Cámaras en la calle: ¿Llega el Gran Hermano?.

El Concejal de Urbanismo del PP y Portavoz en el Ayuntamiento, nos ha informado de que el Grupo de Gobierno quiere instalar cámaras de vigilancia en las calles de Medina del Campo. Para ello preven gastarse 70.000€, los cuales no sé si ya vendrían previstos en los Presupuestos del Ayuntamiento o se van a detraer de alguna otra partida presupuestaria. Si fuera éste el caso, estaría bien saber de cuál.

 

Con ellas se pretende vigilar diez puntos calientes, y su objetivo es, al parecer, doble: vigilar el tráfico y servir de elemento disuasorio a aquellos, sobre todo jóvenes -al parecer-, que se ven impelidos a realizar actos vandálicos en la vía pública.

No sé si los ciudadanos demandan más cámaras. ¿En que estudio, encuesta se apoya el concejal – o el Grupo de Gobierno que es quien lo ha acordado- para hacer tales afirmaciones?. Porque quizá lo que se demanda es que se vea a la Policía Municipal en algún momento por las calles de la villa. Eso quizá sí sea el sentir más generalizado.

Pero ¿queremos los ciudadanos cámaras en las calles?. ¿Queremos los ciudadanos que el Gran Hermano nos aceche con su gran ojo a cualquier hora del día?.

Uno de esos puntos calientes, al parecer es el Parque de Aguacaballos. Hombre, tráfico, tráfico de vehículos, no sé si se controlara, pero teniendo en cuenta que el citado Parque está al lado de las oficinas de la Policía Municipal, digo yo, que poco les costaba a los municipales, darse un garbeo por allí de vez en cuando y nos evitábamos una de las citadas cámaras.

Nos dicen que el Parque Aguacaballos termina en un estado vergonzoso los fines de semana, yo apuntillaría que el estado del Parque Aguacaballos es de un total abandono. Quizá si se limpiara, si se adecentara, si se abriera a la ciudad, los jóvenes, se lo pensarían un poco más antes de ensuciarlo.

Es cierto que existe legislación al respecto sobre cómo instalar las cámaras y sobre cómo señalizarlas, pero también se dice qué tratamiento ha de hacerse con la información obtenida a través de tales medios. ¿Qué se puede hacer con 70.000€, dinero de todos los ciudadanos?. ¿Cuántas plazas de policías municipales podemos cubrir con ese dinero?.

A mí me molesta que desde el Ayuntamiento se nos quiera convertir el pueblo en un gran espectáculo de Gran Hermano. Y no se trata de lo que cada uno haga o deje de hacer en su vida en la calle. Se trata de un derecho fundamental el que está en juego el derecho a la intimidad personal, que ya se encarga la “caja tonta” de adoctrinarnos sobre que no pasa nada y se puede vivir con cámaras en casa, siendo el espectáculo de todos los ciudadanos de un país, para que ahora de ser meros espectadores, pasemos a ser los grandes protagonistas de tales actuaciones.

No he estudidado para actor, no quiero ser actor, y aunque algunos se muevan ante las cámaras como por su casa, no es el caso de la mayoría de los ciudadanos a quienes una cámara altera su comportamiento, impidiendo en algunos casos la espontaneidad, o haciendo de su conducta un modelo de histrionismo que poco quizá tiene que ver con cómo son en realidad. No quiero vivir en un gran plató de Telecinco. Soy un ciudadano y quiero vivir en libertad en esta villa.

La seguridad también es importante, pero para eso existen medidas proporcionales que pueden pasar por una presencia de la Policía Municipal en las calles, ante su ausencia habitual. Por una educación ciudadana, y por la adopción de medidas preventivas. Por mostrarnos una ciudad limpia y amable, que hay que cuidar y no una ciudad descuidada que se puede descuidar más. Por ofrecer alternativas de ocio a los jóvenes, -estupendos ellos y a quienes cuándo más atención necesitan nos olvidamos de ellos -, próximos votantes del mañana, y ciudadanos del hoy. Por una mayor solidaridad ciudadana, que ante una conducta reprochable, muestre su indignación, o su rechazo siquiera. En definitiva, por una actuación proporcional.

El principio de proporcionalidad ha de regir la actuación de quienes nos gobiernan, y no podemos comenzar a “cazar gorriones a cañonazos”, como sentenció Jellineck. Hay que adecuar los medios a los fines que se pretenden, y hay que buscar un equilibrio entre los diferentes intereses en conflicto.

Sólo así, seremos ciudadanos, con nuestros derechos y nuestros deberes. Y no seremos súbditos de un estado vigilado, por el ojo insensible de los medios informáticos. ¡El Gran Hermano acecha!