Por Zeus, ¡qué frío tengo!
Del día 26 al 28 ha habido un Parque Infantil Zeus en el Frontón Cubierto “Carlos Santana Ávalos” del Polideportivo Municipal “Pablo Cáceres Velasco” en horario de mañana y tarde. Patrocinado por la Excma. Diputación de Valladolid. Una actividad que ya viene realizándose años atrás.
Un total de 8 hinchables, además de actividades de dibujo, se han destinado a los más pequeños de la casa.
Pues bien, siempre según padres que han llevado a sus hijos a la citada actividad, comentan que porqué no se ha desarrollado la misma en el polideportivo cubierto, pues en el citado frontón hace un frío del carajo. Hasta los niños dudaban de si subirse a los citados hinchables con abrigo y zapatos, o tenían que quitarse estos para subirse, pues entre actividad y actividad, a pesar de que existía una alfombrilla tipo césped, el frío y duro suelo les frenaba la motivación.
Además, el último día, uno de los citados hinchables, no estaba lo suficiente hinchado y era una osadía para los osados niños, cruzar.
Las condiciones laborales, en materia de temperatura ambiental, de los jóvenes trabajadores que allí se encontraban, dejan mucho que desear, sin una prenda de abrigo entregada por la empresa, con un simple chándal de color verde, y sin poder ponerse su ropa, para identificar en todo momento al personal encargado en las citadas actividades.
Y como todo es mejorable, esperemos que las autoridades competentes, tomen nota, no para suprimir la actividad citada, sino para mejorar las condiciones ambientales en las que se desarrolla, máxime si se tienen los medios para llevarla a cabo.
Y si en el pabellón cubierto no se podía realizar por estarse efectuando otra actividad, solicitemos al Ayuntamiento que vaya ahorrando, a ver si a final del año que viene, pueden instalar un termoblok de gas natural para calentar un poco esa instalación frigorífica, en beneficio de esta actividad y por ende de las actividades deportivas que allí se desarrollen.
Sobreprotección
Cuando yo era pequeño, salíamos a jugar a la calle todos los días, independientemente de que lloviese, hiciese frío, calor, daba igual. Llegábamos a casa tiritando de frío y con las manos abiertas de sabañones, o con los coloretes y la sudada típicas de haber jugado al futbol en agosto a las cuatro de la tarde.
Nos saltábamos la valla de un desguace con alambre de espino incluido, y nos metíamos en los coches desguazados, imaginando que eramos Nikki Lauda o Alain Prost, moviendo el oxidado volante de un "cuatro latas" o un "Supemirafiori", lleno de cristales, grasa y hierros oxidados.
Todos nos hemos caído de la bici, nos han tenido que dar puntos en la cabeza, nos hemos roto dientes en peleas de colegio, nos hacíamos esguinces jugando a baloncesto en campos de asfalto, nos hemos roto brazos jugando a burro, y hemos jugado partidos de futbol en campos de tierra, barro y piedras, en manga corta y pantalón corto a varios grados bajo cero... Y aquí estamos vivitos y coleando.
Ahora con botas de baloncesto de 150 euros y pistas de última generación a la mínima pisada se parten los ligamentos o el talón de Aquiles, pero antes la gente andaba por calles sin asfaltar, llenas de baches o de pavés y los tobillos estaban acostumbrados a andar por superficies desiguales. Las torceduras te las arreglaba el curandero, te ponías la tobillera y te dabas baños de sal, la gente no se escayolaba como ahora, que te la ponen sin haber mirado la radiografía.
Ahora por la calle no se ve a niños jugando, dejamos a los niños en casa, calentitos y seguros, y les lobotomizados con la PSX y el messenger. Lo más grave que les puede pasar es que se queden sin luz (¿mamá, y ahora qué hago?). Luego les llevamos al hospital porque tienen dos décimas de fiebre y nos alarmamos cuando tienen la gripe y tosen.
Toda esta sobreprotección no puede ser buena, Solidaria. Si hace 20 años, yo hubiese tenido unos hinchables (que no teníamos), con pelonas invernales o 40º de purita canícula de agosto, da por hecho que yo sería el primero que estaría saltando y partiéndome la crisma. Y tú la segunda, aunque tengas mala memoria.
Un saludo.
De juegos.
Para subirse a un hinchable hay que estar descalzo. Los plásticos están helados, y según los padres,los niños se quejaban de lo frío que estaban tanto estos como el suelo.
Cuando jugábamos en la calle, corríamos, saltábamos, con zapatos, yo por lo menos, no sé tú.
Te doy la razón en cuanto a que no se ve a los niños jugando en las calles. También hay que tener en cuenta que las condiciones no son las mismas. Antes cuando pasaba un coche, bastaba con que te avisaran los demás o tú mismo, pues se veía uno de ciento un viento.
Los parques, muchos de ellos, están vacíos. ¿Quién los hubiera tenido entonces?.
Pero no todos somos iguales y actuamos igual. La fiebre es un síntoma de que el cuerpo se defiende, y hay que dejarla actuar. Vigilándola, para que no suba en exceso y ya está. Y antes de ir al hospital, primero intentar ir al pediatra, y si es necesario, a urgencias al ambulatorio. Eso que sería norma a seguir,es la excepción. Lo sé.
