En torno a educación para la ciudadanía

El presidente del Gobierno, en el Congreso de las Juventudes Socialistas, ha contestado con contundencia a la posición de los obispos y de la jerarquía católica española contra la asignatura Educación para la Ciudadanía. Ha dicho que no se puede contraponer la fe a la ley en una sociedad democrática como la nuestra. Menos se pueden oponer las ideologías temporales sustentadas por esas jerarquías que asumen una cultura tradicional antimoderna y clerical que se opone a muchas conclusiones legales del Estado democrático, y que pretenden vender como la verdad que nos hace libres.



Ahora toca Educación para la Ciudadanía, antes fue el divorcio, el aborto, la enseñanza de la religión, el matrimonio entre homosexuales, la Ley de Educación e incluso dimensiones de la financiación que les parecen insuficientes.

Desde una arrogancia extrema, una sensación de impunidad y un insufrible sentido de superioridad, derivada de que administran "verdades superiores", llevan años desafiando a las autoridades legítimas, a la Constitución y a la ley intentando imponer sus criterios frente al interés general y a la soberanía popular residenciada en el Parlamento. Frente a esas actitudes, el Gobierno ha tenido una política de moderación. Ha evitado las confrontaciones y ha retirado los aspectos más delicados del programa de Educación para la Ciudadanía, aunque están aprobados por leyes del Parlamento. Ninguna de esas actitudes ha calmado la beligerancia de los cardenales y de los obispos, que siempre buscan nuevos conflictos para la confrontación. La inmediata contestación a las palabras del presidente, con un tono desafiante, es el último signo de su rebelión frente a la Constitución y a la legalidad. El cardenal Cañizares ha acusado al Gobierno de ir contra la sociedad y ha defendido el papel de la Iglesia como impulsora de los derechos humanos. (sic) La inocencia histórica basada en el olvido de todo lo que han hecho les permite esa buena conciencia, aunque esté construida desde la mentira histórica. Mantienen firme su arraigada idea de que son depositarios de verdades que están por encima de las coyunturales mayorías y de la soberanía popular, en un documento colectivo que publicaron en 1988.

En definitiva, sólo aceptan la democracia con la boca chica, y fundamentalmente para lo que les favorezca. Por su actitud ante muchas leyes que son expresión de la mayoría parlamentaria se ve que en el fondo permanecen con los principios anti-ilustrados, que se expresaron en los documentos pontificios del siglo XIX, desde la Mirari Vos de 1.832 a la Libertas de León XIII. Con este espíritu declararon Cruzada al levantamiento militar, legitimaron con sus gestos la idea de que Franco respondía ante Dios y ante la historia y respaldaron la represión terrible que se produjo contra los vencidos.

El paréntesis de aire fresco de Juan XXIII y de Pablo VI fue sólo eso, como lo fue la etapa del cardenal Tarancón. Desde entonces han vuelto a las andadas en la Iglesia universal con Juan Pablo II y Benedicto XVI, con especial repercusión en España frente a la mayor neutralidad de otras iglesias europeas, que están en su sitio y no fuera de toda contención como la actual Iglesia española.

Muy falta de rigor intelectual, la Iglesia jerárquica aplica continuamente la técnica de los dos raseros y de las dos medidas. Impulsa y apoya la formación del espíritu nacional, asignatura obligatoria durante el franquismo, que extendía la ideología corporativa y falangista de aquel régimen y aceptaba que la enseñanza de la religión fuera obligatoria para todos creyentes y no creyentes, y ahora exige la enseñanza de la religión en horario escolar y evaluable, y también rechaza que no tenga alternativa; en su confusión ataca al divorcio y al aborto y sigue sin condenar la pena de muerte. Parece, aunque no lo confiesen, que su modelo es Irán donde el islamismo, la religión manda sobre las autoridades y sobre el propio presidente de la República y donde la pena de muerte no sólo está vigente sino que se aplica con abundancia. Naturalmente sin aceptar el islamismo, es imposible seguir su modelo en los contenidos, aunque sí les gustaría poder aplicar sus formas.

