Me encanta vivir en un

Me encanta vivir en un pueblo, pués, si se conoce la historia de cada cual, se pone en su justa medida las cosas que se manifiestan.

Los insultos, descalificaciones y menosprecio de determinadas personas, dirigidas a otras determinadas, dejan de tener validez  cuando se conocen las motivaciones, en unos casos la envidia, en otros las frustraciones personales, en otros el mero desconocimiento y el otros la maldad pura y dura de personas resentidas

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