Y todo a media luz

El domingo por la noche, contribuimos en Medina del Campo, y en varios municipios más, con un apagón, frente al cambio climático. No fueron cinco minutos, no. Fue aproximadamente hora y media.

Busqué unas velas, y dejé que la magia de la noche, me envolviera. La luz de las velas temblaba a veces. Me asomé a la calle. Nada de luz, tan sólo algún coche, que vagaba por la villa. Miré al cielo y pensé: “¡Qué bonitas se ven las estrellas en Medina del Campo!”

Ipso facto, por precaución, desconecté el ordenador, la televisión estaba desconectada, los despertadores, y poco más y me fui a la camita.

A la una y diez, volvió la luz, lo sé porque se encendió la luz del pasillo, por supuesto ecológica. Me levanté y la apagué. En ese momento dije, ¡se acabó la magia!. ¡Se acabó el desafío!.

Enchufé el despertador, y me dormí.

Por la mañana, conecté de nuevo el ordenador, la televisión, sigue desconectada desde entonces.

La noche del domingo, (ya lunes), Iberdrola, por una hora y media, aproximadamente, me hizo sentir que un pedazo de cielo, me pertenecía. ¡Claro que no era un pedazo de sol, ni de agua , ni de viento!. Pero la ausencia de luz artificial, me permitió, ver el cielo estrellado, un espectáculo cada vez más inalcanzable en nuestras ciudades.

- No os preocupeis, ya lo he devuelto-