9M. ZP, a un paso de repetir triunfo electoral
9M. ZP, a un paso de repetir triunfo electoral El progresismo, más unido que nunca, sólo teme un atentado de ETA, o peor, un atentado islámico. Aún así, en el PSOE creen que la victoria del PP sería sólo en escaños, no en votos. La guía de campaña del PSOE funciona como un reloj: de tanto repetir que el PP es de ultraderecha, la izquierda y los nacionalistas se han lanzado a la persecución física de los líderes del Partido Popular. El mandamiento progre -abajo los curas y arriba las faldas- decidirá las elecciones. El más que probable triunfo de ZP provocará un recorte de las libertades individuales, eso sí, en nombre de nuestra salud y de nuestra seguridad. El mundo del dinero está con Zapatero: a las grandes fortunas no les ha ido nada mal con él No le den más vueltas: España es un país progre y conservador. Progre porque los tópicos de la Generación del Mayo francés sigue imponiendo su primer y más importante mandamiento: “Abajo los curas y arriba las faldas”. El secular anticlericalismo español y lo que popularmente se conoce como desmadre sexual constituyen las dos armas más eficaces con la que Rodríguez Zapatero avanza hacia La Moncloa y hacia se reelección como presidente del Gobierno.
Las encuestas del domingo insisten en la misma lectura: nos esperan otros cuatro años con el hombre que, con el diálogo y el talante por bandera, ha resucitado las dos españas, un país cada día más polarizado y enfrentado. Además, ZP ha conseguido inculcar en muchos españoles, y convertir en políticamente correcto, la última idea progresista, la punta de lanza del Nuevo Orden Mundial: En nombre de nuestra salud y de nuestra seguridad, está recortando las libertades individuales como sólo un dictador podría hacerlo, y eso dentro de un sistema de democracia parlamentaria. El último ejemplo: el director general de Tráfico, Pere Navarro Olivella, amenazó el viernes, en Gijón, que piensa quitarle el automóvil a los infractores, es decir privarles de algo que es suyo, todo un atentado contra la propiedad privada que, en principio, atenta contra la Constitución y contra el derecho humano a la propiedad privada. Ya veremos cómo se disfraza la nueva norma para evitarlo.
Sólo un atentado terrorista podría dar el vuelco. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, hombre siempre económico con la verdad, teme más –más todavía- un atentado islámico que uno de ETA. En un ocho meses de propaganda –desde el 6 de junio de 2007 en que ETA rompió la tregua- ZP ya ha enjugado su imagen de aprendiz de brujo con el grupo terrorista vasco, que le ha tomado el pelo todo lo que ha querido y algo más. Ahora, las encuestas reflejan que la gente ya no se acuerda del “hombre de paz” que era De Juana Chaos, o el hoy encarcelado Arnaldo Otegui. Ahora ZP es el más duro y se niega a pedir perdón por negociar con terroristas –ese fin de semana- y antes de que termine la campaña electoral negará haber negociado con ETA. Pero un atentado islámico sería peor, mucho peor. Destrozaría toda su imagen pacifista y, sobre todo, el gras estafa –aunque impecablemente democrática, todo hay que decirlo- sobre la que ZP llegó al poder y que ha tratado de ocultar durante toda la legislatura: alcanzó el poder gracias a la matanza de 192 españoles. También destrozaría la imagen bucólica y el endeble entramado de la Alianza de Civilizaciones, es decir, la desastrosa política exterior de Zapatero, coronada por el último ridículo en Kosovo, donde primero se apoyó la independencia de Serbia y, tras recordar Vladimir Putin el caso vasco, se dio un giro de 180 grados.
Y de nada vale que su colega en la Alianza de Civilizaciones, el turco Recep T. Erdogan lance una guerra ilegal, tan ilegal como la de George Bush, en el norte de Iraq, masacrando a los kurdos. Tampoco que, mientras el mundo entero intenta combatir la crisis económica, en España el Gobierno continúe negando la crisis, e incluso las encuestas den por ganador del primer debate económico a Pedro Solbes, defensor de que estamos ante un mero resfriado. En este punto, no conviene engañarse: al mundo del dinero, en especial a los rentistas y a las grandes fortunas, no les ha ido tan mal con el progresista ZP. La homologación a la baja de la fiscalidad del ahorro, sin distinguir entre ahorro familiar y ahorro invertido en productos financieros especulativos –los mismo productos que han provocado la actual crisis en los mercados- ha resultado muy útil a las clases acomodadas, mientras las clases bajas han sufrido un impresionante aumento de los impuestos, con una presión fiscal que en cuatro años ha crecido un 20%. Económicamente, la economía española va mejor que la europea gracias a la combinación de sueldo bajos, impuestos altos y vivienda cara. No obstante, para los españoles, el debate entre Solbes y Pizarro lo ganó el primero. Y en verdad lo ganó, porque así lo dicen las encuestas (www.la-moncloa.es/ServiciosdePrensa/BoletinPrensaNacional/_2008/boln20080224.htm) y, al final, eso es lo único que importa. Y aún que se perpetrara un atentado, los estrategas de Ferraz calculan que el PSOE seguirá ganando en votos y probablemente en escaños. Así, el diario Público, el mejor panfleto socialista de Mediapro, que probablemente desaparecerá tras el 9M, otorga al PSOE una victoria de 4 puntos sobre el PP, mientras el País la cifra en 3,7 puntos. ABC insiste en que el PP se acerca –la prensa pro PP lleva meses hablando de acercamiento, pero la distancia siempre es la misma, o mayor- hasta los 2,8 puntos. En definitiva, España es un pueblo progre y, al mismo tiempo, conservador, en el sentido de que le cuesta mucho cambiar de Gobierno y modificar el poder... aunque ese Gobierno sea un desastre. Por último, afirma que la estrategia del PSOE de calificar de ultraderecha al PP está triunfando.
