La tiranía de la comunicación.

“La tiranía de la comunicación”, Ignacio Ramonet


«Muchos ciudadanos estiman que, confortablemente instalados en el sofá de su salón, mirando en la pequeña pantalla una sensacional cascada de acontecimientos a base de imágenes fuertes, violentas y espectaculares, pueden informarse con seriedad. Error mayúsculo. Por tres razones: la primera, porque el periodismo televisivo, estructurado como una ficción, no está hecho para informar sino para distraer; en segundo lugar porque la sucesión rápida de noticias breves y fragmentadas (una veintena por cada telediario) produce un doble efecto negativo de sobreinformación y desinformación; y finalmente, porque querer informarse sin esfuerzo es una ilusión más acorde con el mito publicitario que con la movilización cívica. Informarse cuesta y es a ese precio al que el ciudadano adquiere el derecho a participar inteligentemente en la vida democrática.»


“La tiranía de la comunicación”, Ignacio Ramonet, Ed. Debate, 1998.

Ignacio Ramonet, experto en tiranías y amigo de algunas

LO QUE IGNORA IGNACIO RAMONET Lo que ignora Ignacio Ramonet. Por Tania Díaz Castro * LA HABANA, Cuba - Noviembre 2006- (www.cubanet.org) - Vivir muchos años tiene sus ventajas. Muy pocas cosas de la vida nos sorprenden. Tal vez por eso hasta me parece natural que el señor Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique, acepte que la razón para que 24 periodistas cubanos guarden prisión en Cuba se debe al apoyo que reciben del enemigo exterior durante un estado de guerra y no por escribir de forma independiente. Haciendo un poco de historia nos damos cuenta de que el colega Ignacio ignora ciertos hechos que pudiéramos recordar en el día de hoy. Por ejemplo, que la guerra a la que se refiere no comenzó el 19 de octubre de 1960, cuando Estados Unidos establece un embargo comercial contra el régimen castrista, con excepción de medicinas y determinados alimentos, sino tres años antes, a través de una carta que Fidel Castro enviara a la guerrillera Celia Sánchez Manduley desde la Sierra Maestra, donde le anunciaba que su próxima guerra sería contra Estados Unidos. Nadie olvida que en Cuba la libertad de prensa comenzó a resquebrajarse en pleno año 1959, cuando el gobierno ordenó incluir coletillas al pie de los trabajos periodísticos desfavorables al curso que tomaba la Revolución. A los pocos días de esta práctica gubernamental, ya en 1960, comienza el régimen a apoderarse de todos los medios de prensa de la nación. El 19 de enero interviene el periódico Avance, el 24 de febrero el periódico El País, el 9 de marzo el periódico El Mundo, el 31 de marzo se apodera de todas las estaciones de radio y televisión, el 11 de mayo el Diario de la Marina, el periódico más antiguo de la Isla, el 16 del mismo mes el periódico Prensa Libre, el 16 de julio la revista Bohemia y dos días después, las revistas Carteles y Vanidades. Ni una pequeña ventana abierta a la libertad de prensa quedaba en la Cuba de Fidel Castro. Como tantos otros periodistas que escribían libremente, en marzo de ese mismo año el periodista Luis Conte Agüero, vocero de las guerrillas castristas durante la dictadura de los años cincuenta, se refugia y pide asilo político en la embajada argentina, el 9 de septiembre se suspenden los programas de información religiosa en la radio y la televisión y en todas las salas cinematográficas del país sólo pueden proyectarse los noticieros dirigidos por Santiago Alvarez, del ICAIC, organismo controlado por el gobierno. Por esa fecha, todavía Estados Unidos no había establecido el embargo comercial, ni se hablaba de víctimas por acciones financiadas desde el exterior. Eso sí, se fusilaba a diestra y siniestra, como lo confirmó Ernesto Che Guevara ante varios periodistas en las Naciones Unidas. Entonces cualquiera no entiende cómo el colega Ignacio ignora que la represión contra la prensa independiente actual no está realmente relacionada con una guerra, como afirma el ex gobernante y a consecuencia de sus tres mil víctimas, sino con la política que asumió desde mucho antes de su arribo al poder. No olvidemos que ya en fecha temprana Fidel Castro había expresado en un discurso ¨siempre fui comunista.¨ Me gustaría preguntarle al colega ¿desde cuándo hay liberad de prensa bajo un gobierno con tufo a comunismo? ¿Es que necesitará el señor Ramonet cien horas más para descubrir que con guerra y sin guerra, quienes piensen contrario a Fidel Castro son acusados de alta traición? Es más, llegará a saber algún día que el pueblo cubano jamás participó ni participa mentalmente de esa guerra exclusiva y personal? Durante más de medio siglo no hubo cubano o miembros del partido comunista que propusieran derribar el águila que descansaba sobre el monumento emplazado frente a la embajada de Estados Unidos, en homenaje a las víctimas del acorazado Maine, cuando este hizo explosión en la bahía habanera en 1898. Si el águila de bronce fue destruida sorpresivamente a golpes de mandarria por un grupo de hombres una madrugada del primero de mayo de 1961, fue por orden expresa de Fidel Castro. * Periodista Independiente Cubana Información de Cubanet: Esta información ha sido transmitida por teléfono, ya que el gobierno de Cuba no permite al ciudadano cubano acceso privado a Internet. CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente. A pesar de que continúan trabajando en una atmósfera de extrema tensión y riesgo personal, muchos periodistas han solicitado que su nombre aparezca, lo cual cumplimentamos.

