Una muerte digna
Artículo aparecido en El País. Merece la pena leer este artículo para saber qué es lo que rodea al día a día de los médicos de Leganés y lo que están atacando los impresentables del PP y de la Conferencia Episcopal...
El escritor Jorge M. Reverte relata cómo ayudó a morir dignamente a su madre, Josefina Reverte
Origen del artículo: http://www.elpais.com/articulo/reportajes/
muerte/digna/elpepusocdmg/20080203elpdmgrep_1/Tes
Josefina Reverte era una mujer guapa, madre de seis hijos, cariñosa y de derechas, que tenía 75 años cuando, en la clínica de la Concepción de Madrid, le diagnosticaron un cáncer de mama tan avanzado que ya no tenía remedio. Se habían perdido seis preciosos meses para que aquello pudiera ser tratado con alguna posibilidad de éxito. Un médico de una mutua privada le había dicho que tenía una erisipela, y se afanó en curarle de esa afección que había identificado sin realizar una mamografía.
A Josefina no le dijeron que su pronóstico era fatal. Tan sólo le hablaron de la grave enfermedad y de que tenía que ser tratada con quimioterapia y radiología. Su hija Isabel, que la acompañaba, fue quien recibió la noticia en toda su crudeza. De aquel hospital, los hijos, que tenían amigos médicos que se lo recomendaron, la llevaron a la unidad del dolor de otro hospital madrileño, el Gregorio Marañón. El director del servicio fue más preciso, cuando estudió la historia clínica, para hacer su pronóstico: le quedaban tres meses de vida. Los hijos hicieron hincapié en que a Josefina la trataran de forma que sufriera lo menos posible. Y el médico se lo aseguró. La paciente recibiría un tratamiento ambulatorio que daría, en las posibilidades de la ciencia médica, una protección frente al dolor y una mínima calidad de vida.
Las semanas pasaron y la enfermedad fue avanzando de la manera exacta a como había sido previsto por el médico. No es preciso describir sus manifestaciones en forma de úlceras y otros espantos. Ni los estragos, perceptibles día a día, que el cáncer provoca en quien lo sufre. El tiempo galopó para todos.
Josefina siguió con disciplina el tratamiento paliativo que todos sus hijos suponían que ella pensaba que podía ser curativo. Llevaba la situación con un humor que parecía insensato, y su chiste favorito de aquella época era uno en el que una mujer acude al médico y le dice:
-Entonces, doctor, dice usted que Géminis.
-No señora, cáncer, cáncer.
Lo que provocaba una nerviosa hilaridad general entre sus vástagos, que seguían pensando que ella era ajena al poco tiempo que le quedaba. La última vez que contó el chiste coincidió con una situación insólita: todos sus hijos, los seis, acompañados por alguna nuera, habían coincidido en torno a su lecho, que era, esta vez sin ninguna literatura, de dolor. Aquella reunión multitudinaria la hacía tan feliz que quiso demostrar su buen humor con una extravagante petición:
-Quiero un gin-tonic.
Y la moribunda se calzó, con aire festivo y la ceremonia obligada que debe escoltar a un buen trago largo, su dosis, acompañada de todos sus directos descendientes, en un ambiente de risas francas y mimos desbordados. No le faltó algún comentario sobre la forma mejor de construir el cóctel y varios recuerdos sobre antiguas visitas a ese lugar de perdición que era el Chicote de la posguerra, adonde iba de cuando en cuando acompañada, eso sí, por su marido y otras parejas de amigos tan jóvenes y mundanos como ellos.
Al acabar la reunión, uno de los hijos, sin que nadie más que ella supiera el porqué de la elección, se tuvo que quedar para recibir una confidencia de Josefina que reventó en sus oídos como un bombazo: ella era consciente de que iba a morir pronto y no se sentía con fuerzas para acudir más veces al hospital a recibir sus periódicas dosis de morfina y engaño piadoso.
Pero a la revelación salvaje le seguía una cola de mucha mayor potencia. El hijo quedaba emplazado a cumplir una doble misión. La primera parte consistía en mantener el suministro de la medicación que garantizaba, hasta donde era posible, que el dolor fuera soportable. La segunda, mucho más dura, era la de responsabilizarse de que su madre tuviera una muerte digna y exenta de sufrimientos. Los demás hermanos no deberían ser consultados ni informados de la petición. Es sensato suponer que en el ánimo de Josefina estaba evitar debates sobre una decisión de la que era soberana. Y la dulzura con que estaba hecho el encargo no engañaba sobre su calidad de indiscutible. Llegada a un punto la evolución de la enfermedad, el hijo tenía que tomar la decisión de hacer que la muerte fuera más fácil y de que el desenlace se produjera en el momento preciso. Y no había más que hablar.
