Accidente Nuclear en Vandellós. ¿Ya sé ha olvidado?.

Últimamente, los nuevos voceros del Lobby nuclear aprovechan la preocupación social por el cambio climático para argumentar falazmente a favor de la energía atómica. Su obsesión por la construcción de centrales nucleares, generadoras de un ingente lucro económico privado, pretende marginar razonamientos mantenidos por científicos de la talla de Denis Meadows (recordemos el informe de 1972 sobre los límites del crecimiento) y prescindir de la memoria popular sobre sucesos cuya antigüedad ni siquiera supera un cuarto de siglo. Entiéndase la tragedia de Chernobyl del 1986 o un posterior incidente de corte aterrador en nuestra geografía ibérica.

El accidente de la central nuclear, Vandellós I, sobrevino el 19 de octubre de 1989. Las sesiones del juicio oral penal tuvieron lugar en la Audiencia Provincial de Tarragona el año 2000 y constituyeron un recomendable recordatorio de lo que puede suceder en una central atómica. Los noticiarios gráficos del momento recogieron las palabras del tristemente ya fallecido, Marc Palmés Giró, prestigioso penalista, que dentro y fuera de la sala hicieron de justo contraste con las descaradas versiones de los portavoces del entorno energético nuclear. El principio de relato fáctico definitivo del día 2/02/2000, con el que modifiqué lo expuesto en conclusiones provisionales del año 1995, decía así: <!--break-->

Cuando eran las 21:39 horas del día 19 de octubre de 1989 se declaró un incendio en la central nuclear de Vandellós I, propiedad de HIFRENSA, que tuvo su inicio en el grupo turbo alternador principal número dos del edificio de producción de energía eléctrica (también llamado edificio de turbinas contiguo al del reactor y al de auxiliares eléctricos donde está la sala de control), a consecuencia de un fallo mecánico generado por la fisuración – detectable a través de revisiones de mantenimiento con técnicas conocidas, ultrasónicas o radiográficas-, de las ranuras del anclaje de los alabes, correspondientes a la rueda número ocho de la turbina principal , cuyos ensayos dejaron de realizarse a partir de 1986 y como consecuencia la pérdida repentina de 36 consecutivos de los 98 que posee dicha rueda.

Dicha rueda al girar a 3.000 revoluciones por minuto, produjo la rotura por cizalla de las tuberías de aceite y vapor, originando puntos calientes suficientes para producir la ignición de la mezcla aire-aceite y una explosión en los cojinetes, así como la rotura de la borna número 3 con salida de hidrógeno, que al inflamarse produjo una segunda explosión, la cual causó la inflamación del aceite de lubrificación que salía en ese momento como consecuencia de las roturas de las tuberías de alimentación de los cojinetes, provocando todo ello un incendio de grandes proporciones que afectó en cadena a gran número de sistemas relacionados con la seguridad de la central. A su vez, Marc Palmés Giró, letrado de la acusación particular, matizó:

Desde que se produjo la paralización de la Central, como consecuencia del accidente ocurrido el día 19 de octubre de 1989, hasta la intervención de ENRESA para proceder a su desmantelamiento, la empresa propietaria de la misma, HIFRENSA, no ha percibido ingreso alguno debido a la falta de producción de energía eléctrica, por lo que los costes de mantenimiento de la Central paralizada y de su preparación para el desmantelamiento los facturó a sus socias, las empresas: Electricité de France S.N. (EDF) el 25%; Empresa Nacional Hidroeléctrica del Ribagorzana, S.A (ENHER) el 23%; Hidroeléctrica de Cataluña S.A (HECSA), el 23%; Fuerzas Eléctricas de Cataluña S.A. (FECSA) , el 23% y Fuerzas Hidroeléctricas del Segre, S.A. el 6%, que mediante acuerdo de la Junta Universal de Accionistas celebrada el 29 de mayo de 1990 se habían obligado entre sí a asumir en sus respectivas proporciones los costes derivados del cierre de la Central que legal y razonablemente debían ser soportados por HIFRENSA, las cuales cargaron dichos costes como sus propios “Costes de operación y mantenimiento”, como si fueran los costes “derivados de la generación de energía eléctrica” previstos en la Legislación aplicable (art. 4º apartado b) del Real Decreto de 11 de diciembre de 1987, nº. 1538/87 sobre Electricidad) y así, repercutieron en el precio del kilovatio que, cada año y dentro del Marco Legal Estable que establece las normas, fijaba el Ministerio de Industria y Energía en virtud de los datos suministrados por las Empresas, que eran repercutidos, a su vez, en el recibo de consumo de electricidad abonado a mi patrocinado y todos los consumidores españoles.

La repercusión de aquellos costes, derivados de la paralización definitiva de la Central y su preparación para el desmantelamiento, cifrados en 26.790.700.000 de pesetas desde el año 1990 hasta 1996, ha provocado a mi patrocinado, así como al resto de los consumidores, un perjuicio económico a determinar en ejecución de sentencia en virtud de los datos que facilite el Ministerio de Industria sobre el número de kilovatios consumidos en cada año entre 1990 y 1996, cuyo cociente arrojará el incremento del coste sufrido por el Kilovatio, a consecuencia de la repercusión de los mayores costes que representan el mantenimiento por paralización de la Central Nuclear de Vandellós I.

Ambos sabíamos que el silencio de la Acusación Pública acerca de posible prueba pericial no equivale a que la defensa deje de proponerla con abundancia de expertos.