En este tema de la Educación para la Ciudadanía tienen el seguidismo inexplicable del Partido Popular, que está haciendo de fuerza de choque de esta cruzada contra la recta formación democrática de los ciudadanos. Están tirando piedras contra su propio tejado para favorecer una mentalidad clerical que les dificultará mucho gobernar cuando los ciudadanos les reclamen. Es tal su ceguera y su decisión para expulsar al Gobierno socialista y para ocupar el poder que apuestan por este escenario con hegemonía de la Iglesia-institución sin pensar el daño que hacen así a la España civil. Está visto que los que se llaman liberales como la Esperanza Aguirre apoyan estas campañas que Stuart Mill, el granliberal, repudiaría si viviese. Una mezcla de ignorancia y de inconsciencia respecto al daño que producen y de rencor hacia las actuales autoridades les llevan a este peligroso seguidismo, que ninguna derecha europea seria puede apoyar.

Además de la falta de fundamentos intelectuales para justificar el rechazo de la Educación para la Ciudadanía, con posturas que contradicen la evolución de la modernidad, con la secularización de la moralidad, con la tolerancia, con el pluralismo y con la idea de la persona centro del mundo y centrada en el mundo, su oportunismo y su falta de rigor desmerecen su postura ante los sectores ilustrados y libres que son mayoritarios en la sociedad española. Se aprovechan de su inmunidad, que es impunidad, y juegan sucio ante un poder político que no quiere enfrentarse con la jerarquía. En su insensatez están alentando un imposible movimiento de objeción de conciencia que carece de cualquier posibilidad de prosperar, ocultando que realmente propugnan la desobediencia civil, que puede conducir a quienes les sigan, entre los padres de familia, a un muy grave perjuicio puesto que sus hijos no podrán acabar el nivel de enseñanza correspondiente sin Educación para la Ciudadanía ni obtener el grado.

Me dicen que un sacerdote de Toledo está haciendo una tesis doctoral sobre mi obra, que se titularía, según las buenas fuentes que me han informado, "De la destrucción de la verdad al totalitarismo. El pensamiento de Gregorio Peces-Barba". Me cuesta creer que sea cierto, pero me aseguran que lo es. Prefiero discutir de ideas y no interferir en temas personales, pero me parece que están volviendo a las andadas de condenar a quienes les llevan la contraria. Ya otros españoles anteriores, como Fernando de los Ríos o Manuel Azaña, entre muchos más, sufrieron en su tiempo las embestidas de una jerarquía montaraz. En un discurso pronunciado en enero de 1850 en la Asamblea Legislativa sobre la libertad de enseñanza, Victor Hugo identificó con precisión a esta Iglesia que rechaza la modernidad: "Impide a la ciencia y al genio ir más allá del misal y quiere enclaustrar el pensamiento en el dogma. Todos los pasos que ha dado la inteligencia en Europa, los ha hecho a su pesar. Su historia está escrita en el reverso de la historia del progreso humano. Se ha opuesto a todo... no hay un poeta, un escrito, un filósofo, un pensador, que acepten. Y todo lo que ha sido escrito, descubierto, soñado, deducido, ilusionado, enajenado, inventado por los genios, el tesoro de la civilización, la herencia común de las inteligencias, lo rechazan...".

No pueden ni deben seguir por ese camino ni tensar tanto la cuerda. Son responsables de la agitación que impide la paz social y beligerantes contra la política del Gobierno y contra cualquier progreso. Deben sosegarse y permitir el desarrollo normal de la sociedad civil, sin sus constantes interferencias, sin hostigar a los heterodoxos ni despreciar a las conciencias individuales que no coinciden con sus planteamientos. Deben tener más respeto a los disidentes y evitar maldecir y condenar todo el tiempo. Si este nuevo clima no se consigue en la próxima legislatura, habrá que abordar el tema de la acción y de la situación de la Iglesia y establecer un nuevo estatus, que les sitúe en su sitio y que respete la autonomía de la autoridad civil.


Gregorio Peces-Barba Martínez es catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Carlos III de Madrid.

¿Ciudadanía maleducada?

de Rebelion.org.
Javier Ortiz
El Mundo

Resulta espectacular el cisco que se ha montado a raíz de la aparición del libro Educación para la ciudadanía, democracia, capitalismo y Estado de Derecho, de Carlos y Pedro Fernández Liria y Luis Alegre, publicado por Akal (grupo editorial con el que yo también colaboro, dicho sea de paso).

