Buen comentario.
Yo, añadiría, que, aunque la calle esté sucia, tampoco se me ocurre tirar nada al suelo. Busco una papelera hasta que la encuentro.
Recuerdo que existe, en Medina del Campo, una Oficina de Atención al Ciudadano, que no se le está dando la utilidad para la cual fue creada. Si hay papeleras rotas, no cuesta nada llamar, por teléfono, -utilizamos este para otras múltiples cosas sin sentido, pues mayor razón, para esto- o pasarse un día por allí. O escribir una carta, sí de esas que se mete en un sobre y se pone un sello, o hacer una sugerencia en la página de Medina del Campo, que la tenemos, o hacer la sugerencia aquí, que al final los ecos, pueden convertirse en voces.
Si callamos, otorgamos, y aquí parece que no pasa nada. ¡Por cierto!. ¿Alguien se ha dado cuenta de cómo está el rincón de la calle Gamazo, al lado de la fuente preparada para que los niños se metan al menor descuido?. ¿Cuándo se hizo?, hace nada y está hecha una pena. Con esas pelotas de hierro puestas para ser sorteadas, por niños, por personas con discapacidad visual, por coches cuando pasas en él. Estorbos que a ver si un día de estos, se quitan de una vez.
¿Dónde estábamos? ¡Ah, con la limpieza!, no me he ido por los cerros de Úbeda, se trata de que da una sensación de abandono, además de las fuentes, llenas de bolsas, de suciedad. Cuando se pone una fuente, se supone que es para embellecer la ciudad ¿No?, pues ¿Porqué no se limpia?. Eso del mantenimiento es la asignatura pendiente del gobierno municipal.
Hay que poner cosas, si o no, pero si se ponen, hay que mantenerlas también.
Existe un horario para tirar las basuras, ¿pues porqué no se saca en las horas establecidas? ¡Tanto cuesta tener en casa un ratito más aquello que cada uno ha generado! ¡Por no hablar de los que creen que las papeleras son contenedores de basuras!
¿Tanto nos cuesta tirar los residuos orgánicos en su contenedor, los papeles en el azul, los vidrios en el verde y los plásticos en el amarillo?. ¿Alguien se ha fijado en que las botellas de agua, tienen un dibujito en su etiquetado en el que aparece la botella como un acordeón aplastada? ¿Aplastamos las botellas, antes de echarlas en el contenedor amarillo, para que ocupen menos espacio, o las tiramos sin arrugar?, ¿lo hacemos por comodidad o por desconocimiento?
Es un problema de educación, y de saber que somos ciudadanos y que tenemos el derecho a una ciudad limpia.
Es curioso un cartel en el que indica, que no siempre son los hijos de los demás los que se emborrachan, y hace una llamada a que estemos, como padres, pendientes de lo que hacen nuestros hijos, me parece una campaña muy acertada, pues a veces pensamos que con decir a nuestros hijos ¡Eso no se tira, ese árbol no se rompe! ¿eso no se toca! ya lo tenemos todo y no es así.
Puntualizaría que no sólo es un problema de educación, es un problema de respeto que empieza por uno mismo. Enseñar a respetar para que te respeten. Enseñar responsabilidad hacia uno mismo y hacia los demás, esencial para poder vivir en sociedad.
Un saludo, siempre solidario.


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