Por consiguiente, contábamos con prueba pericial de titulado nuclear (Juan Carlos Pérez Cerdán), para ratificar lo patentizado por el informe de la Organización Internacional de Energía Atómica y el definitivo del Consejo de Seguridad Nuclear español. Con el fin de cifrar el coste sobre los consumidores de electricidad propuse el peritaje de economista (Antonio Torrente Castel).

El fallo absolutorio de la sentencia penal dictada el 6/03/2000, con la consecuencia de que no se entrara a examinar la responsabilidad civil, probablemente no se habría dado si los directores técnicos del C.S.N. hubiesen tenido la condición de testigos relevantes en lugar de la de sujetos a una acusación disentida por nosotros en el acto de juicio. Su desarrollo resaltó que las acciones jurídicas con motivación ecológica, a partir de determinados umbrales macroeconómicos, sólo prosperan si pueden dotarse de pruebas periciales, alternativa casi inalcanzable porque muchas veces está dentro del coto privado de elites profesionales al servicio de las multinacionales de la energía. Y también que el Tribunal “en términos de justicia”, no impuso para la ocasión tratada el pago de las costas, basado en nuestra ausencia de “temeridad o mala fe”, contrariamente a lo que tanto habían insistido desde la defensa de los acusados e HIFRENSA.

Firmado: Marc Viader Pericas (Letrado de la acción popular en el caso Vandellós- 1)

NOTA: FACUA Castilla y León coordinó la campaña social de esta acción popular.

Nuevo incidente Almaraz.

Para los que no les guste kaosenlared, adjunto información de otro diario.

http://www.eldiariomontanes.es/20080504/sociedad/nuevo-incidente-central-nuclear-20080504.html

Nuevo incidente en la central nuclear de Almaraz, debido a un error humano
El Consejo de Seguridad Nuclear confirma que se produjo una fuga de agua, aunque no tuvo «impacto radiológico» El suceso se produce un mes después del escape de Ascó, tras el cual tuvo que examinarse a centenares de personas
MIGUEL LORENCI
 El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha confirmado que el pasado viernes se registró un nuevo incidente en la central nuclear del Almaraz I, en Cáceres. Según el CSN, se trató de una fuga de agua, se debió a un «error humano» y no tendría graves consecuencias, ya que al no haber «impacto radiológico» no habría afectado ni a los trabajadores de la central ni la población del entorno. Por contra, desde la organización ecologista Greenpeace se asegura que los que se produjo fue un fuga «altamente radiactiva».

El CSN confirmó el sábado que «durante la preparación de la carga de combustible en la central nuclear de Almaraz I y mientras se estaba efectuando el llenado de agua de la cavidad de recarga se produjo, por fallo humano, el rebose de la cavidad». Mientras que el CSN calificaba el hecho como «de escasa importancia para la seguridad», Greenpeace aseguraba el mismo sábado que la fuga de agua es «altamente radioactiva», contraviniendo así el mensaje tranquilizador difundido por la central y el CSN.

Aprecia el consejo que «el agua que había rebosado se recogió y confinó a través de los sumideros del edificio» y que «está siendo tratada por el sistema de tratamiento de residuos líquidos de la planta». Una vez limpiadas las paredes por las que resbaló el agua hacia los sumideros internos «la central continuó los trabajos programados con normalidad». La central se encuentra ahora en parada por recarga de combustible «por lo que no había combustible en la vasija del reactor».

Sin impacto radiológico

Asegura el CSN que «por precaución», la central «desalojó a todos los trabajadores presentes dentro del recinto de contención» y que «ninguno resultó contaminado, ni se produjo ningún tipo de impacto radiológico en el exterior».

Precisa el órgano de vigilancia nuclear que dos inspectores residentes del CSN, presentes en la central en ese momento «han conocido la incidencia y seguido su tratamiento».

Califica al suceso «de escasa importancia para la seguridad» y asegura el CSN que «no requiere que el titular lo notifique al no cumplir ninguno de los requisitos establecidos en la Instrucción del CSN IS-10 sobre sucesos notificables que se encuentra a disposición del público en la página web del organismo regulador».

Un mensaje que no coincidía con las apreciaciones de Greenpeace, organización ecologista para la que este suceso «vuelve a evidenciar la ineficacia y la falta de transparencia» del CSN. Y es que Greenpeace se pronunciaba antes de que el CSN hiciera pública su nota informativa sobre el suceso. Desde Greenpeace se precisaba que en torno a las cinco de la madrugada del viernes 2 de mayo se produjo una fuga de agua del circuito primario de la vasija del reactor nuclear de la unidad 1 de Almaraz , fuga que califica de «altamente radiactiva». «A falta de datos concretos, se sabe que una gran cantidad de agua radiactiva inundó el suelo del edificio y, desde ayer, una empresa subcontratada se encargaba de recoger el agua contaminada» señala la organización ecologista.

Larga lista

Para Greenpeace el suceso de Almaraz «es el último caso de una larga y creciente lista de sucesos que afectan seriamente a la seguridad de las centrales nucleares». Aludía así al reciente escape radiactivo de la central de Ascó, a causa del cual fueron destituidos los responsables de la central, la rotura de barras de control de la central nuclear de Trillo y la pérdida de piezas metálicas dentro de la vasija de este reactor.