Lo más llamativo es que la escandalera se ha construido sobre la base de un embrollo que tiene todo el aspecto de ser deliberado: se ha hablado y escrito sin parar sobre ese libro como si fuera un manual que hubiera de servir para impartir clases de Educación para la Ciudadanía, cuando lo cierto es que se trata de un trabajo destinado precisamente a poner en solfa –eso sí, desde la izquierda– el planteamiento oficial de la nueva y controvertida disciplina.

Pretender, como han hecho muchos, que el libro en cuestión refleja «los verdaderos objetivos» que persigue el Gobierno de Rodríguez Zapatero con la implantación de esta asignatura resulta disparatado por partida doble. Es tan injusto con Zapatero, al que atribuyen unas intenciones subversivas de las que el hombre carece por completo, como con los autores, a los que presuponen una devoción gubernamental que les pilla en las antípodas.

El debatido libro tiene un eje que cualquiera que se tome el trabajo de leerlo sin prejuicios comprobará que es de una obviedad palmaria: cuestiona que quepa analizar nuestra realidad social haciendo abstracción de las consecuencias, en tantos sentidos desdichadas, que nos acarrea el predominio del sistema capitalista. A partir de esa consideración, expone las bases de lo que, a juicio de los autores, debería ser una educación ciudadana crítica con el orden social imperante. Nada que ver con los rollos melifluos e inocuos, atiborrados de apelaciones abstractas a lo políticamente correcto, a los que apunta el plan educativo oficial.

«¡Es un libro marxista!», me escribe un lector iracundo. ¿Sí? Pongamos que lo fuera. ¿Y qué? ¿Está prohibido ser marxista? «Sólo sé que no soy marxista», llegó a escribir el propio Marx en un momento de cabreo. En todo caso, ¿qué clase de descalificación es ésa? ¿Es lícito escribir libros tomistas, neoliberales y hasta favorables a Bush, pero no marxistas? Quien no esté de acuerdo con sus argumentos –que los tiene a raudales– que los discuta. Pero sin falsificarlos. Y sin atribuir a los autores complicidades políticas inventadas.

Estamos ante un ejemplo (otro) de cómo se fabrican escandaleras mediáticas en la España de hoy, tan propicia a resucitar el Santo Oficio a la primera de cambio: primero se dice que el contrario ha dicho lo que no ha dicho y luego se le condena sin apelación posible por haber dicho lo que no ha dicho.

A decir verdad: yo, con que no se practicara tan masivamente la mala educación en la ciudadanía, casi que me conformaba.

Educar a ciudadanos o hacer súbditos.

¡He aquí la cuestión!

Es más fácil hacer súbditos, ovejitas obedientes, que si se salen del redil,podamos reconducir con un buen ladrido, que hablar de derechos de todos de igualdad, de consumo con dignidad....

Para muestra un botón:


INDIVIDUOS Y RELACIONES INTERPERSONALES Y SOCIALES 􀂃 Propone un modelo de relaciones basado en el reconocimiento de la dignidad de todas las personas, del respeto al otro aunque mantenga opiniones y creencias distintas a las propias, de la diversidad y los derechos de las personas. 􀂃 A partir de situaciones cotidianas, se aborda la igualdad de hombres y mujeres en la familia y en el mundo laboral. 􀂃 Un aspecto prioritario, relacionado con la autonomía personal, es siempre la asunción de las propias responsabilidades.

LA VIDA EN COMUNIDAD

  1. 􀂃 Trata de la convivencia en las relaciones con el entorno, de los valores cívicos en que se fundamenta la sociedad democrática: respeto, tolerancia, solidaridad, justicia, igualdad, ayuda mutua, cooperación y cultura de la paz.

     

  2. 􀂃 Trata de la forma de abordar la convivencia y el conflicto en los grupos de pertenencia (familia, centro escolar, amigos, localidad) y del ejercicio de los derechos y deberes que corresponden a cada persona en el seno de esos grupos, identificando la diversidad, rechazando la discriminación y valorando la participación y sus cauces.

     

  3. 􀂃 Asimismo, desde el reconocimiento de la diversidad cultural y religiosa presente en el entorno inmediato y asumiendo la igualdad de todas las mujeres y hombres en cuanto a derechos y deberes, se puede trabajar el respeto crítico por las costumbres y modos de vida distintos al propio y permite proporcionar elementos para identificar y rechazar situaciones de marginación, discriminación e injusticia social.

