Para muestra un botón

Nadie se acuerda de cierta sidrería, regentada por un tío que tenía toda la pinta de ser un proxeneta, con unos cercos de sudor en los sobacos como mi cabeza, que tenía trabajando en la barra tías que si no eran putas se habían escapado de una chirigota gaditana, y que se rumoreaba que tenía ratas en la despensa que no corrían, sino que saltaban como los canguros de los gordas que estaban???

Mesas con más años que la pana, sillas a juego, serrín por el suelo para disimular la capa de mugre, cubiertos y platos que daban grima, un salón sin ventanas y sin un mísero ventilador, treinta y pico personas hacinadas y ehhhhhhhh... había que pedir mesa porque tenía lista de espera y todos los fines de semana a reventar. ¿Cuántos empresarios de Medina han puesto su vida y su dinero en un restaurante o bar precioso en la última década y se han comido los mocos?

Yo te voy a contar mi experiencia personal. Yo monté un negocio con mi novia porque tenía muchos "amigos" medinenses. De mis "amigos" siete años después de abierto el negocio, sigo esperando al 90% que se dignen al menos a hacerme una visita (no hablemos de comprar)

Son los típicos que te ven por la calle, te dan la palmadita en la espalda y te dicen ¿sigues todavía con el negocio? (que traducido quiere decir ¿todavía no has cerrado?) que es para decirles "Si lo tengo enfrente de tu casa, me ves abrir todos los días y te cruzas de acera para no verme, hijo de la gran..."

Menos mal que tenemos a la "gente de los pueblos", que son realmente los que están dejándose los cuartos en Medina y el verdadero motor de este pueblo envidioso, hipócrita y lastimero.

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