¿Nunca llueve a gusto de todos?

Nunca llueve a gustos de todos y es verdad, como casi todos los dichos de nuestra cultura. Sin embargo en Medina hemos llevado esta sentencia hasta él extremo superior (o inferior) de su significado y es que cada vez me sorprende más esta ciudad y sus ciudadanos.

¿Cuantos años llevamos (más bien llevan porque a mi lo mismo me da) quejandonos de que nuestros encierros tradicionales no están a la altura de lo que se espera de ellos pues nunca llegan todos los toros a su destino?. Acabó convirtiendose en costumbre, una vez acabado el encierro, acudir a las diversas tertulias que se formaban en los bares para despotricar contra los coches, caballistas, Ayuntamiento y por supuesto contra Lambás. E incluso, el año pasado se optó por una nueva forma de divertimento, ir al Ayuntamiento, alguno a pedir explicaciones y otros directamente a insultar y vejar al Gobierno Municipal y, por supuesto, a Lambás.

Pues bien, conscientes de que, si este año volvía a pasar lo mismo, podría conventirse Medina en un polvorín, el Ayuntamiento decidió cambiar la normativa y realizar algunos ajustes con el fin de que volvieramos a tener unos buenos encierros y evitar absurdas consecuencias. Y por si esto fuera poco, arriesgandose a que si el encierro salía mal iba a tener que exiliarse de Medina, Lambás acepta ser caporal (no se podrá negar que el hombre es valiente).

Los resultados después de esto son de sobra conocidos, todos los toros entran desarrollandose un encierro ordenado y limpio, como manda la costumbre. Sin embargo, tampoco gustan, ¿por qué? Porque el encierro es "soso", ole, ole y olé. Osea que si los toros no entrán es una verguenza de encierro y si en cambio entran,el encierro es soso. Este año vuelven a repetirse las tradicionales tertulias, esta vez pra decir que los novillos estan drogados, que no son bravos y demás teoría que andan fululando por toda la ciudad. Y es que ya n es que nunca llueva a gusto de todos, es que para muchos en Medina el que llueva no les gusta y el que no llueva tampoco les gusta.

Hace un año escribí en Medinapatasarriba (con otro nombre) que la solución estaba en no hacer encierros y este año me reafirmo en lo dicho y, por mí, que no hubiera ni fiestas pues por lo visto nadie quiere divertirse de verdad. Si Unamuno fuera hoy un medinense más no dudaría ni un momento en escribir un ensayo con el título "me duele Medina y hay que ver como duele".

 

Saludos

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