Parte de la misión era sencilla. Una íntima amiga del hijo, una curtida profesional de la anestesiología que trabajaba en otro hospital público de Madrid, se haría cargo del suministro y aplicación a domicilio de las drogas que paliaban el dolor. La otra parte cayó como un metro cúbico de plomo sobre el alma del recadero.
Ya no hubo más reuniones con gin-tonic. Josefina había sabido medir sus fuerzas a la perfección, había sido capaz de discernir cuándo podía tomarse la última copa con la que se saltaba a la torera las recomendaciones convencionales de los médicos, que, obligados por la solemnidad de su papel, son a veces capaces de prohibir a un desahuciado los excesos que podrían acortarle la vida a medio plazo. Ella había sido tan fuerte como para todo eso, y le ordenaba al hijo que lo fuera él para escoger el momento de su muerte. Las palabras clave que se grabaron en la cabeza del hijo, las que estaban recalcadas en el discurso de su madre, eran dignidad y sufrimiento. Mantener la primera y evitar el segundo.
A partir de aquel día del gin-tonic, la rutina en el domicilio familiar se fue haciendo más oscura y los chistes sobre el cáncer y los signos del zodiaco se fueron espaciando hasta desaparecer, porque Géminis había dejado de importar. Los gestos de cariño ya no se impostaban, para que una caricia jamás pareciera casual. Y cada una de esas caricias era como la última. La jovialidad se mantenía; la naturalidad al lavar a la enferma, al ayudarle a incorporarse, al leerle un artículo del periódico en voz alta, surgía sola, como surgen en muy poco tiempo las rutinas en los comportamientos de todos los seres humanos. Los nietos que acudían a visitarla, ignorantes por supuesto de la gravedad de la enfermedad, se abrazaban a ella intuyendo que aquellos abrazos no formaban parte de una cantidad infinita de abrazos. Ella sonreía entonces forzada para darles lo que le había sobrado siempre, alegría.
Pero la habitación estaba en penumbra muchas horas al día, porque la mujer necesitaba cada vez mayores dosis de medicación para poder soportar el dolor, la inmovilidad, la falta de fuerzas en las piernas, la escasez de aliento. Pasaba cada día unos minutos más que el anterior dormitando, dejándose llevar por la creciente potencia de la morfina y los demás venenos que la ayudaban a no sentir las terribles punzadas.
En realidad, estaba ya a la espera de que se cumpliera la atroz certeza que se había instalado en su ánimo. Y pedía, con insistencia, en sus momentos de lucidez, que le abrieran la ventana, que el cáncer olía. No podía soportar que ese olor se instalara en su entorno, que lo percibieran los que se acercaban a su almohada para darle un beso en la frente. Sus hijos pensaban que su madre olía igual de bien que siempre, y se creían que le daban el mismo beso de siempre, aunque, en casos así, un beso cambia su naturaleza y se torna temeroso, leve.
Un día, y de forma desprovista de importancia, añadió otra orden, esta vez sí a todos los hijos que andaban por allí haciendo como que lo que pasaba en aquel cuarto que estaba siempre ventilándose estaba dentro de la normalidad, que allí no había nadie muriéndose. Josefina dijo que quería que incinerasen su cuerpo, y dónde deberían ser esparcidas sus cenizas. Pero el aviso no contenía ninguna referencia temporal, podría haber sido un reclamo para veinte años más tarde. Todo iba quedando atado.
Las jornadas pasaban una tras otra con una insolente falta de solemnidad. Y su vida se iba apagando en una monotonía asistencial de enfermera contratada, porque le humillaba que sus hijos tuvieran que atender el deterioro de su cuerpo que se iba rompiendo, y de turnos de guardia para darle lo que necesitara a lo largo de las interminables noches de padecimientos en torno a un gotero que se nutría de sueros y fármacos cada vez más potentes.
Un viernes de invierno, en 1992, el hijo que estaba encargado de cumplir los terribles encargos de Josefina se despidió de ella porque iba a pasar el fin de semana fuera de Madrid. Y antes de irse, cuando la iba a besar para decirle que el domingo por la tarde volvería, Josefina le oprimió el brazo con la mano que apenas era capaz de sostener un vaso de agua. Y le miró de una manera que no dejaba lugar a la duda. Luego cayó otra vez presa del sueño morboso de la química.
