero estos siempre fueron individuales. Las posibilidades abiertas a la realización personal corrieron paralelas a la exclusión de todas aquellas personas o grupos de personas que no disponían de los recursos necesarios para aprovecharlas, es decir, generaron un incremento de la pobreza y de las desigualdades.

El capitalismo se ha beneficiado a los largo de todo este proceso, en el transcurso de los últimos veinte años, del debilitamiento de la critica

¿Cuáles son las posibilidades actuales de que la crítica se reconstituya con la suficiente solidez no únicamente para que logre que se acepten unos mínimos dispositivos de seguridad , sino para que se impongan unos límites más tajantes al desarrollo de un capitalismo destructivo?. Para esbozar una respuesta cabría recordar una de las particularidades de la crísis de la crítica: el haber afectado a un mismo tiempo , aunque por distintos motivos, a la crítica social y a la critica artista.

La critica social tiende a ser moderna cuando insiste en las

La critica social tiende a ser moderna cuando insiste en las desigualdades; y antimoderna cuando, insitiendo en la ausencia de solidaridad, se construye como una crítica al individualismo

La exigencia de participaccion activa de los productores en el capitalismo no es sino la negacion y destrucción de esta.

La critica artista es entimoderna cuando insite en el desencanto; y moderna cuando se preocupa por la liberación.

La tensión entre una critica radical de la modernisdad que conduce <<a contestar su tiempo>> sin participar en él y una critica moderna , que corre el riesgo de participar <<en su tiempo sin contestarlo>> constituye de este modo una constante de los movimientos críticos.