Este nuevo suceso se produce un mes después de una fuga en la central de Ascó, en Tarragona, que acabó con la destitución del director de la central y del jefe de servicio de protección radiológica. La gravedad de aquel escape, que un primer momento fue catalogada de nivel 0 (en una escala de peligrosidad del 0 al 7), fue luego elevada por el CSN al nivel 2 y a la categoría de 'incidente', que no se daba en España desde hacía tres años. Centenares de trabajadores y visitantes de la planta fueron examinados en busca de contaminación radiactiva

La cuestión es que

La cuestión es que necesitamos energía, que se hagan más centrales y más seguras, hoy por hoy es la forma más racional de lucha contra el cambio climático:la demagogia ecologista complica cualquier solución racional y viable.

De nuevo Almaraz I protagonista.

http://www.kaosenlared.net/noticia/extremadura-grave-accidente-nuclear-almaraz-pero-no-pasa-nada-alli-par

Extremadura: Grave accidente en la nuclear de Almaraz.... pero no pasa nada, allí parece que la mayoría de la gente lo aguanta todo!!
Ecologistas en Acción denuncia que durante una operación de llenado, el día 2 de mayo de 2008, se ha desbordado la vasija del reactor de la central de Almaraz I, lo que ha hecho que el agua radiactiva invada el edifico de la contención, contaminándolo.
Kaos. Extremadura [03.05.2008 21:22] - 466 lecturas - 14 comentarios


 

OTRO GRAVE ACCIDENTE NUCLEAR: SE DESBORDA LA VASIJA DEL REACTOR DE ALMARAZ I

*Ecologistas en Acción denuncia que durante una operación de llenado, el día 2 de mayo de 2008, se ha desbordado la vasija del reactor de la central de Almaraz I, lo que ha hecho que el agua radiactiva invada el edifico de la contención, contaminándolo. Es el segundo incidente grave
que ocurre en esta central en pocos meses.

El núcleo del reactor de las centrales es justo donde se producen las reacciones nucleares y está refrigerado por agua, que se vuelve radiactiva por el contacto con las barras de combustible nuclear. La vasija del reactor consta de una tapa cerrada a presión, que se levanta cuando se produce la recarga del combustible. Tras la extracción del combustible gastado, integrado por sustancias altamente radiactivas, y la introducción de los nuevos elementos combustibles, hay que proceder al llenado de la vasija del reactor, antes de colocar nuevamente la tapa y asegurarla. Ha sido justo en esta operación en que se ha producido un desborde de la vasija, con el consiguiente escape de agua radiactiva al recinto de contención.

El recinto de contención es la cúpula de la central donde se guardan los elementos más nucleares de la central nuclear. El desborde del agua radiactiva ha supuesto la contaminación de un gran número de elementos del recinto. Hay que tener en cuenta que los trabajadores de la central han de entrar en este recinto durante las operaciones de recarga así como durante muchos trabajos de mantenimiento. El suelo del edifico de contención y algunas plantas inferiores se han visto inundados por el agua altamente radiactiva de la vasija del reactor. Durante el llenado, por algún motivo desconocido, se ha producido el fallo de los controles de nivel y, finalmente, se ha desbordado el agua.

El suceso se produce por un fallo clamoroso de los sistemas de seguridad. Los controles de nivel del agua han fallado y ha sido necesario detener el llenado manualmente. No tenemos información sobre la posible irradiación o contaminación de algún trabajador. La central deberá permanecer parada en tanto se evalúan los niveles de contaminación radiactiva y se procede a la limpieza de aquellas zonas más afectadas. Este proceso puede durar semanas.

Se trata del segundo incidente que ocurre en pocos meses en los dos reactores de Almaraz, puesto que en noviembre de 2007 se produjo una peligrosa reducción del nivel de la piscina de Almaraz II, lo que obligó a evacuar a cientos de trabajadores que se encontraban en pleno proceso de recarga.

Ecologistas en Acción quiere denunciar la degradación que está experimentando la cultura de seguridad de los explotadores de las centrales nucleares, lo que se traduce en una acumulación de incidentes.

La reducción de plantillas así como la premura con que se realizan los trabajos, medidas ambas tomadas con el objetivo de reducir costes, han hecho que muchas de las operaciones habituales de las centrales nucleares no se realicen con las debidas garantías de seguridad. Pedimos al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) que actúe con rigor ante estos hechos, para que los explotadores de las centrales no tengan la actual sensación de impunidad. Solicitamos también una investigación que aclare las causas del incidente.

Estos sucesos ponen una vez más de manifiesto, por otra parte, que es imposible garantizar la seguridad nuclear al 100% y que, aunque sea improbable, no es imposible que ocurra un accidente severo de consecuencias catastróficas. Lo más sensato es, por tanto, proceder al cierre escalonado de las centrales nucleares.

 