VIVIR EN SOCIEDAD

  1. 􀂃 Propone un planteamiento social más amplio: la necesidad y el conocimiento de las normas y principios de convivencia establecidos por la Constitución.

     

  2. 􀂃 El conocimiento y la valoración de los servicios públicos y de los bienes comunes.

     

    1. o Las obligaciones de las administraciones públicas y de los ciudadanos en su mantenimiento.

       

    2. o Algunos de los servicios públicos y de los bienes comunes reciben un tratamiento específico adecuado a la edad de este alumnado, es el caso de la protección civil, la seguridad, la defensa al servicio de la paz y la educación vial.

       

     


Vamos, qué cosas pretenden.!!!!!!.

Hace muy poquitos años, quien no estudiaba religión, se le marginaba, tenía que estar sentado en su sitio, con la mirada de todos los demás "compañeros" y dedicarse a estudiar, o a divagar, era igual. Era un cero a la izquierda. ¿Quien objete la asignatura, puede no ir a clase?.

Un saludo, siempre solidario.

Tengo la sospecha que esta

Tengo la sospecha que esta asignatura no valdrá para nada, pero es incierto absulutamente todo lo que se dice de ella y prueba de ello es que se habla de que adocrtina en una cultura de izquierdas y bla, bla, bla, pero es que leo el programa de esa asignatura y como lo trantan los libros de texto (solo he revisado proyectos) y sólo veo una asignatura que habla del respeto, la igualdad, los derechos humanos. y cuando habla de temas concretos, como puede ser el abroto, lo hacen planteando las diferentes posturas (o al menos las más importantes) a favor y en contra, ´logico. Que se opnga la Iglesia lo entiendo, los derechos humanos, la igualdad y el respeto sólo va con ellos por boquilla y el que a los estudiantes se les pongan todas las cartas sobre la mesa para que elijan la suya propia a media que adquieren los instrumentos para ello (precisamente porque no se nace con esos intrumentos no se permite votar a los recien nacidos) no les gusta ya que ellos prefieren ser los que pongan la única carta que les interesa como siempre han hecho y hacen.

 Es obligación de los padres educar a sus hijos en valores, pero mentras no se haga correctamente, por autoprotección de la sociedad, debe ser esta la que se encargue. ASí, la sociedad no puede permitir que unos padres eduquen a su hijo en la necesidad de esclavizar a todos los negros y si no se dejan irlos xterminando.

Creo que para poder opinar

Creo que para poder opinar debería leer el contenido, y no limitarse en el encabezamiento o programa. Si se molesta en leer ciertas partes no dudo que cambiará de opinión.La visión del mundo por una parte de la sociedad no se puede inculcar a todos.

HE leido el contenido sí,

HE leido el contenido sí, como ya he dicho. En cualquier caso, ese contenido lo llenan las editoriales y, en cualquier caso tambié, a esta asignatura se la esta criticando mucho antes de que hubiera un libro de texto.

Para muestra un botón....

Algunas perlas: En la página 162 se ve dibujados a dos niños pijos, a horcajadas de los cuales van montadas sendas niñas pijas. La de la izquierda lleva un móvil en la mano y dice: «Lo bueno de la dictadura de mercado (en negrita) es que tiene lo bueno de los fascismos precedentes pero sin el mal rollo ese de los desfiles y las marchas militares».

En la página 217, un hombre, situado en una especie de atalaya, señala con el índice un paisaje de infinita desolación y explica a sus dos hijos: «Vanesa... Pablito... ¡Mirad! ¿Veis ahí abajo? Es gracias a estas personas que se mueren horriblemente en la miseria que nosotros podemos tener un reproductor de DVD introducido subcutáneamente en el recto de nuestra perrita Fifí...».

«...Puestos a creer en milagros y misterios, más seguro que fiarse de las cosas que se cuentan, como eso de que una virgen pueda parir un niño que además sea el hijo de dios o que el hecho de ser libra o piscis puede determinar nuestro destino, es mejor creer en las matemáticas» (pág. 23); miran con desvío la monarquía: «Es cuestión de gustos decidir luego si al resultado de esta operación (la monarquía constitucional) se le puede seguir llamando "rey" con propiedad, pero en cualquier caso es suficiente para dar mucho que hablar a las revistas del corazón» (pág. 104); y por supuesto, detestan el mercado.