Dos días después, la amiga anestesista acudió a la cita cargada de cariño y de algunos frascos. Exploró a Josefina, que respiraba con alguna urgencia, pero sin abrir los ojos, y coincidió con el lego en que el momento había llegado. Ya no contestaba a las preguntas, ya no besaba cuando era besada, ya sólo respiraba con una cierta agitación. Las instrucciones eran muy sencillas: si no había recuperación de la conciencia, era que el momento había llegado.
De madrugada, el hijo aprovechó un momento de soledad, se sentó a su lado y le tomó la mano. Le dijo unas palabras de despedida y la besó de nuevo. Luego inyectó en el suero las dosis del combinado que harían de su muerte un tránsito indoloro y dulce. Y se quedó a esperar. La respiración de Josefina se hizo paulatinamente más pausada, y su vida se extinguió sin que pudiera escucharse un estertor, porque no había agonía, sólo una expresión de serenidad. Cuando el pecho se quedó en calma, la muerte se convirtió en una de tantas muertes.
Los hijos de Josefina cumplieron sus deseos de ser aventada en un precioso rincón de la sierra de Madrid, y no volvieron a hablar del proceso de su muerte, plagado de sobreentendidos, porque no había nada que aclarar. Pero todos sabían que había pasado como ella quería que pasase.
Años después, muchos años después, las noticias de la prensa sobre la acción de las autoridades sanitarias madrileñas y la Iglesia española contra los médicos que habían aplicado métodos paliativos para aliviar el dolor y la pérdida de dignidad a muchos enfermos terminales y sus familias, hicieron coincidir a todos los hijos de Josefina en el recuerdo del final de su madre y en el carácter atroz e injusto de la persecución emprendida contra los médicos y, sobre todo, contra los enfermos del hospital Severo Ochoa de Leganés.
Uno estaba ilocalizable en Kenia. Los demás coincidieron en que sería duro, pero que sería bueno recordar su historia, la de Josefina, para que muchos ciudadanos meditaran sobre lo que significa una acción así. Decidieron romper el tácito pacto de silencio que una vez hicieron, y violar el carácter íntimo de su pequeña historia, para enviar a quien pudiera llegar una reclamación de piedad y de decencia.
Los hijos de Josefina se llaman Javier, José, Jorge, Cristina, Isabel y María José. La anestesióloga que les ayudó no puede tener nombre.
El Severo me duele
Se trata de un documental realizado por el Gran Wyoming, en el que hablan las familias, los profesionales, y que nos permite ver, desde otro punto de vista la actuación en el Severo Ochoa.
Lo lamentable es, que existiendo una Sentencia, se sigan haciendo comentarios como están haciendo la Sra. Aguirre o el Sr. Lamela, entre otros.
Lo lamentable es que la haya que demostrar la inocencia, y ni aún demostrada, se respete.
Lamentable es que politices
Lamentable es que politices este tema, tanto derecha e izquierdas para sacar votos, con el dolor de las familias no se juega. Dais asco. Hablar de otra cosa.
PSOE estado puro, el PSOE
PSOE estado puro, el PSOE pidiendo responsabilidades por no haber hecho antes lo que hicieron pero ahora no deberían de haber hecho.
QUE CARA MAS DURA
Madrid.- El PSOE pide al Gobierno regional toda la información sobre los casos de posible eutanasia activa en Leganés
Simancas señaló que el Gobierno regional debe informar a todos los grupos parlamentarios desde cuándo tenía conocimiento de la situación, las medidas que ha adoptado y que se aclaren "todas las circunstancias" para que el Severo Ochoa "tenga tasas de mortalidad en Urgencias que duplican" a las de otros hospitales "sin ninguna causa razonable".
"Cuesta entender que se cese fulminantemente al coordinador y se informe a la Fiscalía si sólo es una mala administración de fármacos --continuó--. El Gobierno debe haber detectado la supuesta comisión de un delito y por eso lo ha remitido a la Fiscalía. Una simple mala administración de fármacos no lleva a una destitución y a remitir los hechos".
Simancas anunció que el consejero de Sanidad, Manuel Lamela, le informó el viernes "brevemente" durante un acto en la Puerta del Sol con motivo de los homenajes por el 11-M, que se había detectado "un problema grave" y que "se estaba trabajando a fondo para el esclarecimiento", así como el traslado de la información a la Fiscalía. También dijo que fue el propio Lamela el que entonces utilizó la expresión de supuesta práctica de eutanasia activa.
