Solo con poner Partido

Solo con poner Partido Popular Republicano habrías evitado LO QUE MANIFISTAS NO DECIR pero lo das a entender.

En Occidente se ha dado en ocasiones el peligro (bien lo hemos comprobado en el siglo inmediatamente anterior) de totalizar la ideología política y convertirla en un sucedáneo de la religión, con las obvias consecuencias de polarización, maniqueísmo, odio, guerra, dictadura, etc. En el Islam ese peligro no es tan acusado, pero es porque existe otro mayor que lo reemplaza: la religión SE IDENTIFICA TOTALMENTE con la política. El Islam opta por la vía fácil en las cuestiones del César: el texto sagrado es la ley de vida. Equivale literalmente a una Constitución. Es infalible, no admite interpretación, y punto.

Mucha gente critica a la Iglesia española, con razón, por haber dado su apoyo al régimen franquista(también es dificil que apoyase a los que quemaba y perseguían a la Iglesia). Sin embargo, gran parte de esa misma gente o se contradice o parece ignorar la realidad cuando se niega a criticar al Islam, porque en el mundo islámico esa equivalencia teocrática entre religión y política no es la excepción, es la NORMA. Lo raro es lo opuesto.

Sencillamente, en el mundo islámico nadie concibe la política como un ámbito diferente de la religión. Tampoco nadie concibe la religión como algo que deba distinguirse de la política. No existe lo que es de Dios y lo que es del César. La religión es política (por eso todo son normas de conducta, nunca inspiraciones que apelen a la universalidad del criterio humano, a su libre albedrío) y la política es religión (no hay unos mandamientos jurídicos inspirados en un deseo religioso de trascendencia y búsqueda del bien, sino unos textos sagrados tomados al pie de la letra, inmanentes, que sustituyen al derecho humano y que nadie cuestiona).

Es cierto que nuestra propia cultura ha vivido circunstancias similares, que ya hemos superado, pero eso no justifica el atraso que sufre el Islam al respecto, ni debe impedir que se le critique por ello. Tampoco niego que este asunto quizá debería hacernos reflexionar a nosotros mismos, los occidentales, en torno al uso que hacemos de nuestra libertad individual, de la que tan orgullosos nos sentimos, y que quizá no siempre aplicamos con la honestidad y la responsabilidad que merece. De todos modos, la solución no es regresar a una inmanencia teocrática o legalista al estilo del Islam o de cualquier tiranía política (del signo religioso y/o político que sea). La solución al dilema del libre albedrío no es eliminar el libre albedrío.

Saludos Velay.

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