Pero en este caso, no se trata de sobreprotección. Se trata de que algunos hinchables no estaban hinchados debidamente. De las condiciones laborales de los trabajadores que allí se encontraban y de que todo se puede mejorar. Con un poquito de esfuerzo.
Yo me subiría a los hinchables ahora, si me dejaran. Así que si quieres, bajamos al parque y jugamos un ratito. No hay edad, para eso.
Un saludo, siempre solidario.
Parques y zonas verdes abandonados
Quiero aprovechar lo que acabas de decir sobre los parques vacíos.
Ahora la moda es que cada urbanización destine (no se si por normativa o por moda) un espacio para poner un parque, una cancha o un "pipican". A la entrega de llaves, el parque está perfecto y nuevo, pero al ser el parque PRIVADO, la gestión del mismo la puede asumir el ayuntamiento si así lo estima oportuno.
En uno o dos años el parque se convierte en un solar abandonado, un problema, para hacer botellones que nadie limpia, ni cuida, ni gestiona, y que termina vendiéndose para edificar otra fase de adosados o de pisos.
El problema se presenta cuando ese parque no es colidante a una calle principal o carretera. Me refiero a los parques "escondidos" o los que se encuentran dentro de un complejo residencial. Los parques que "no se ven" como es el caso del parque de la Calle Andrés López (entre la calle Carreras y la Malena).
Entiendo que la limpieza corresponde al ayuntamiento si el parque es ABIERTO y de acceso público, como es el caso del solar que tengo a la puerta de mi casa con cuatro columpios oxidados y dos bancos desguazados. Solo se pasan a podar los arboles una vez al año y casi prefiero que no lo limpien, porque cuando se limpia lo invaden los chavales para hacer botellón.
VAMOS A VER CHAVALES, QUE YO TAMBIÉN HACIA BOTELLÓN (y seguro que Solidaria también), pero al terminar la fiesta, recogíamos toda la basura en las mismas bolsas y las tirábamos a los contenedores, no dejábamos todo lleno de botellas de cristal rotas y vasos de plástico por el suelo, que sois unos CERDOS.
Mi parque infantil fue una zona de cocheras de la calle Fernando el Católico. Primero fue de arena y luego se asfaltó. Todos los del barrio tenemos las rodillas peladas de jugar al futbol y de tirarnos con esos patinetes naranjas de la marca "Sancheski" por la cuesta de la calleja colindante. Lástima que en esa época no hubiese móviles para grabar las galletas que nos metíamos, algunas eran de premio.
Nuestras porterías eran nuestros propios jerseys doblados y las mochilas del colegio, se pintaban las areas con tiza o ladrillo y la "canasta" de baloncesto era un respiradero de una de las cocheras. Ahora lo tienen todo, canchas de baloncesto y de futbol de medidas reglamentarias y... nadie los utiliza.
Ahora viene mi pregunta ¿para qué vamos a arreglar o gestionar un parque que nadie va a utilizar? ¿Por qué prohibimos a los niños jugar en la calle?
Yo también me lo cuestiono.
Porque a los niños no se les puede prohibir jugar, pues va a en perjuicio de su propia salud.
Si el Parque a que te refieres, se encuentra abandonado, con columpios oxidados, podrías, para el año que viene, dirigirte al Ayuntamiento por escrito, solicitándole que lo adecenten, que pongan columpios nuevos, o reutilizados, que podrían ser algunos de los que han quitado de otros parques de Medina y que estaban en condiciones óptimas de uso.
Hay un libro que se titula "Cuando los niños dicen basta" que postula que los niños tienen que volver a tomar las calles, a jugar en ellas, que hay que reservar zonas para eso.
Animaté, y el año que viene me paso por allí, y jugamos un ratito con los cubos y las palas. Luego te invito al mío.
Yo no hice botellón. Porque no se estilaba, si no, me imagino que lo hubiera hecho. Ahora, si lo hubiera hecho, recogería todo lo que hubiera llevado, y quizá algo más, pues es cuestión de educación.
Nada, tendremos que reivindicar, desde aquí, a los padres, el derecho de sus hijos a salir a la calle. Yo ahora, me voy a ella. Quizá hoy nos veamos, aunque no es preciso que nos conozcamos.
Recuerda que te deseo un Feliz 2008, lleno de niños en las calles, jugando como entonces, en Parques limpios, cuidados por el Ayuntamiento o por los propios vecinos, que hay personas estupendas, con tiempo, que se dedican a ello. Yo conozco a varios. Y los ciudadanos -muchos- cuando todo está limpio tienen más reparo en ensuciar.
Mis rodillas también son de esas que se rozaban a todas horas en calles sin asfaltar. O jugando al fútbol en un trocito del campo, sin urbanizaciones que por allí había. ¡Sí, yo también he jugado al fútbol! Y a las tiendas, machacando un ladrillo para hacer pimentón.
A veces, hay que recordar a las personas en general que una actuación no es correcta, para que no la vuelvan a reiterar, te arriesgas al insulto, pero ¿qué importa si el fin que quieres lograr es justo?.
Lo dicho. Feliz 2008. Un saludo, siempre solidario.









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