"Yo no presupongo nada ni acuso a nadie --explicó Simancas-- pero eso es lo que es justamente una mala administración de fármacos sin consentimiento de la familia. Pero seamos prudentes y el PSOE madrileño no va a presuponer nada aunque los datos y las informaciones son suficientemente graves".
DENUNCIA NO ES NUEVA
El líder de los socialistas madrileños señaló que la información aparecida en los medios de comunicación "es más extensa" que la que le ofreció el propio Lamela; y recordó que las denuncias sobre las prácticas en Urgencias del citado centro hospitalario "no son nuevas sino que en los últimos años ya se han producido otras por la alta mortalidad".
Simancas dijo incluso que una investigación ya fue cerrada sin conclusiones sobre este asunto; y criticó que el Ejecutivo no haya informado ni dirigido al alcalde de Leganés, que pertenece al PSOE, para ponerle al corriente de la situación, las actuaciones "y la gravedad de la naturaleza de los hechos".
En cualquier caso, Simancas --tras reiterar la petición de información al Gobierno regional-- lanzó un mensaje de tranquilidad a la ciudadanía, afirmando que "hay que confiar en la profesionalidad de los servidores públicos madrileños, que siempre han mostrado su extraordinaria vocación".
SE NOTA DESDE DONDE HABLA
Por lo visto usted no tuvo que decidir si su madre, hermana, padre o familiar directisimo deberia estar sufriendo hasta limites penosos para el ser humano.
Eso no se le desea a nadie y por supuesto a usted esto no le vale, el ser humano deberia sufrir hasta la muerte, pues le deseo lo mejor y que nunca jamas tenga que decidir si seda a un familiar o no.
En estos casos la politica queda fuera de lugar y solo el familiar y la intimidad de los mismos son quienes tienen por derecho a decidir si quieren que esa persona muera dignamente, o gritando de dolor.Vamos yo lo tengo claro por una muerte digna la sedación.
Los politicos en este tema deberian estar calladitos solo por respeto ante enfermedades tan penosas que hoy dia padecen muchas familias y en politica por lo visto todo vale.Por favor con esto NO.
los políticos deberian de
los políticos deberian de estar calladitos porqué?
no tienen enfermedades penosas?
no tienen familias, padres, madres, hijos, hijas, hermanos, hermanas etc?
son extraterrestres los políticos?
estarias tú dispuesto a retirar las máquinas que mantienen con vida a tu familiar?
estarias dispuesto a administrar el suficiente veneno para finiquitar la vida de tu familiar?
yo desde luego, no. pero tampoco querria que alguien tuviera que retirar la maquina o administrar veneno por mí.
quién lo deberia de quitar o administrar?
estas preguntas, son las que tienen que dar solucion, precisamente a quien mandas callar, a la clase política.
CREO QUE SE ME A INTERPRETADO MAL
El sedar una mersona moribunda para que deje de sifrir es envenenar a sabiendas........eso que tu dices tiene una palabra que no quiero mencionar y es un insulto para personas que tienen que tomar una decisión tan durisima.
Dices que nadie se salva de enfermedades, pues claro, la gran diferencia esque los pobres tenemos que llevar a la S.Social a nuestros enfermos y ahí es donde ha habido esas denuncias y donde muchos vieron el filon politico para atacar a otros. y los ricos llevan a sus familias a clinicas privadas que se hace lo mismo pero como son colegas se hace lo que se puede y mas sigilosamente, pero el fin es el mismo.
YO ME REFIERO A NO AL SUFRIMIENTO DEL ENFERMO TERMINAL.
el problema es cuando
el problema es cuando alguien se erige en el dador o quitador de vida, hay 33 casos en los que los 11 peritos que han actuado en el caso Leganes en los que se evidencian dosis excesivas de sedacion, y esas dosis tienen unas consecuencias muy jodidas para el cuerpo humano.
Citen las fuentes y no traten de confundir.
Porque traes como nuevo, algo que data de 2005
¿Qué pretendes?
Este artículo se publicó el 14 de marzo de 2005.
Y cita las fuentes, que es lo menos que un anónimo no verificado debe hacer.
¡Esto sí es cara dura!.
Espacio - Tiempo
Solidaria tiene razón, cómo puedes hablar de algo que pasó en 2005 si todo el mundo sabe que la denuncia y los hechos han ocurrido... antes de ayer.