La talla de Denis Meadows y su informe

CIENCIA Los límites del crecimiento, 30 años después Por Jorge Alcalde Ni la constatación de que la primera versión de este libro ha fallado en la mayor parte de sus predicciones, ni el creciente clamor de buena parte de la comunidad científica sobre algunos de sus errores de bulto, ni el abandono de sus postulados por algunos gurúes que con más entusiasmo los defendieron, ni la muerte de uno de sus autores fundacionales son suficientes para impedir que se edite la tercera versión de uno de los estudios más controvertidos, criticados y, para muchos, erróneos del mundo de la ecología y la economía: Los límites del crecimiento. Corría el año 1972 cuando un grupo de jóvenes investigadores del MIT, auspiciados por el Club de Roma y enardecidos por la lectura de las teorías sobre el crecimiento de Malthus (que algún científico ha calificado del mayor desatino en la historia de la ciencia demográfica), pusieron en marcha un programa informático de proyección del futuro que iba a convertirse en el adalid del ecologismo catastrofista. La idea arrojada sobre la opinión pública era clara: el mundo se queda sin recursos. La industrialización y el mercado son herramientas devastadoras que agotarán la Tierra en pocas generaciones. El crecimiento demográfico es insostenible. Se impone dejar de crecer y establecer nuevas vías de desarrollo respetuosas con el medio ambiente. Bajo el título Los límites del crecimiento, Donella Meadows, Jorgen Randers y Dennis Meadows, entre otros, editaron una de las obras más leídas, vendidas, comentadas y seguidas del ecologismo, quizás el libro que más ha hecho por la difusión de ese concepto indefinido y absurdo de "desarrollo sostenible". Veinte años después, los autores editaron una revisión del informe (Más allá de los límites del crecimiento), en la que supuestamente confirmaban que algunas de sus predicciones se habían cumplido. Y ahora llega la tercera versión: Los límites del crecimiento, 30 años después, editada en España por Galaxia Gutenberg. Recorrer minuciosamente la lista de errores, incoherencias y concesiones a la demagogia del primer libro requeriría un espacio del que ignoro si cuenta Libertad Digital en sus servidores. Baste decir que el concepto malthusiano de crecimiento exponencial de la población, eje central de la propuesta de los autores y del informe subsiguiente del Club de Roma, ha sido desmentido hasta la saciedad. A pesar de ello, la idea de que la población mundial crece exponencialmente y el mundo se quedará sin recursos para todos en unas pocas centenas de años es uno de los memes que más perversamente se han instalado en la cultura colectiva. No hay colegio, libro de naturaleza ("conocimiento del medio", dicen ahora) ni profesor progre que no eduque a los más pequeños y menos avisados alumnos bajo esta premisa ecoalarmista. Sí, no cabe duda: el mundo se agota, y los culpables no son otros que los malvados agentes de la industria, el mercado, la avaricia de Occidente. Nadie parece acordarse de que, por ejemplo, el informe de 1972 advertía de que el planeta se quedaría sin reservas de petróleo en 1990. Nadie parece darse por enterado de que las predicciones del Club de Roma tuvieron casi todas idéntico índice de fiabilidad. La actualización ahora publicada no corrige estos errores, por supuesto. Es como si el tiempo no hubiera pasado por las páginas del estudio depositando algún pedacito de realidad. Porque, en realidad, ¿qué ha ocurrido en estos 30 años que revisa la obra? Pues, sencillamente, que hemos experimentado un progreso gigantesco en todas las áreas de actividad humana: vivimos más, la longevidad se ha duplicado en sólo un siglo, la mortalidad infantil ha descendido drásticamente (de 1 de cada 5 niños en 1959 a 1 de cada 18 en 2001); el número absoluto de personas con carencias nutricionales severas ha descendido en tres décadas de un 35 a un 18%; en el Tercer Mundo cada vez hay más gente con acceso a la televisión o la nevera, los coches, los ordenadores o el vídeo. No quiere esto decir que el planeta esté exento de problemas, y que no sea imprescindible prestarles atención. Pero un solo dato sería necesario para atacar la línea de flotación del libro: desde 1962 la población mundial se ha duplicado; sin embargo, tenemos más comida que nunca. La curva de consumo de calorías per cápita en el mundo rico y en el pobre es directamente proporcional al crecimiento demográfico. No sólo el crecimiento parece no tener límites, sino que puede impulsar la búsqueda y la obtención de nuevos recursos, estrategias más eficaces, tecnologías más productivas e inocuas. A pesar de lo que se opina en este libro, la humanidad tiene derecho a alcanzar su propia prosperidad. La reedición de la obra no ofrece gran cantidad de material nuevo. Sigue navegando entre los mismos lugares comunes. Quizás haya actualizado algo su lenguaje, para arrojarse definitivamente en los brazos de la demagogia más exhibicionista. Véanse, por ejemplo, algunas de las características de la "sociedad sostenible" en que a los autores les gustaría vivir: "Sostenibilidad, suficiencia, igualdad y belleza como máximos valores sociales"; "alguna manera de incentivar que las personas den lo mejor de sí mismas a la sociedad"; "dirigentes honrados, respetuosos, humildes"; "una economía que sirve al medio ambiente"; "razones para vivir y para pensar bien de nosotros mismos que no impliquen la acumulación de bienes materiales"… La lista podría alargarse hasta agotar todas las existencias de suavizante del supermercado, pero tiene su cúspide melosa en la lista de "instrumentos" de acción. Este arsenal intelectual y científico se compone de "visión, coordinación, verdad, aprendizaje y amor". A este lenguaje insustancial y facilón se le pretende dotar de peso científico mediante dos estrategias que funcionan en paralelo. La primera es la referencia a los modelos de simulación informática como fuente de predicción del futuro. Modelos que, en ninguno de los casos en que se utilizan (desde el clima a las proyecciones sobre el mercado de valores), sirven más que de eso: de modelo estadístico, de herramienta de calibrado de hipótesis. El famoso programa World 3 usado por los autores no hace más que diseñar (como todos los demás simuladores) evoluciones futuras sobre las informaciones que se le dan. Pero es capaz de arrojar conclusiones muy diferentes si se le nutre con otro tipo de variables. La segunda estrategia con que el libro pretende dotarse de seriedad científica es el uso de constantes notas, referencias bibliográficas, gráficos, menciones a la autoridad de otras instituciones. Pero un cuidoso repaso a las mismas servirá al lector para darse cuenta del terrible peso que en ellas tienen las organizaciones ecologistas y las instituciones apriorísticamente afines a las tesis ecoalarmistas. En definitiva, que vuelve a salir a la luz uno de los tratados que más daño han hecho a la concepción del mundo de varias generaciones, que más se ha manoseado para defender el anticapitalismo, la antiglobalización, el antiamericanismo, el antiprogreso, la anticiencia, la antitecnología… y todos esos "anti" tan queridos por los que dicen estar a favor de la naturaleza. Una obra que no debería causar sensación especial entre las nuevas generaciones de lectores, porque seguro que ellos sí son capaces de leer con espíritu crítico. Si así lo hacen, encontrarán que ni siquiera los propios autores parecen creerse lo que proponen ("A menudo nos preguntan si nuestras predicciones fueron acertadas. Conviene señalar que ése el lenguaje de los medios de comunicación, no el nuestro). Bueno, pues ya que ellos se eximen de la responsabilidad de parecer fiables, será un medio de comunicación quien juzgue: ¡ni una, señores, no dieron ni una!

