¿Es concebible un país sin política exterior?
Publicado en el Mundo, miércoles 5 de marzo de 2008 'En er mundo' Arcadi Espada ¿Es concebible un país sin política exterior? Sí, España. Cuatro horas de debate entre los dos únicos candidatos que pueden llegar al Gobierno arrojaron una conclusión que yo no creo, francamente, que tenga precedente alguno: ni una sola palabra sobre política exterior. Ni una sola, y no me olvido de Irak, mero asunto interno y otra variante del obsceno juego con los muertos. Un país que, negándose absurdamente a reconocer a Kosovo, ha dado razones a los delirantes que piensan que Kosovo es el País Vasco o Cataluña. Un país callado y estrábico ante la última audacia de Sarkozy, esa Unión Mediterránea que acaba de obtener el decisivo reconocimiento de Merkel y de la que ninguno de los dos candidatos dijo nada porque no sabían qué.
Un país, por llegar al fin de este recorrido coyuntural, inmediato, que yace en una asombrosa inactividad, en un pastoso desconcierto ante la crisis más grave que ha vivido Latinoamérica después de la guerra de las Malvinas, es decir, el enfrentamiento entre Colombia y Venezuela a propósito de la legitimidad del terrorismo, que no otro es el asunto central de la crisis. Esta desaparición de España de la crisis, y su derivada incapacidad para arrastrar a la Unión Europea a desempeñar algún papel es especialmente dramática. Durante muchos años, en el franquismo y en la democracia, España ha sufrido las consecuencias de la incomprensión (y hasta el desprecio) de sus vecinos respecto a los crímenes del terrorismo, que hasta hace un par de días consideraron un asunto interno. Y no sólo eso: España sufrió la organización de un santuario terrorista en su frontera, a la manera cómo la está sufriendo Colombia en sus fronteras con Venezuela y Ecuador. Los españoles podemos y (y debemos) hacernos escasas ilusiones sobre nuestro lugar en el mundo. Ni en el mundo de las Azores ni en el de la Alianza de Civilizaciones. Está suficientemente probado que la influencia en Latinoamérica no pasa de los negocios y de la retórica semilingüística, y que es políticamente nula: por si fuera poca desgracia ha tenido que apechugar hace poco con la lectura colonial (muy probablemente veraz) que del porquénotecallas real ha hecho buena parte de la opinión latinoamericana. Pero si no en el terreno práctico, de las decisiones; si no en la capacidad para proponerse como anfitrión en la búsqueda de soluciones a esta última crisis, si sería esperable que España hubiese levantado la voz de los principios y de la intransigencia frente a la agresión que sufre el legítimo gobierno colombiano, desangrado por el terrorismo y amenazado por los países que le ofrecen santuario. No lo ha hecho. No lo ha hecho el presidente ni se lo ha exigido el opositor. La razón última es durísima: cualquier política exterior exige una unidad moral. (Coda: «Que la raza está en pie y el brazo listo, / que va en el barco el capitán Cervantes, y arriba flota el pabellón de Cristo». España, Rubén Darío.)









Comentarios recientes
hace 13 mins 44 segs
hace 5 horas 55 mins
hace 8 horas 27 mins
hace 8 horas 33 mins
hace 12 horas 51 mins
hace 14 horas 22 mins
hace 15 horas 34 mins
hace 16 horas 36 mins
hace 16 horas 38 mins
hace 16 horas 39 mins