Podríamos crear "Limbos" aquí en la Tierra.

Quizá si hubiera espacios para que los niños jugaran, se desahogaran, corrieran, jugaran al fútbol, si se devolviera la calle a los niños, no se producirían concentraciones de estos especímenes en zonas determinadas, las pocas por las que no transitan coches, y que, por lo tanto, pasan a ser tomadas por ellos.

Si no existen espacios, los niños pasan a ser molestos.

Y no estoy defendiendo que puedan o no jugar al fútbol en la citada plaza. Es más, no se debería permitir el uso de balones de reglamento, porque el día que den a un niño pequeño o a un anciano, tendremos que ver qué es lo que sucede, que responsabilidades se derivan.

Lo que estoy es diciendo que no tienen sitio. Que las calles eran de ellos, y han sido tomadas por los coches, por los vehículos, por los cristales de los escaparates.  Se les ha desheredado de ellas y no tienen otro remedio que acudir a dónde pueden tener un mínimo de espacio para jugar, porque lo que está claro, es que los niños tienen derecho a jugar y nosotros, los mayores deber de darles el espacio para que lo puedan hacer.

Sobre las cañas que se toman los padres y que pasan de los niños, hablaremos otro día, porque ahí si que coincido, bastante con Usted. 

¡Ah! Por cierto, la iglesia, recientemente, también ha usurpado un espacio que antes pertenecía a los pequeños, ¡Ya por no existir no existe ni el Limbo, ni de los justos ni de los pecadores!.

¿Se imagina un pueblo en el que el silencio sea el no escuchar el sonido que producen los niños?. Existe una película en la que no nacen niños ya, no se escucha a los niños en los parques, y es un regalo, un don, el que un niño venga al mundo.

Son pequeños delincuentes, pero de ahí a que tenga que intervenir la policía me parece que va un trecho. 

Quizá deban quejarse del diseño de las ciudades no de que los niños jueguen en los últimos reductos que quedan para ellos. Cuando se construyen viviendas, la cesión del suelo que tiene que hacer el promotor/constructor al Ayuntamiento para crear por ejemplo, zonas de juego, o zonas verdes, parques, etc.. se está cambiando por dinero, al promotor, monetarizando, es decir, el Ayuntamiento recibe pelas, perdón euros, y el constructor puede construir más viviendas, pues al final lo que importa es el poderoso caballero Don Dinero. Y los peques, ¡hala! a molestar en las plazas.

Un saludo solidario.

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