Esto debe ser un salto premeditado espacio - tiempo o lo que la izquierda llama Memoria Histórica = Solo recuerdo... lo que me conviene.
Por cierto ¿alguien sabe quién es ese tal Simancas? ¿me estaré volviendo socialista?
Espero que no, porque los
Espero que no, porque los socialistaas somos gente normal, que queremos a todos, por igual, a los nuestros y a los que no, queremos que aborte quien lo decida, pero que tenga la libertad de porder elegir, no como vosotros que como teneis dinero os vais a Lodres.
En lo de las sedaciones, queremos que nuestros seres queridos no sufran, cuando Dios lo tenga previsto, y pueda tener un muerte digna, sabes los que son como tu que es una muerte digna?? Estoy seguro que no.
Por todo eso esprero que no te hagas NUNCA socialista.
Como dice el doctor House,
Como dice el doctor House, nadie muere dignamente, se vive dignamente......... o no.
Acabas de decir una estupidez como un piano
Cuando hablas de dinero:
Te refieres al ministro Boyer con la Preysler?
A Bono y sus niños saltando con caballos en clubs de pago?
A los Bardem en Hollywood viendo el boxeo?
Yo solo espero que escribas con menos falta de ortografía y que aprendas a no generalizar ni hacer demagogia barata. Mientras lo hagas, no te queda más remedio que seguir siendo socialista.
Del tema de las sedaciones, solo espero que nunca tengas un familiar próximo con un alzheimer terminal como yo tuve a mi abuela, y los cinco años que nos pasamos sin dormir, regalando amor y cariño a una persona que se apaga como una vela. La jeringuilla hubiera sido la opción rápida y cómoda, pero ¿quien me quita la conversaciones que tuvimos todo ese tiempo que vivió?
CON LA MUERTE DIGNA NO SE JUEGA
Por desgracia un familiar directo mio sufrio durante meses una terrible enfermedad y desgraciadamente una larga agonia, sufriendo hasta el ultimo minuto, y eso no se lo deseo ni a la mas despreciable persona, el sufrimiento del paciente, que es en definitiva el que hay que aliviar, como ser humano y no dejar sufrir, aunque por desgracia de este pais,exista un determinado partido que esto lo quiera impedir con tal de ganar votos .
Deberia sonrrojar a los responsables de tal burda mentira (por sentencia firme) y aún así querer quedar por encima de la ley.
Con esto no se deberia ni de tocar en los mitines de cualquier partido politico, esto es la dignidad del ser humano a tener una muerte DIGNA, haber si se enteran los politicos de un lado o de otro y sobre todo este señor que de ello hace politica.
Una cosa y la otra
No creo que nadie esté de acuerdo en que un ser humano deba sufrir hasta morir porque la Santa Madre Iglesia o el brujo del poblado así lo considere oportuno. Sería un disparate decir que a alguien la gusta ver sufrir a sus familiares por amor ciego o capricho. Nadie está discutiendo sobre la sedación de pacientes para aliviar su dolor postrero.
Lo que se está debatiendo es que en el Severo Ochoa a alguno se le iba la mano con la anestesia y mucha gente moría. Y que desde que estos señores no están, el número de fallecidos se ha reducido a la mitad.
El que un tribunal absuelva a alguien no significa que esta persona sea inocente. Por esa regla de tres podemos decir que ANV y PCTV son partidos políticos legales porque en su día un juez determinó que no había motivos para ilegalizarles. Ahora se ha demostrado lo contrario... ¿no servía con la sentencia anterior?
Que los propios médicos dictaminen que hubo mala praxis, y que los jueces les lleven la contraria... yo no se lo que sabrán los jueces de Medicina, es como si el juez va a la consulta y el médico le dice cómo llevar determinado juicio, pero bueno, estamos tan hartos todos los días de absoluciones absurdas y cagadas judiciales, que no nos hemos dado cuenta que quizá el problema sea de la justicia y no los médicos.
A mi lo que me parece aberrante es que se hable de política y se hable de víctimas , cuando en este asunto los únicos perjudicados han sido los familiares, y sobre todo a las personas que murieron. La duda a veces es peor que la misma muerte, porque afecta a los que se quedan, no a los que nos dejan.
Lo del Hospital de Leganes
Lo del Hospital de Leganes ha sido una PREVARICACIÓN en toda regla:
Muertes producidas en el Hospital Severo Ochoa de Leganés (2004): 203 personas.