De hecho, comparan el capitalismo con la Gestapo (pág. 153), y lo encuentran peor: «El capitalismo impone su orden totalitario con infinitamente mayor eficiencia que todos los campos de concentración nazis juntos» (pág.154). El capitalismo ha frustrado el gran proyecto ilustrado; el capitalismo es intrínsecamente incompatible con la democracia; y la historia demuestra que ha sido imposible reformar la democracia por medios pacíficos, es decir, legales: «... cada vez que la izquierda anticapitalista ha intentado valerse del marco legal para corregir las malas leyes, se ha encontrado con que ese marco no existía» (pág. 179). No sorprende que los autores comprendan la violencia: «Se puede defender el Estado de Derecho sin dejar de reconocer que dichos movimientos (los comunistas) tenían razón al defender que la lucha política debía entablarse extraparlamentariamente» (pág. 177). La sorpresa se combina con la preocupación cuando se lee que España, en realidad, no es un Estado de Derecho (pág. 84).

Se afirma que los Estados Unidos retrasaron su ingreso en la Segunda Guerra con el designio de que Alemania y la U.R.S.S., sus dos grandes rivales, se destrozaran mutuamente. Y que intervinieron pocos meses antes del fin de la contienda, cuando ésta ya estaba decidida (pág. 204). Semejante desprecio hacia los hechos reduce a una fruslería la línea en que se convierte a Popper en «filósofo americano» (pág. 83).

Se califica de «intolerable» (pag. 72) el hecho de que Bill Gates sea tan rico. ¿Por qué es intolerable? Porque Bill Gates no podría ser muy rico, si otros muchos no fueran muy pobres. Se entiende que el mercado es un juego de suma cero, y que yo sólo puedo prosperar a costa de que otro empeore. Uno esperaba una lectura kantiana un poco más sutil: una lectura que censurara, por ejemplo, el incumplimiento unilateral de los contratos o el uso de información privilegiada. El problema básico no está en la existencia de una asignatura, sino, una vez más, en el significado de las palabras: qué quiere decir 'Educación', qué quiere decir 'para' y qué significa 'Ciudadanía'.

Saludos Velay

Velay... Aviso para

Velay... Aviso para navegantes. Sacar las cosas del contexto es propio de los que intentan manipular opiniones. O las verdades a medias, si son intencionadas, son las peores mentiras. No sé que pensar, pero para que se opine aquí traigo todo el artículo cmpleto donde  VELAY ha sacado "el botón de muestra"

Y eso que es acérrimo defensor de la libertad de opinión¡¡¡

 
POR ÁLVARO DELGADO GAL

 

Hace unos días me acerqué a una librería de la calle del Arenal y pedí un título cualquiera de los que circulan por ahí sobre Educación para la Ciudadanía. Mi propósito era meramente exploratorio: no pretendía hacer un balance de la situación sino levantar la punta de la alfombra y echarle el ojo a lo que hay debajo.

El dependiente alargó la mano hasta un estante y me entregó el libro publicado por Akal. Anticipo que se trata de un volumen de apoyo a los profesores, lo que autoriza libertades que habrían resultado más raras en un trabajo muy atenido al programa curricular. Me he prometido, con todo, referirles mi experiencia concreta, con sus pelos y señales. Cuando haya acumulado más datos, me atreveré quizá a adelantar un diagnóstico. Lo que sigue abriga por tanto un carácter, por así decirlo, documental.

En la confección del libro han intervenido tres plumas distintas y un ilustrador. El último ha sometido a una segunda destilación el mensaje contenido en la parte escrita, deparándonos, de paso, algunas joyas pedagógicas. Espigo dos. En la página 162 se ve dibujados a dos niños pijos, a horcajadas de los cuales van montadas sendas niñas pijas. La de la izquierda lleva un móvil en la mano y dice: «Lo bueno de la dictadura de mercado (en negrita) es que tiene lo bueno de los fascismos precedentes pero sin el mal rollo ese de los desfiles y las marchas militares». En la página 217, un hombre, situado en una especie de atalaya, señala con el índice un paisaje de infinita desolación y explica a sus dos hijos: «Vanesa… Pablito… ¡Mirad! ¿Veis ahí abajo? Es gracias a estas personas que se mueren horriblemente en la miseria que nosotros podemos tener un reproductor de DVD introducido subcutáneamente en el recto de nuestra perrita Fifí…».