Falta decir, de Libertad digital

Este señor, Jorge Alcalde, ¿es alguna eminencia científica, cultural, ecologista arrepentido, no sé, algo así? Para que recurras a él para rebatir un hecho que sucedió, no una hipótesis, ni una conjetura, será algo así. ¿O es un nuevo recurso literario con el que la sociedad liberal cuenta?.

Tan gordo fue el tema al parecer, que tuvieron que cerrarla.

Y por cierto ¿Porqué tengo que pagar yo el desmantelamiento de una nuclear? ¿Acaso me dieron parte de los beneficios cuando iba viento en popa? ¡Que lo paguen los accionistas de las eléctricas!

Seamos libres, sobre todo de las nucleares. ¡Cierre de Garoña,ya!.

Ante los apagones ¡Miraremos las estrellas!.

 

Menos lobby

No te estoy rebatiendo un hecho, te estoy rebatiendo el informe catastrofista de un señor en 1972 en palabras de un experto como Jorge Alcalde. Lo malo de este experto , periodista y divulgador científico es que no trabaja en Le Monde ni se llama Ramonet, porque sino automáticamente sería una opinión de peso al no estar vendido a los intereses del lobby nuclear.
Jorge Alcalde es periodista científico, director de la revista QUO, colaborador habitual en temas de ciencia para la cadena COPE y responsable del programa “Vive la Ciencia” de Libertad Digital TV. Lleva más de una década divulgando ciencia en prensa, radio y televisión. Destacan sus colaboraciones en revistas como Muy Interesante (de la que fue redactor jefe) Tiempo y GEO, en programas de televisión temáticos y en diarios como El Mundo. Ha sido galardonado con algunos de los premios de divulgación más importantes de España, y es autor de los libros Las luces de la energía y Médicos en la frontera.
Saludos Velay

Y del hecho

¿Me comentarías algo?

Del señor que me hablas, lo siento, no le conozco. Y no me has citado el de la carátula que le crece la nariz al señor.

Y parece que te enfadas cuando me contestas. Buena armonía Velay.

Un saludo, siempre solidario.