Los líderes del PP están siendo agredidos por izquierditas azuzados por el moderado PSOE, y por el propio ZP, que no deja de tildar de extrema derecha a sus adversarios, y por los nacionalistas catalanes, vascos y gallegos. La idea de que “esos tíos son capaces de todo”, frase muy repetida, con temor, entre los populares, acobarda a los hombres de Rajoy.
pues estamos apañados con
pues estamos apañados con este "Z"ote, si es verdad que gana las elecciones en cuestión de 2 años máximo, elecciones anticipadas y españa hecha un desastre...
Una campaña sin grandes
Una campaña sin grandes cuestiones, un país sin calidad democrática elecciones generales @Jesús Cacho - 03/03/2008 ) Testigos del debate electoral celebrado el lunes 25 de febrero cuentan que no habían visto nunca tanto odio acumulado en dos personas como el que José Luis Rodríguez y Mariano Rajoy exhibieron en el corto descanso de aquel primer cara a cara, moderado por Campo Vidal. Seis minutos en los que no sólo no se hablaron, sino que ni siquiera se dirigieron la mirada, ofuscados, tensos, como si no existieran el uno para el otro, dispuestos a ignorarse hasta el fin de los tiempos. El uno, porque subido en la ola de adulación al Presidente de turno, aún no se había repuesto de la sorpresa de un Rajoy que le había robado la cartera en aquella primera mitad. El otro, porque es tal el desdén intelectual que le merece la liviandad del leonés que no puede dejar de manifestarlo en todo momento. Odio y desprecio mutuo porque se trata de una pelea por el poder. Pura y descarnada pelea por el Poder. Vanidad de vanidades, egolatría al por mayor, pedestal desde el que infundir respeto y temor, capacidad para influir en la vida de los demás. Puro viento, verdura de las eras. Pero nada que tenga que ver con los cambios de fondo que necesita, pide a gritos, la democracia española, cambios resumidos en esa genérica apelación a la regeneración de la vida democrática o, si quieren, a la mejora sustancial de la paupérrima calidad de la democracia española. Las grandes cuestiones de fondo se están hurtando a los electores, que parecen conformarse con la baratijas de curso legal que se expenden en todo mitin que se precie. Timo del gato por liebre. El candidato Zapatero, el aventurero impaciente que en 2004 abrió el melón de la reforma constitucional para cerrarla precipitadamente después de que el Consejo de Estado, a pedido del propio ZP, emitiera un dictamen recordándole algunas verdades elementales, se embarcó a continuación –en secreto y de espaldas al pueblo soberano- en una reforma del Estatuto catalán de tono abiertamente Confederal, que abrió la caja de los truenos autonómica, y detrás del cual vieron otros. Hasta el más lego sabe que ese nuevo Estatuto, sea o no sancionado por el Constitucional (TC), no es la estación término de nada, sino un simple apeadero en el largo viaje de las elites nacionalistas hacia la secesión, en un proceso imparable –a cuenta de la clase política que padecemos- de debilitamiento del Estado y desvertebración de la nación, como el referéndum planteado en el País Vasco por el camarada Ibarretxe para este mismo año se encarga de recordarnos. Como dice el profesor Sosa Wagner (El Estado Fragmentado - Editorial Trotta) “nunca debió iniciarse el banquete estatutario sin un acuerdo previo de todos los comensales, y menos hacerlo movido por exigencias coyunturales de apoyos políticos y parlamentarios (...) Que un extremo geográfico de España quiera arreglarse su “asunto” de forma individual y de la manera que le resulte más rentable, forma parte de las humanas ambiciones y del cabildeo político local, pero que esa actitud se respalde por quienes representan al Estado en su conjunto es una manifestación de ligereza cuyo exacto alcance el futuro irá desvelando poco a poco”. Pues bien, esa especie de bombero pirómano que a partir de marzo de 2004 se puso al frente del batallón de derribos del Sistema salido de la Transición, este genio que ahora se ha propuesto él solito –recuerden que ya se comprometió a acabar con la sequía- arreglar el problema del cambio climático, no ha dicho una palabra durante toda esta campaña sobre tan esenciales cuestiones de futuro. A cambio de un debate a fondo sobre las grandes cuestiones nacionales, empezando por esa reforma en profundidad de la Constitución del 78 que enderece la deriva de una nave colectiva que navega con rumbo de colisión a plazo fijo, que frene las ansias nacionalistas, cohesione a la nación y devuelva al Estado competencias que nunca debió perder –amén de volver del revés la actual Ley Electoral-, Zapatero nos propone, y el vulgo mansamente asume, el gato por liebre de la reinterpretación de nuestra Historia reciente (“memoria histórica”, lo llaman), la