El texto no decepcionará al lector. Los autores son hostiles al catolicismo: «…Puestos a creer en milagros y misterios, más seguro que fiarse de las cosas que se cuentan, como eso de que una virgen pueda parir un niño que además sea el hijo de dios o que el hecho de ser libra o piscis puede determinar nuestro destino, es mejor creer en las matemáticas» (pág. 23); miran con desvío la monarquía: «Es cuestión de gustos decidir luego si al resultado de esta operación (la monarquía constitucional) se le puede seguir llamando “rey” con propiedad, pero en cualquier caso es suficiente para dar mucho que hablar a las revistas del corazón» (pág. 104); y por supuesto, detestan el mercado. De hecho, comparan el capitalismo con la Gestapo (pág. 153), y lo encuentran peor: «El capitalismo impone su orden totalitario con infinitamente mayor eficiencia que todos los campos de concentración nazis juntos» (pág.154). El capitalismo ha frustrado el gran proyecto ilustrado; el capitalismo es intrínsecamente incompatible con la democracia; y la historia demuestra que ha sido imposible reformar la democracia por medios pacíficos, es decir, legales: «… cada vez que la izquierda anticapitalista ha intentado valerse del marco legal para corregir las malas leyes, se ha encontrado con que ese marco no existía» (pág. 179). No sorprende que los autores comprendan la violencia: «Se puede defender el Estado de Derecho sin dejar de reconocer que dichos movimientos (los comunistas) tenían razón al defender que la lucha política debía entablarse extraparlamentariamente» (pág. 177). La sorpresa se combina con la preocupación cuando se lee que España, en realidad, no es un Estado de Derecho (pág. 84).

A medida que avanza, el libro va adquiriendo un tono paranoico. Se afirma que los Estados Unidos retrasaron su ingreso en la Segunda Guerra con el designio de que Alemania y la U.R.S.S., sus dos grandes rivales, se destrozaran mutuamente. Y que intervinieron pocos meses antes del fin de la contienda, cuando ésta ya estaba decidida (pág. 204). Semejante desprecio hacia los hechos reduce a una fruslería la línea en que se convierte a Popper en «filósofo americano» (pág. 83).

La ineptitud de los firmantes (dos de ellos, ¡ay!, profesores) causa mayor pasmo aún que su fanatismo. El argumento general adopta, miren ustedes por donde, un perfil kantiano. Se asevera, kantianamente, que toda ley digna de tal nombre debe asumir una forma universal. Y de ahí se deduce que es «intolerable» (pag. 72) que Bill Gates sea tan rico. ¿Por qué es intolerable? Porque Bill Gates no podría ser muy rico, si otros muchos no fueran muy pobres. Se entiende que el mercado es un juego de suma cero, y que yo sólo puedo prosperar a costa de que otro empeore. Uno esperaba una lectura kantiana un poco más sutil: una lectura que censurara, por ejemplo, el incumplimiento unilateral de los contratos o el uso de información privilegiada. Pero los autores no se andan con chiquitas: identifican la justicia con la igualdad de hecho, reprograman el kantismo en clave populista (Chávez es uno de sus héroes de referencia) y transforman a Kant en un heraldo de Evo (otro héroe de referencia).

Sé que la entrega de Akal no es estadísticamente significativa. Pero existe, y no es casual que exista. Les seguiré contando.

Saludos 

Además habla de un libro,

Además habla de un libro, que no es de texto, que no esta en los colegios, que no tiene nada que ver con los que sí son de texto y que es de la editorial Akal

Je je je je,

Je je je je, adoctrinamiento? ¿Pone que Rajoy sea un asesino?

Farruquito

No pero sale Farruquito con Massiel de fiesta en un coche tuneado, casi peor...

A ver que opinaría la

A ver que opinaría la progresía si en el contenido se mantuviese que el socialismo y el comunismo han provocado millones de muertos a la humanidad.Leches ahora que lo pienso, esto es verdad

Más que en EpC debería

Más que en EpC debería aparecer en la asignatura de historía y cuando yo lo estudiaba, aunque como en las editoriales son ridiculos y no quieren herir sensibilidades, sí se hablaba de las guerras en el que de alguna manera u otra había participado el socialismo y el comunismo. A mi las cosas que son verdad no me molestan, a diferencia de a otros.

No jodas

¿Que los comunistas han matado gente? Pero esto es imposible, si todo el mundo sabe que el comunismo es guay. 