Ante los apagones : SOLUCCIONES

Y argumentos Solidaria, eso de que me opongo porque sí, porque no me gusta y porque estoy en contra, no es ni válido, ni razonable. Y habrá que oir los argumentos de todos, incluidos por supuesto a los ecologistas.A continuación te recojo la entrevista a una persona de bastante peso en el mundo ecologista y en el científico : : JAMES LOVELOCK / Científico y autor de la teoría de 'Gaia' «La energía nuclear es la única opción viable para salvar a la Humanidad del cambio climático» En los años 70, se convirtió en uno de los 'gurús' del movimiento ecologista, tras proponer que la Tierra actúa como un organismo, 'Gaia', que se autorregula para mantener la vida. Pero su último libro, 'La venganza de la Tierra', rompe con la ortodoxia verde al defender la estrategia nuclear frente al peligro del calentamiento global PABLO JAUREGUI ENTREVISTA EN EL MUNDO.MADRID. - Cuando James Lovelock reflexiona sobre el futuro de la Tierra, se ve a sí mismo como un médico ante un enfermo terminal devorado por un cáncer llamado Homo sapiens. Nuestra especie, asegura el ilustre científico británico, se comporta «como un adolescente revoltoso, inteligente y con mucho potencial, pero demasiado avaricioso y egoísta». Por culpa de nuestro «extravagante despilfarro», la Tierra tiene cada vez más «fiebre», y probablemente ya sea demasiado tarde para curar sus males. Aterrorizado por el grave riesgo de autodestrucción al que se enfrenta la Humanidad, Lovelock visitó ayer Madrid para presentar La venganza de la Tierra (ed. Planeta), una llamada de auxilio en la que, a sus 87 años, el padre de Gaia defiende la energía nuclear como la única terapia que puede salvar nuestra civilización. Pregunta.- ¿La venganza de la Tierra es imparable? Respuesta.- Estoy convencido de que se acerca el fin de la civilización y del mundo tal y como la conocemos. La Tierra seguirá viviendo tranquila, sin duda, pero la población humana va a ser reducida a un 10% o 20% de lo que es ahora mismo. Esto es muy serio. Mi libro se limita a explicar los hechos que se acaban de publicar en el informe del IPCC [el Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU, compuesto por 2.500 científicos], en un lenguaje que el hombre de la calle pueda comprender. P.- Lo que dice parece sacado del Libro del Apocalipsis. ¿Exagera usted para que le hagan caso? R.- No exagero para nada. Si usted lee lo que digo en el libro, verá que no hay ni un solo dato que no esté avalado por el trabajo exhaustivo de los expertos de la ONU. La única diferencia es que ellos no utilizan el lenguaje sencillo que uso yo, porque se trata de un informe técnico. Pero lo que están diciendo, por poner un ejemplo, es que para la mitad de este siglo, cada verano será tan insoportablemente caluroso como el de 2003. Eso ya no será una rareza, sino la norma. Puede que la gente pueda aguantar esto con aire acondicionado, pero las plantas no. Entonces, ¿de dónde obtendremos alimentos? ¿Cómo cultivaremos nuestra comida? ¿De dónde obtendremos agua? Por supuesto, habrá partes de Europa, como el noroeste de España, Francia, las islas Británicas y Escandinavia donde las temperaturas seguirán siendo suficientemente bajas para cultivar plantas y encontrar agua. Pero entonces, todo el mundo va a querer emigrar a estos lugares. Esto supondrá un cambio demográfico profundo, y los gobiernos deberían estar preparándose para eso ahora mismo, y dejar de esperar. No nos queda mucho tiempo. P.- En su libro, utiliza la imagen de una Tierra enferma, con fiebre, moribunda... ¿Hay algún tratamiento que podamos aplicar para salvar a nuestro planeta enfermo? R.- Con frecuencia me imagino a mí mismo como un médico de cabecera que analiza los achaques de nuestro planeta. Creo que la situación del paciente es crítica, y sólo podemos proponer algunos tratamientos paliativos. Por ejemplo, la idea de colocar paneles en el espacio para reducir la exposición al Sol, algo de lo que ya están empezando a hablar en serio en Estados Unidos, o nubes artificiales en la estratosfera que reflejen la luz solar. Nada de esto puede curar la enfermedad, pero sí podría prolongar nuestra vida, y esto sería muy importante, ya que quizás, si contáramos con más tiempo, podríamos desarrollar nuevas formas menos destructivas de relacionarnos con la Tierra. Lo fundamental, en todo caso, es darnos cuenta de que nuestra actual forma de civilización será completamente insostenible para finales de este siglo, y sólo existirán pequeñas islas habitables donde podrá vivir la gente, como por ejemplo en el Artico, y lugares muy altos como los Alpes y los Pirineos. P.- En su libro, también se atreve a romper con la ortodoxia verde y defender la energía nuclear como tratamiento paliativo contra el cambio climático. ¿Por qué? R.- Somos fundamentalmete una civilización urbana, y debemos hacer todo lo posible para mantener todas las ciudades que puedan sobrevivir a las consecuencias del cambio climático. Es como cuando cayó el Imperio Romano y los monasterios mantuvieron viva la sabiduría de aquella vieja civilización. En un mundo arrasado por el calentamiento global, las pocas ciudades que sigan existiendo tendrán que desempeñar ese mismo papel para que nuestra civilización no entre en una nueva Edad Media gobernada por señores de la guerra, y todo el planeta sea como la Afganistán actual. Ahora bien, una gran ciudad sólo puede mantenerse si tiene un suministro fiable y constante de electricidad. Entonces, ¿qué es lo que nos queda aparte de la energía nuclear? Ni el sol ni el viento pueden garantizarnos un suministro constante. Yo nunca he sido un defensor fanático de la opción nuclear, pero considero que es fiable, segura, económicamente viable, y eficaz. P.- ¿Y los residuos? R.- No me parece un problema significativo. Hace poco nos invitaron a mi mujer y a mí a visitar el principal depósito de residuos nucleares de Francia. Nos llevaron al edificio donde se guardan todos los residuos que se han acumulado a lo largo de 40 años. De hecho, estuvimos directamente encima del material, y yo llevaba encima un detector portátil de radiactividad para ver el nivel de exposición al que estábamos sometidos, pero no subió más de lo que se detecta en mi propia casa, ya que los residuos están encofrados de una manera muy segura. P.- Sin embargo, el fantasma de Chernóbil siempre resurge... R.- Pero es que se trata precisamente de eso: ¡un fantasma! El peligro de un accidente tiene más o menos la misma credibilidad que los cuentos que se contaban en el siglo XIX sobre los hombres lobo. P.- Pero ese accidente ocurrió y murieron muchas personas... R.- Sin duda fue un accidente lamentable, pero el número de muertes que se le atribuyen se ha inflado de una forma absurda. Es cierto que aproximadamente 75 bomberos y trabajadores valientes murieron en Chernóbil, pero ésa es una cifra relativamente pequeña para un accidente industrial. Un desastre en una mina de carbón puede producir ese mismo número de víctimas cualquier día. Pero todo eso de que millones de personas morirían por exposición a la radiactividad es mentira. ¿Dónde están las tumbas de todos esos supuestos muertos, 20 años después? P.- Por atreverse a decir cosas como ésta, los ecologistas, para los que usted ha sido un venerado ídolo, le consideran un pérfido traidor. ¿Cómo se siente al escuchar este tipo de acusaciones? R.- Me entristece profundamente. Todos los que pertenecemos al movimiento verde, y yo desde luego me siento parte de esa lucha, somos humanos y podemos cometer errores de forma involuntaria. Para mí, son ellos los que realmente se equivocan y, sin darse cuenta, han traicionado al movimiento verde. P.- En definitiva, si queremos mantener nuestro nivel de vida, para usted no hay alternativa a la energía nuclear. R.- Es la única opción viable para salvar a la civilización humana del cambio climático. Le puedo asegurar que no se puede mantener el suministro de energía para una ciudad como Madrid con molinos eólicos. ¿Qué pasaría en los periodos sin viento? Creo que los verdes no se han planteado en serio las consecuencias prácticas de su postura. Saludos Velay

Es que quizá yo no soy de las personas que quieran

mantener este nivel de vida.

