Zapatero se ve tocado y pide que no haya más sorpresas con Afinsa

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Por primera vez el presidente del Gobierno, tras la exclusiva de "El Mundo" del jueves, percibe agujeros de información en su área más cercana que pueden hacerle mucho daño.
26 de mayo de 2006. Una bomba. No cabe calificar de otra cosa la aparición en el escenario de las presiones de Jorge Blázquez Lidoy, miembro de la Oficina Económica de la Presidencia del Gobierno, de la que Miguel Sebastián es máximo responsable, para intentar proteger a la empresa auditora de Afinsa, según el diario El Mundo.
Dicha auditora, Gestynsa, pretendía que se archivase el expediente que el Instituto de Contabilidad y Auditoria de Cuentas (ICAC) había abierto a la empresa en octubre de 2003 porque no podían comprobar algunas salidas de dinero al exterior. El punto caliente es que la auditora es propiedad de Francisco Blázquez Ortiz, padre del asesor de La Moncloa, Jorge Blázquez. El rotativo que dirige Pedrojota Ramírez también aseguraba en su edición de este jueves que se realizaron llamadas telefónicas, algunas procedentes de La Moncloa, al ICAC, en las que, en una ocasión incluso se instó a dicho organismo a que, "en nombre de Sebastián", se detuviese la investigación.

Nervios de Zapatero

No hay jornada que se precie que no depare un sobresalto al ciudadano medio español. Esta vez el incendio tiene lugar en el mismísimo entorno presidencial. De ahí que en las últimas horas "el presidente José Luis Rodríguez Zapatero está que fuma en pipa", según confesión de unas fuentes de absoluta solvencia a Elsemanaldigital.com. "Porque es la primera vez desde que llegó al trono que le ocurre esto, que no está seguro de poseer toda la información, que desconoce lo que al día siguiente o el próximo lunes se va a encontrar en la prensa", argumentan.

Zapatero ha dado instrucciones claras a Sebastián en este sentido. No quiere sorpresas, mucho menos "enterarse por la prensa", como Felipe González. Y Miguel Sebastián ha puesto la mano en el fuego por su subalterno negando "claramente" las acusaciones de El Mundo. El propio vicepresidente económico, Pedro Solbes, sostenía en público que la actuación llevada a cabo por el ICAC fue "totalmente normal". El ministro de Economía remachó que las afirmaciones hechas por el diario son "rotundamente falsas".

Ya se verá. En todo caso, estamos hoy ante una mina más en la desapacible agenda de Zapatero, que se siente orgulloso del jefe de la Oficina Económica de la Presidencia, el cual, por cierto, ya tiene la imagen averiada por daños colaterales del escándalo BBVA.

Estar o no bajo sospecha de tráfico de influencias no depende del gobernante de turno. Miguel Sebastián y Pedro Solbes han decretado que no hay razón para avergonzarse, pero el primero aparece siempre en todas las salsas turbias.

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