igualdad entre sexos, los derechos de los homosexuales, la alianza de civilizaciones, el cierre de la capa de ozono y otras baratijas de una época sin ideología. Y Mariano Rajoy acepta el engaño, entra a ese trapo porque, en el fondo, lo que de verdad le interesa es el Poder, hasta el punto de pretender recuperarlo en 2008 con el mismo equipo que lo perdió en 2004. Del pecado de escamotear a los españoles los problemas de fondo es también culpable, en mi opinión, Rajoy. Si el próximo domingo pierde las elecciones, como parecen indicar las encuestas, habrá perdido por partida doble: perdido ese Poder que ansía en el corto plazo, y perdido una gran oportunidad para haber recorrido pueblos y ciudades hablando a los ciudadanos de la deriva de España hacia la balcanización, de la jibarización del Estado a cuenta del apetito insaciable de los nacionalismos, de la ausencia de libertades básicas en buena parte del territorio, del estado comatoso de la Justicia, de la corrupción galopante que se ha adueñado de la España del boom inmobiliario, de la postración de unos medios de comunicación cada vez más sectarios, y de tantas cosas más que tienen que ver con la calidad de vida democrática, que es, al fin y a la postre, lo determinante en la vida de los ciudadanos. Es un escándalo que ninguno de los dos grandes partidos haya dicho todavía nada de lo ocurrido con la Sala Segunda del TC en relación al caso Albertos, salvo la cínica y oportunista salida del FGE, Conde Pumpido, dispuesto a rasgarse las vestiduras ahora después de haber maniatado a la Fiscalía en el caso de las cesiones de crédito de Emilio Botín, por ejemplo. Lo asombroso del panorama español es que la cúpula del Partido Popular, única fuerza que sostiene un discurso nacional consistente, todavía no haya interiorizado primero y traducido a sus mensajes públicos después, la proximidad del abismo al que nos conduce la mezcla de relativismo moral, improvisación frívola y sectarismo del que hace gala Rodríguez Zapatero, y las haya traducido en un discurso de altura orientado hacia ese gran pacto entre PP y PSOE capaz de abordar una reforma en profundidad de la Constitución del 78. Dice Paul Johnson en Tiempos Modernos que “la tragedia principal de la historia del mundo en el siglo XX es que la república, en Rusia como en Alemania, halló sucesivamente en Lenin y Hitler adversarios de un calibre excepcional, que expresaron su férrea voluntad de poder con una intensidad única en la época contemporánea”. Mutatis mutandis, la tragedia de España es que, cuando el tironeo de los nacionalismos ha conseguido colocar al Estado salido de la Constitución del 78, que mal que bien ha garantizado estos 30 años de libertad y progreso, al borde del precipicio, nos hemos topado con líderes como Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. La derrota de éste el día 9 augura –a menos que un cataclismo económico nos lleve a una legislatura abreviada- ración doble de Zapatero, Zapatero para cuatro años más, al final de los cuales, dando la razón a la famosa cita de Alfonso Guerra, a España no la conocerá ni la madre que la parió.
Joder tios, cuando
Joder tios, cuando asumiréis que perdísteis en 2.004 y que la guerra de Irak fue un atropello, que el 11 M fué terrorismo islámico y que Rajoy va a necesitar esa hija, jajajaja.
Porque con su política social, haber quién se va a ocupar de él cuando le tengan que cambiar los pañales, bueno claro, una colombiana, se me olvidaba que política social no tienen, pero dinero si.
Asume tu parte
Asume que Zapatero llegó al poder por AlQaeda, a tres días para las elecciones el PP repetía mayoría absoluta. Las elecciones no las ganó ZP, las ganó Bin Ladem.
Asume de una vez que el 11-M no tuvo nada que ver con la guerra de Irak, a pesar de lo que los titiriteros pancarteros nos repetían (los mismos que ahora rinden pleitesía a los Estados Unidos de América en Hollywood).
Y la política social-lista que beneficia a los grandes empresarios y jode a los trabajadores, que te sube la leche y la gasolina a 1.10€ para que se pueda hacer la reforma en el ático el ministro Bermejo. Esa es la política social del PSOE, jodemos al obrero para que Botín se forre.
Lo peor es la panda de pollos sin cabeza que han salido de la fábrica de Zetapé, ese ha sido su verdadero logro, idiotizar todavía más a los progres. Ya ni siquiera os hace falta pensar ni argumentar, con rebuznar y llamar fascistas a los demás, os vale.
antizote
Que poca vergüenza teneis los pepitos, tambien iba a haber elecciones anticipadas en esta legislatura y ERROR, como siempre os equivocais. Estate tranquilo que nostradamus no preddijo un desastre para españa en la proxima legislatura.









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