Ni sólo ni en exclusiva para los del primer mundo.

Por lo tanto. Mi cofre con residuos radioactivos, de esos que no hacen que el geiger se mueva te lo cedo para tí Velay. -A mi los geiger, cuando empiezan a temblequear me ponen muy nerviosa.-

Yo pienso que el nivel de vida actual no es sostenible. Y por ello. Ante un apagón. Yo prefiero ver las estrellas, a tener luz y como visión la imagen de una central nuclear. Porque, esa es otra ¿dónde la ponemos? ¿En tu casa o en la mía?.

"Pensemos que una ciudad como Londres se vea inundada y resulte inhabitable debido a la subida del nivel del mar. Entonces la gente se unirá y se dará cuenta de que la Tierra, su hogar, nuestro planeta, Gaia, está en peligro. Y entonces se unirán como en tiempos de guerra y aceptarán hacer sacrificios comunes que habitualmente no hacen. Ahora es inútil decirle a la gente que no coja tanto el coche porque daña el medioambiente. Te contestarán que lo haga otro, que ellos no lo van a dejar porque sus puestos de trabajo son demasiado importantes... Pero en tiempos de guerra, las cosas son distintas. La gente cambiará"

"Sé que tenemos razones de peso para temer la guerra nuclear ya que ha sido destructiva para la civilización. Pero la energía nuclear es buena. Es la única fuente de energía que no daña la atmósfera. No provoca daños. Sólo supone una amenaza para las personas, no para la Tierra"

Entrevista de Eduardo Punset al Sr. Lovelock.

Yo no tengo la edad del Sr. Lovelock y por lo tanto, aún creo en las personas. Y en otro modo posible de consumir, en una sociedad más justa y solidaria. Quiza, si tuviera la edad de este señor, pensara como él, pues estudiar Gaia ha sido su obra ¿no?. Por lo tanto, le importa más que los bichitos que la habitamos.

De bichito a bichito, ¿este señor es el inventor del matamoscas?.

Ahí va, de http://www.eduardpunset.es/charlascon_detalle.php?id=9

Un saludo, siempre solidario.

Sentimientos contrapuestos

Mientras los comunistas "de pastel" del mundo civilizado nos siguen queriendo vender la moto y culpar a la energía nuclear del cambio climático, el regimen comunista chino (el comunista de verdad, no de palo) consciente del problema y aconsejado por sus expertos acaba de comprar dos reactores nucleares a Sarkozy.

Antes les iba más el rollo pantanero, el estilo Franco pero a lo bestia, porque los chinos no tenían que dar indemnizaciones por expropiar nada ni obligar a por moverse a cientos de miles de personas (para eso son comunistas joder, todo es del Estado, que guay).

Pero en vista a los problemas de inundaciones que se producen en todo el país por esta política pantanera, que le toca movilizar al ejército en lo que caen cuatro monzones, han decidido evolucionar a energías más limpias, menos dañinas con el medio ambiente y mucho más productivas como es la nuclear.

ASCÓ

ASCÓ

Rafael del Barco Carreras

Es noticia este abril del 2008. El Ebro contaminado, ¡pobre río! Esa Central es otro monumento a la GRAN CORRUPCIÓN. Lo de menos es que la construyera el franquismo sin la mínima oposición. Si la patria del progresismo, la Rusia Soviética, las construía, a nadie se le ocurriría una simple manifestación en contra. Después las hubo, y en demasía, hasta la histeria y muertos, clamando por las “alternativas”. Pero si el petróleo, las hidroeléctricas o el carbón son igual de peligrosas, contaminantes o destructivas del medio ambiente, y las “alternativas” son más un deseo que sustancial realidad, y nadie quiere quedarse a oscuras, de nuevo se plantea la “energía atómica”. Es cuestión de léxico, “fusión” o “fisión” “blanca o negra”, “calor frío o caliente”. Trasvase o simple tubería.

Una zona caliente la de Tarragona, pero si como me escribe un buen comentador de temas “calientes”, él ya no cree ni que la tierra sea redonda, a mí que desde el Poder se trasformen los blancos en negros y todos traguemos, si se emplean a fondo con sus Teles y periódicos, hasta me parece bien. Lo que ya no me parece tan bien es que para enterarme de uno de los estropicios más graves de esa Central deba leer un librito del secretario de Juan Piqué Vidal, Antoni Piñol, “La toga manchada de Piqué Vidal”, 1998 (que repito fue a denunciar a su jefe a Fiscalía y salió denunciado, y condenaron a año y medio por chantajear al rey del chantaje en Barcelona). Y no me preocupa el alarmismo de si como en un Chernóbil Cataluña y España pudo saltar por los aires, sino algo mucho peor. Los cheques bancarios que se fotocopian en el libro y que sirvieron no solo para hacer desaparecer de una “acción popular”, denuncia en el Juzgado n. 3 de Reus, proc. abv. 90/90, al Presidente de FECSA de entonces Luis Magaña Martínez, y al de HIFRENSA, propietaria de la Central, Jaime Carrasco Belmonte, sino que a la par, en pasteleo entre el Presidente González y Jordi Pujol (los dos en uno se trasmutaban en Franco) la prensa se callara “para no alarmar”. Leer la denuncia interpuesta por el abogado medioambientalista (se define) Marc Viader Pericás por el incendio en la Central el día 19 de octubre de 1989, clasificado por la Organización Internacional de la Energía Atómica como incidente serio y grave de nivel TRES, el cual pudo producir la muerte de incontables especies y hasta la extinción física de la salud de la población humana de Cataluña, dice tal cual… y siguiendo con lo de la falta de refrigeración del núcleo, etc… se me encoge tanto el corazón que debo no creerlo para seguir tan tranquilo en mi casa.

