VOCES AMIGAS

  • CARLOS CARNICERO El Plural

    04/09/2007

  • El Zumbido

    Autocrítica o autocomplacencia

    Las encuestas que analizan el estado de ánimo de los españoles con la política son tozudas en algunos aspectos que, sin embargo, no motivan cambios de conducta en los líderes políticos. En primer lugar, hay un estancamiento en la ventaja que tiene el PSOE con respecto al PP que no se corresponde con la sensación de catástrofe que rodea todos los asuntos relacionados con el partido conservador español. Gana el PSOE, pero no convence. Pierde el PP, pero no se desmorona.

    El sentido común y las conclusiones de la observación de la falta de liderazgo y de proyecto de la derecha española debieran reflejar un mayor hundimiento de las expectativas de voto del partido que lidera Mariano Rajoy. Sin embargo, a pesar de que su popularidad personal está en el piso, el partido no se hunde.

    El PSOE gana, pero no hay ningún entusiasmo en torno a sus propuestas y su posición está apuntalada por un extraordinario momento económico que resiste incluso las embestidas de la turbulencias internacionales mejor que cualquier país europeo. Una garantía para ganar, pero no necesariamente aglutinadora de otros sectores que esperan algo más de un partido socialista que una brillante gestión económica. Sin embargo, el índice de popularidad del presidente de Gobierno, que da un aprobado de 5,1 en la encuesta del pulsómetro de la Cadena SER, indica la frialdad de una parte del propio electorado socialista con José Luis Rodríguez Zapatero.

    Hay dos actitudes posibles ante el esquema político que dictan las encuestas en este crucial año electoral: la primera es la autocomplacencia de observar que, superados escollos importantes, como han sido el proceso de aprobación del Estatuto de Cataluña y el cierre de la negociación con ETA, la derecha sufre su falta de proyecto político y la clausura de las posibilidades de que el terrorismo le diera un respiro electoral. La segunda actitud, que probablemente sería la más inteligente, sería recurrir a los órganos de gobierno del PSOE para hacer un análisis autocrítico en profundidad que diera paso a la formulación de un proyecto para el socialismo español con entidad suficiente para aglutinar a una mayoría de progreso que permitiera un gobierno autónomo, mientras el PP sufre la travesía del desierto a la que debiera estar abocado después de la catastrófica gestión de Mariano Rajoy. En todo caso, la palabra la tienen los militantes socialistas.