Muertes producidas en el Hospital Severo Ochoa de Leganés (2005): 144 personas.
Destitución del ¿Doctor? Montes.
Muertes producidas en el Hospital Severo Ochoa de Leganés (2006): 71 personas.
Muertes producidas en el Hospital Severo Ochoa de Leganés (2007): 99 personas.
Desde que el doctor Montes no dirige Urgencias, las muertes han disminuido más de un 55%.
Informe Pericial del Colegio de médicos
2 de junio de 2006: El Colegio de Médicos de Madrid habla de mala praxis en 34 casos de septiembre de 2003 a marzo de 2005, de ellos cuatro graves, pero no afirma que la causa directa de las muertes fuese la medicación
En el auto de
En el auto de sobreseimiento se expone que no puede concluirse la existencia de mala praxis.
Lo que ocurría en urgencias del Severo Ochoa, como ocurría en muchos hospitales de España, es que a los pacientes terminales que llegaban a urgencias agonizando, se les suministrava medicina paliativa, perfectamente legal y es por eso por lo que no puede hablarse de eutanasia, para frenar lo dolores y morir dignamente sin sufrimientos o con menos sufrimientos (eso creo que es lo que se hace habitualmente en la Unidad del Dolor de Salamanca) a pesar de que ese tratamiento puede adelantar la muerte unas horas.
Después de la destitución del doctor Montes ya ningún médico se atrevía a hacerlo y cuando llegaban a urgencias se les devolvía a casa a morir allí sufriendo una lenta y dolorosa agonía.
Los médicos de Urgencias consideran «aberrantes» las sedacion
Los médicos de Urgencias consideran «aberrantes» las sedaciones a pacientes terminales en Leganés
«En Urgencias no se debe administrar sedación terminal. Poner una unidad de Cuidados Paliativos en este servicio sería una aberración». Así de tajante se muestra Tomás Toranzo Cepeda, vicepresidente primero de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias, cuando se le pregunta por la situación del hospital Severo Ochoa de Leganés. En el centro se realizaron supuestas sedaciones excesivas, irregulares e injustificadas a pacientes que posteriormente fallecieron entre los años 2003 y 2004. Después de que un informe del Colegio Oficial de Médicos de Madrid sentenciara la semana pasada que hubo «mala práctica médica» y que en 34 casos se cometieron irregularidades, Toranzo explica que «estos pacientes nunca debieron ser sedados en Urgencias».
«Los enfermos terminales van a Urgencias con mucha frecuencia, pero después de realizarles un valoración, si se precisa de tratamiento se les deriva a la Unidad de Cuidados Paliativos. Sólo en casos muy excepcionales se les seda allí mismo, pero parece que en Leganés era una práctica habitual» -apunta Toranzo. El especialista afirma que lo que supuestamente se ha hecho en el Severo Ochoa no ocurre en ningún otro hospital de España, ya que Urgencias es un servicio que siempre suele estar muy saturado por lo que no se dan los requisitos para que un paciente reciba este tipo de sedación. «No hay tranquilidad, no hay intimidad por lo que es sorprendente que puedan realizar estas supuestas prácticas. Además hay que tener en cuenta que en Urgencias, teóricamente, no se puede estar más de 24 horas y un enfermo terminal puede tardar días en morirse tras recibir la sedación», especifica. Por otra parte, el especialista no entiende por qué se ha creado tanta polémica con el informe realizado por el Colegio Oficial de Médicos de Madrid, ya que por su naturaleza se debería tratar de un texto «no sospechoso» y que gozara de «total credibilidad». Con respecto a si se ha cometido delito o no, Toranzo no se pronuncia. «Eso ya corresponde decirlo a los jueces», indica. Esta misma mañana, el magistrado del Juzgado de Instrucción número 7 de Leganés ha citado a la presidenta del Colegio Oficial de Médicos de Madrid, Juliana Fariña, para que explique, tanto al juez como a las partes, el proceso de selección de peritos y la elaboración del informe que tenía que analizar 73 casos sospechosos de «mala praxis» en el hospital Severo Ochoa de Leganés. El juez también ha pedido que comparezcan hoy los peritos que han rubricado el texto para su ratificación y aclaración. Ante la extensión de la práctica de las diligencias, el magistrado ha señalado los días 13, 14, 15, 16 y 19 de junio para que se lleve a cabo la exposición del informe. El documento respalda las medidas tomadas por la Consejería de Sanidad de Madrid cuando, tras elaborar un primer informe, se destituyó a Luis Montes como coordinador de Urgencias y se remitió una denuncia anónima del 8 de marzo de 2005 a la fiscalía. Ahora son muchos los que piden que salgan a la palestra nombres como Marciano Sánchez - Defensa de la Sanidad Pública, que calificó de «chapucero» al informe de Lamela- o la misma ministra de Sanidad -que dijo que no había que precipitarse-.