Ignoro en que acabó la denuncia donde solo se acusó a gente de segunda fila, pero sigo preguntándome que hacía el Bufete Piqué Vidal manejando varias decenas de millones por un incendio en esa Central. Pregunta estúpida, porque FECSA pagó millones a la GRAN CORRUPCIÓN, según confesión de sus propios CAJEROS, en negro (bolsas del Corte Inglés de 50 en 50 millones), no solo por ese incendio, sino por los chantajes de Pascual Estevill, y colaborando en chantajes y repartos los abogados de la propia eléctrica, los Vives Rodríguez de Hinojosa.

Ignoro por mis limitaciones técnicas y hasta culturales cual de las alternativas que la humanidad tiene para producir energía es menos mala, pero que lo menos malo se convierte en terrible, según quien lo maneja, de eso no me cabe la menor duda.

Propongo a la vista de lo

Propongo a la vista de lo que se tan disparmente se ha escrito en este espacio creado por Vdes. impulsar en la próxima consulta electoral la reiteración de una misma pregunta a los candidatos principales de los partidos confrontados :

¿Van Vdes. si ganan las elecciones a  favorecer, sin promocionar un previo y profundo debate ciudadano, el evidente propósito de las empresas de producción de energía eléctrica de volver a  construir centrales nucleares?   

 

De un lector también

De un lector también inconformista.

Me parece muy buena pregunta la que ha propuesto un "jubilado inconformista", sobretodo si se cursa al P.S.O.E., puesto que en caso de respuesta pro la construcción de centrales nucleares o mantenimiento indefinido de las existentes, se estará aviniendo y conformando con las tesis sostenidas por el mundo empresarial más enemigo de los planteamientos ecologistas rigurosos, como por ejemplo las defendidas por Juan Rosell Lastortras, que ostentó la presidencia de ENHER de 1996 a 1999 y de FECSA-ENHER de 1999 a 2001, siendo actualmente el Presidente de la patronal catalana Formento del Trebajo, puesto que no en balde éste ha publicado reciente libro (¿Y después del petróleo què?), donde entremezclando ataques a los ecologistas, afirma: <<el recalentamiento del planeta va tan rápido, la dependencia de los combustibles sólidos es tan grande que no hay otra solución posible que no sea la energía nuclear>>. Así como la osadía respecto del Africa pobre contenida en estas frases literales: <<... muchas ayudas a estos países podrían canalizarse a través de la construcción de nuevos reactores nucleares, en vez de miles de millones que se tiran en organizaciones de todo tipo, y entre lo que sala y llega la diferencia es exorbitante. Construir nucleares en Africa sería la mejor noticia para muchos ciudadanos africanos, pues sólo así tendrán energía.   

El jubilado inconformista de

El jubilado inconformista de nuevo os escribe tras ver lo que se dicho osadía del autor de reciente libro.

Cuando un medio de prensa de tanta difusión como la Vanguardia contuvo una editorial el pasado 12 de enero de 2008 con el título "apuesta nuclear", en el que una frase resumía su posición: "La energía nuclear ha demostrado ampliamente que es segura, poco contaminante y fiable", nada nos puede parecer extraño y osado, sobre todo a los y las que con canas ya tuvimos ocasión de saber y comprobar por hechos diversos en décadas pasadas que aquella demostración en ningún caso ha sido por lo que a la energía nuclear se refiere, porque precisamente es insegura (basta conocer la multitud de redundancias de seguridad que se aplican como correctivo del inconmensurable riesgo latente), muy contaminante (basta profundizar en el tema de los residuos radiactivos), y de poco fiar (basta analizar los flujos de capital que movilizan las construcciones de centrales nucleares y la utilidad de guerra que estas generan). En último término los que las propugnan desconocen la empatía; les importa un comino la felicidad de sus congéneres y muy mucho, por encima de todo, directa o indirectamente sólo favorecen el bolsillo de los que imperan en las multinacionales de la energía y el armamento.  

Hoy he escuchado en la radio

Hoy he escuchado en la radio un montón de barbaridades respecto a las medidas de seguridad de una central nuclearla más gorda ha sido afirmar que la cúpula antimisiles (debajo de ella esta el reactor) en caso de accidente contendría la explosión y la emisión de radicación, una tontería como una casa, si nos fijamos en su formas semiesférica esta pensada para soportar ataque del exterior, si hay una explosión interior se rajara o sencillamente se desplomara encima del reactor, si el reactor no explotase pero si se fundiese la radiación saldría por todas partes, sobretodo por el sistema de refrigeración vertiendo a la atmósfera con el vapor de agua y el humo del incendio. solo los rayos gama serian contenidos por la cúpula y las paredes de reactor.

 

Centrales nucleares SÍ

Propongo que se prohiban los automóviles : está demostrado que son más vpeligrosos que las centrales nucleares y que han ocasionado más muertos, y para más coña contribuyen al cambio climático.

Habló Albert Einstein

Debes ser todo un experto, seguro que tienes una central nuclear en casa, encima del microondas XD

jajaaa!

y que lo digas!xD