Suspenso para las peñas
Hace dos semanas estuve en las fiestas de Rasueros, un pequeño pueblo de Ávila entre Madrigal y Peñaranda.
Me sorprendió en primer lugar la gran cantidad de gente forastera, que había pedido la semana de vacaciones para pasarlas en el pueblo y la gran cantidad de peñas que había para ser un pueblo tan pequeño.
Para nosotros que nos quejamos de programa, decir que el programa de esa noche era VERBENA POPULAR en la plaza mayor. Orquesta pachanguera y éxitos del verano. Punto. Ni toros, ni encierros y los únicos fuegos artificiales que había eran los petardos que tiraban los chiquillos.
El caso es que desde las doce de la noche estaban todas las peñas en la plaza, bailando y cantando y así hasta las tantas de la madrugada. Con las peñas estaba prácticamente todo el pueblo, unidos y bailando y los pocos bares del pueblo estaban a reventar. Luego nos fuimos de peñas con la gente de la orquesta y en todas las peñas tomamos cubatas, chocolate, incluso platos de embutidos curados que a cierta hora y con el estómago castigado por los cubatas se agradecía.
Ayer, día 2 de septiembre, vinieron unos familiares de Rasueros a "las fiestas de Medina". Maldita la hora. Tras el concierto de El Arrebato Medina del Campo se quedó vacía. Es solo el segundo día de fiesta y a las tres de la mañana estábamos en el Don Desván SOLOS con los camareros y algunos de la peña La Chusma (gente que supera los 40). En Troya había dos personas de cuarenta y pico años, Lightfoot ni siquiera abrió...
El caso que nos despedimos de estas personas con el amargo sentimiento de haber hecho el ridículo. Medina daba pena y hoy lunes no te quiero ni contar cómo va a ser el día de hoy.
Somos tan estúpidos y prepotentes que estamos en todas las fiestas de todos los pueblos dejando dinero como si fuésemos potentados, y luego en las fiestas de nuestro pueblo o nos vamos fuera o no dejamos ni un duro. No seamos hipócritas, casi toda la gente que consume en los bares durante las fiestas son gente forastera. Luego vemos a los chavales de las peñas arrastrando la botella de dos litros y la borrachera por la calle, camino de la peña. Nada que ver con las peñas de Rasueros, aprovechando hasta el último bis de la orquesta las fiestas de su pueblo.
El Marvi, La Viña y muchos bares de la plaza mayor cerrados. Ni siquiera el Apolo abre. Creo que es sintomático. El nivel de las fiestas de un pueblos se mide por el nivel de la ocupación de su hostelería o del recinto Ferial. Si en Medina solo funciona la Feria de Día y a ciertas horas, algo está fallando. Me vienen a la cabeza recuerdos de Sanantolines no tan lejanos cuando era complicado andar por la calle y se tardaba casi media hora en llegar de Zeus al Escalón, y esas madrugadas eternas en Coliseo, miles de personas y muchos subidos en el escenario en una especie de rito o comunión de las peñas que ahora no existe. Luego los rios de gente a las verbenas taurinas, los encierros infantiles... y la Plaza Mayor a reventar día y noche.
Si bien en TODOS los pueblos de la provincia las peñas son el alma y motor de las fiestas, en Medina del Campo las peñas han matado a San Antolín. Las peñas deberían cambiar, regularse o desaparecer. A ver si tenemos un alcalde con dos cojones que sea capaz de terminar con este cáncer porque si no, dentro de poco quizá San Antolín sea un recuerdo del pasado.









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