Examen suspendido

1. El primer refrán no viene la cuento y está mal aplicado.

2. A los caballos se les pone trozos de cuero a los lados para que sigan recto y no se salgan de la línea. Es como la obsesión de la izquierda por culpar de todo al liberalismo, tenga o no tenga la culpa como este caso. El ajo de Velay sabe a comprensión y respeto, el ajo de Julián sabe a reproche, a insulto gratuito, solo falta que nos recomiendo rayar el coche, pinchar las ruedas o quemarle directamente. Hay muchas veces que, incluso siendo cultos y respetuosos las circunstancias te obligan a aparcar como buenamente puedes y no como debes. No seamos hipócritas, todos hemos parado alguna vez en algún sitio prohibido por motivos de premura (ahora vendrá la respuesta de doña perfecta, la que aunque su hijo la esté esperando con el tiempo pegado al culo para ir al colegio nunca lo ha hecho, antes aparcaría a tres kilómetros y llevaría al niño en patinete para no contaminar)

3. Vuestros ajos saben a rancio, están secos y caducos como los regímenes que venerais. Como el sindicalismo mal entendido y corrupto, como la doble moral universal (la de la izquierda, no hay otra), el doble rasero (el cristal con que se mira solo es válido si es rojo) y lo que más odio de todo: EL PANFLETO DEMAGOGO: Definirme como defensor de la parasitación y la opresión del ser humano de forma gratuita. Vete a Afganistán, esos que tus amigos comunistas tuvieron 25 años esclavizados (qué frágil es la memoria) y diles a los campesinos que dejen de cultivar opio y que cultiven ajos morados IGP, ya verás en qué parte de tu sinuosa anatomía te dicen que te puedes meter los ajos.

4. Lo del ajo morado lo digo EXCLUSIVAMENTE por la bandera republicana (que poco hábiles somos cuando queremos)

Por lo tanto, prueba NO SUPERADA. Para tí la burra y los 40 reales.

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