«Cuestión de confianza».
Toranzo considera que la destitución de Montes sólo ha servido para dejar patente que este cargo no puede ser asignado por «una simple cuestión de confianza». Por otra parte, Manuel Moya, presidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias de Madrid -que comparte las opiniones de Toranzo-, afirma que con politizar un tema que nunca debió salir del ámbito sanitario, lo único que se ha conseguido es «afectar negativamente a los enfermos terminales que sí necesitan verdaderamente la sedación porque ahora se replantea todo mucho más».
Ni Moya ni Toranzo quisieron manifestar su opinión sobre las dimisiones que se acontecen desde que comenzó el «caso Leganés». La última, Miguel López Varas, especialista de Urgencias del centro. Al parecer, López Varas habría alegado, entre otras cosas, ser víctima de un reiterado acoso laboral desde que su hospital comenzase a acaparar las portadas de los periódicos. Además, otro de los motivos que esgrimió para justificar su decisión sería una deficiencias en el funcionamiento de Urgencias. Otra de las personas que abandonó su cargo sólo tres días después de que los facultativos entregaran al juez el informe del Colegio Oficial de Médicos fue Miguel Casares, presidente de la Comisión Deontológica de este organismo.
(La Razón, 12 de junio de 2006)
Pues fijate que la Comisión
Pues fijate que la Comisión Deontológica del mismo Colegio Oficial de Médicos ha archivado los expedientes que tenia abiertos a los medicos implicados. Creo que Espe y Lamela se quedan solitos defendiendo lo indefendible, puesto que tanto la Justicia como los propios Medicos (los únicos que pueden decir que hubo mala praxis) parece que no ven nada imputable.
Corporativismo
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Hospital
Pregúntale a la Audiencia Provincial que cierra el caso y pide la restitución moral de los médicos. Cuanta mentira y tergivesación del lamelotodo ese, que dimita el individuo ese.
PREVARICACION Aqui la
PREVARICACION
Aqui la prueba:
http://www.libertaddigital.com/notic...276322627.html
Prevaricación?
Te eliges en juez de los jueces, así nos va en esta democracia asquerosa de partidos políticos. Cuando el poder judicial sea elegido democráticamente entre ellos mismos, al margen del poder político esta democracia funcionará para todos.
Eliges?
Nadie se "elige" juez de jueces, en todo caso tú mismo te "eriges" (con r del verbo ERIGIR) en juez de jueces, cuestionando el actual sistema Judicial español y... la cagas, porque la Justicia ya es desde hace 30 años un órgano totalmente independiente de los poderes fácticos.
El sistema que se usa para elegir Gobierno no sirve para elegir a los jueces, si así fuese, nos pasaría lo mismo que con nuestro actual Gobierno, que cualquier incompetente con cara bonita, apoyo mediático suficiente y un poco de suerte podría llegar al TS (y cagarla sistemáticamente, como hace nuestro actual Gobierno)
Hospital
Por eso la Audiencia Provincial dice que se cierra el caso y que reintegre el honor a los médicos. Cuanta mentira escrita, y encima dudar de una persona si es doctor o no. Cuanta mentira y tergivesación del asqueroso lamelotodo.