No vale decir lo que no dice la página.

 Esta información ha sido transmitida por teléfono, ya que el gobierno de Cuba controla el acceso a Internet.
CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente.

http://www.cubanet.org/CNews/y06/nov06/21a6.htm

Vamos, que esto se parece a lo que los alemanes quieren comenzar a implantar en Europa. Y eso frente a lo que se transcribe como que El Gobierno de Cuba no permite al ciudadano cubano acceso privado a Internet.

No es lo mismo ¿no?.

Es más, mira, el teléfono no lo controlan, si pueden publicar esta información, parece que hay más libertad de las que nos quieren hacer creer.

En cuanto al contenido. ¡Aló Mayami!. ¿No es el Medio de comunicación oficial de la disidencia?. Es más. La información es de la mismisima Habana.

La teneis tomada con Cuba ¿Eh? Y eso que es una pequeña islita. Pues nada, nada, seguid adelante. ¡Hasta la victoria!. Che!

Primera verdad de fe del

Primera verdad de fe del republicano del 2008.

"Cuba es un paraiso y todos queremos vivir allí, allí nadie sufre ni padece. Iniciemos todos el éxodo a la tierra prometida"

Chavez es Dios y el Che su profeta.

Que solidario es decir "que resistan los cubanos, si a ellos les sale bien exportaremos su modelo al mundo". Lo que hay que hacer es ir allí a disfrutar de su paraiso sin problemas.

Cuba es el Vaticano de los Republicanos y Castro su Papá infalible y eterno. La realidad supera la ficción.

Nada de política desde el púlpito, lo que mola es la "nueva religión" desde la política.

 

Ramonet... ramonet....que pasa contigo?

Lamentable pero cierto... la intelectualidad extrema permite unas "aventurillas" de ignorancia extrema. Decir que en cuba no existen sino "prisioneros de guerra" cuando hablamos de periodistas que denuncian un modelo CRIMINAL Y CADUCO (CADUCO OBSOLETO ACABADO) que es el modelo comunista fracasado, es una barbaridad. En cuba la gente se muere de hambre y en venezuela los vemos todos los dias llegar arrastrándose porque prefieren vivir en un país semi.-converso al comunismo que en un paraiso rojo. Señores desistan de la porqueria comunista, no van a lograrlo jamás porque eso NO SIRVE. Establecer una doctrina política basándose en el odio de clases, en la división social, en la venganza absoluta de una clase contra la otra para sustituirla y luego terminar causando los mismos vicios y depravaciones de la anterior, eso que le llaman comunismo, eso está condenado. Crezcan. PERIODISTA Y DIRIGENTE ESTUDIANTIL DE VENEZUELA. F. Calviño