Esclarecedor, imagínate

Esclarecedor, imagínate Velay si se recogiese algo parecido, pero visto desde la otra acera.No tienen verguenza.

Rosa Díez

Que le pregunten a Rosa Díez por qué ha dejado el PSOE... Esta gente han perdido el rumbo y el timón, vamos directos a las rocas.

Que le pregunten a Gallardon

Que le pregunten a Gallardon porque cada vez que abre la boca le pegan un coscorron. En el PP no hay disidentes. En el PSOE existe el derecho a discrepar

Perdone que le enmiende pero

Perdone que le enmiende pero ni en el Psoe ni en el Pp se puede discrepar, pero son casos distintos Rosa Díez se va porque no cambia el ideario que tenía el Psoe y que la llevó a la política y que su partido de toda la vida ha cambiado. Es coherente y valiente, la pena es que es una excepción. El caso de Gallardón es simplemente la lucha por el poder, sin más.

Castilla-La Mancha da marcha atrás: no impartirá EpC en 2007

El consejero de Educación de Castilla-La Mancha, José Valverde, ha anunciado que se aplaza un año la aplicación de la asignatura de Educación para la Ciudadanía (EpC) en esa comunidad. De esta forma, un gobierno autonómico socialista da la marcha atrás, seguramente por miedo al alto coste en votos que puede suponer la imposición obligatoria de la EpC. Felicita a Valverde por esta decisión, copiando a Zapatero y a otras comunidades del PSOE. Que cunda el ejemplo.

El consejero de Educación de Castilla-La Mancha, José Valverde, ha anunciado que se aplaza un año la aplicación de la asignatura de Educación para la Ciudadanía (EpC) en esta comunidad que está gobernada por el PSOE. Esta noticia es muy importante, pues es un gobierno autonómico socialista el que da la marcha atrás en lo que respecta a esa polémica materia, seguramente por miedo al alto coste en votos que puede suponer la imposición obligatoria de la EpC en una comunidad que supera en 13 puntos la media nacional de familias y alumnos que eligen la asignatura opcional de religión católica.

Valverde se vio implicado en un serio escándalo a comienzos de junio cuando el delegado de su Consejería en Toledo, Angel Felpeto, amenazó a los padres que se acogiesen a la objeción de conciencia frente a la EpC. Las amenazas dieron lugar a que varios colectivos cívicos presentasen una querella criminal contra Felpeto, que vino seguida de las críticas de los sindicatos independientes de profesores contra la Consejería por poner obstáculos a la objeción.

El anuncio de aplazamiento de la asignatura en Castilla-La Mancha, que quiebra internamente la ofensiva del PSOE para imponer la EpC, se produce además horas después del anuncio de CONCAPA de convocar movilizaciones si el Gobierno de Zapatero 'persiste en su cerrazón'. Hay que recordar que la conducta del Gobierno en este asunto ha discurrido por cauces puramente autoritarios. El Secretario de Estado de Educación, Alejandro Tiana, recibió una querella de HazteOir.org por amenazar a los padres objetores tal como lo hizo Felpeto en Castilla-La Mancha, mientras que una asociación de padres objetores de Lucena (Córdoba) denunciaba que habían sido investigados por el Ministerio del Interior: el coordinador de la asociación incluso fue interrogado por dos Policías.

De momento, el PSOE de Castilla-La Mancha ha echado el freno a la EpC: tal vez se hayan

Esta es una cortina de humo

Esta es una cortina de humo para tapar el gran problema de la Educación, y sin lugar a dudas la asignatura para la ciudadanía es una chapuza, pero el problema de fondo es que quieren que los profesores sustituyan una misión que es exclusiva de los padres. Para colmo en algunos artículos es un ideario sectario de la visión del mundo que tienen los ideologos de las izquierdas.Ni se puede ni se debe impartir ideologías , ni de derechas ni de izquierdad, es como si cada vez que cambiase un gobierno se cambiara las señales de tráfico.

Saludos Velay

Mucho rollo para defender lo

Mucho rollo para defender lo mismo que hizo el franquismo. Menudo catedrático que resalta por su sectarismo y por su historial reciente de dinamitar a las asociaciones de victimas del terrorismo.

Catequesis del buen

Catequesis del buen socialista, antes FEN formación espiritu  nacional.