El botellón que lo arreglen los padres.

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No es una cuestión de la policía, que no se escuden los padres estupidamente permisivos en ese tópico. En ésta sociedad atolondrada y proteccionista éstamos llegando a un extremo en el que nos tienen que dar todo hecho y si es posible regalado. Mis padres hace treinta años nos compraban los libros con un gran sacrificio y con mucha ilusión. Teníamos ropa normal, juguetes normales, nos íbamos tres dias de vacaciones si nos íbamos. si no teníamos dinero para la televisión en color pues la veíamos en blanco y negro.
Ahora todos son niños consentidos y padres que no quieren ver. Quieren los libros grátis porque son muy caros, pero al niño le prémian con una play station si suspende menos de siete. No ayudan en casa ni para bajar la basura y como premio un móvil de última generación. No se les exige ninguna responsabilidad, se les atiborra a caprichos y a dinero. Son tan pasotas que no se cortan a la hora de comprar las bebidas en establecimientos mundialmente conocidos, donde sus padres podrían ver lo que compran sus hijos sin ningún problema. Pero el problema no es de estos establecimientos donde yo a menudo veo pedir el carnet, que no se echen los padres las manos a la cabeza porque han vendido alcohol a su niñita o su pocholín. .

Padres encolerizados, despierten, sus hijos están mal los domingos no por el cansancio sino por la resaca del alcohol, el tabaco y la marihuana. Si, sus hijos están maleducados por ustedes y consentidos para que hagan lo que quieran, no echen la culpa a la policía, no echen la culpa a la tienda, sús hijos piden al colega mayor de edad que les compre la bebida.
Yo no soy un santo, mis amigos tampoco, nosotros inventamos el botellón, (es un decir), pero comprábamos a escondidas, en el sitio más barato despues de recorrer todos los comercios y bebíamos en el castillo, en el polideportivo, en definitiva furtivamente por el temor a que nos viesen nuestros padres, ahora pese a las excusas para justificarse, el dinero les sobra y hasta se hacen fotos bebiendo, enseñan el álbum a la familia y a los padres orgullosos se les cae una lagrimita