Urgencias, funcionaba como un cortijo
Noticia publicada el 02-02-2008 L D (Agencias) El consejero de Transportes e Infraestructuras y ex titular de Sanidad de la Comunidad de Madrid aseguró que se siente "orgulloso" de su gestión del caso Severo Ochoa relacionado con las presuntas sedaciones irregulares en el hospital de Leganés, y aseveró que volvería actuar de la misma manera "una y otra vez" porque ante los problemas él "no mira hacia otro lado". Lamela, que hizo estas declaraciones durante una visita a las cocheras del metro de Laguna, se pronunció así después de la Audiencia Provincial de Madrid confirmara el pasado lunes el sobreseimiento de la causa y acordara "tener por suprimida toda mención" a la existencia de una supuesta mala praxis médica por parte de los médicos imputados. En su primera aparición pública tras el archivo del caso, el ex consejero de Sanidad también aseguró que no tiene que pedir "perdón a nadie" y advirtió de que quien debe disculparse han de ser aquellos que "mienten, manipulan y engañan". "Deben pedir perdón los que han usado este asunto de manera política y torticera para poder arañar algunos votos, los que han erosionado la imagen de la sanidad pública madrileña como (Rafael) Simancas y sus compañeros de partido, mintiendo antes y después de la campaña electoral sobre este asunto", subrayó. Asimismo, recordó que la Comunidad de Madrid no se personó como acusación particular sino que remitió la denuncia anónima que abrió la investigación a la Fiscalía y que fue el juez quien determinó que una Comisión de expertos del Sistema Nacional de Salud investigara el caso. "Orgulloso" de sus decisiones En su comparecencia, el consejero insistió en que su actuación fue "impecable" y que en todo momento se atuvo "a la legalidad vigente y al respeto a los profesionales, incluido el doctor Montes". A su juicio, no fue la Consejería quien dijo que "hubo mala praxis, sino los peritos designados por el juez", quienes, ha comentado, "emitieron un informe sorprendentemente más duro que el de la llamada "comisión Lamela", y en el que se dice que probablemente hay una relación causa-efecto entre la sedaciones y la muerte de pacientes". Por otro lado, ha asegurado que no comprende cómo alguien puede decir que es irresponsable haber sustituido al doctor Luis Montes como coordinador de las Urgencias, puesto que como consejero de Sanidad "no podía consentir que se pusiera en riesgo la vida de algún paciente". El ex consejero de Sanidad ha dicho que no rectificará, puesto que se siente "orgulloso" de sus decisiones, y ha destacado que en al auto dictado hace unos días no se "refuta" nada de lo que él dijo, puesto que en el mismo se indica que "no ha sido posible comprobar la relación causa-efecto" entre las muertes que se produjeron y las sedaciones, al no poder "exhumarse los cadáveres". Asimismo, ha insistido en que no se ha producido "una sentencia", sino "un sobreseimiento provisional", con lo que el caso "podría reabrirse" si apareciesen nuevas pruebas, ha concretado. Ha incidido en que la entonces ministra de Sanidad, Elena Salgado, también remitió una denuncia a la fiscalía por este mismo asunto, pero que, en este caso "esto debía ser progresista", ha dicho con ironía. Urgencias funcionaba "como un cortijo" En cuanto a las diligencias administrativas que tomó la Consejería, entre las que destaca la destitución del doctor Montes, Lamela ha recalcado que estuvieron "motivadas por la falta de confianza en unos servicios de urgencias que funcionaban francamente mal", decisión que, "está avalada por una sentencia judicial firme" ante un recurso interpuesto por el médico. En opinión del responsable de Transportes, el hospital Severo Ochoa de Leganés funcionaba "como un cortijo" y como prueba de ello ha hablado sobre el "hecho objetivo" de que "en un buen número de casos" se produjeron sedaciones "sin el consentimiento de los familiares". "No puedo entender que desde los poderes púbicos se mienta y se manipule a la opinión pública con grandes mentiras", ha agregado, y ha calificado la polémica surgida en los últimos días de "mentira mediática" elaborada porque "el 9 de marzo son las elecciones, el PP aprieta y hay que hacer algo". También ha criticado a los "políticos comentaristas" que "o no se han leído el auto, o no lo han entendido o acuden a la manipulación y al engaño" para desviar un tema sanitario y "sacar rédito político" en momentos "de precampaña". En cuanto a su ausencia vacacional durante la última semana, Lamela ha asegurado que tenía "permiso de sus superiores" y que sus períodos de asueto "no los dicta ni el PSOE ni ningún medio de comunicación", sino sus "obligaciones" como consejero.
Claro esta que no es una
Claro esta que no es una sentencia pero en nuestro Derecho Procesal Penal, rara vez se llega a una sentencia absolutoria, antes se sobresee provisionalmente (más comunmente que el sobreseimiento libre) puesto que no se puede absolver en instancia.
Sin embargo, es lamentable que un político utilice ese argumento peregrino de "no es una sentencia" porque eso equivale a desconocer el derecho a la presunción de inocencia, no debe demostrar nadie que es inocente (salvo en un proceso inquisitivo\inquisitorial tan a gusto de la Iglesia Católica) si no que debe demostrarse la culpabilidad de alguien para que este sea declarado culpable.









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