Cien miligramos de Tranxilium intravenoso
HISTORIA 548000
Dosis muy elevadas para una mujer no terminal
El último de los casos contraindicados es el de una mujer de 80 años que llegó de una residencia consciente, desorientada, con distensión abdominal y con una descompesación de la glucosa.Sin enfermedad terminal conocida, fue objeto de sedación terminal 10 horas después de ingresar.
De nuevo, las dosis empleadas son consideradas por los 11 expertos como «muy elevadas» y murió seis horas después del inicio de la sedación.
En este caso, además, faltó un diagnóstico que justificara la medicación, lo que impidió conocer si existía algún tratamiento que pudiera curarla. Ahora bien y como en todos los casos, el informe concluye que «dada la situación de gravedad de la enfermedad aguda no se puede afirmar o negar relación causa-efecto del deceso con la sedación efectuada.
El informe destaca que en ninguno de los cuatro casos descritos había información o documentación sobre una posible dolencia terminal que pudiera acabar con la vida de la paciente, pero el tratamiento que se siguió fue como si la hubiera. En estos casos, los expertos creen que debería haberse intentado un tratamiento específico para atajar la causa del ingreso.
Además, los enfermos tampoco presentaban síntomas que justificaran la sedación (delirios, disneas, dolor o angustia). «Eran pacientes que si tenían alguna posibilidad de superar el evento que generó su ingreso, la sedación terminal eliminó la posible expectativa de supervivencia».
HISTORIA 144998
Una enferma no terminal que recibió sedación
Una anciana de 91 años enferma de diabetes ingresó en Urgencias el 1 de enero de 2004 con hipoglucemia y con una probable infección de orina. Según la familia, por la mañana había tomado su dosis habitual de insulina, pero casi no había desayunado, probablemente por las molestias que le causaba la infección.
Después de darle una dosis de Glucosmón, «sin agotar el tratamiento indicado activo específico de la hipoglucemia» y sin administrarle antibiótico alguno contra la infección, la posible causa de la subida de glucosa, los médicos de Leganés decidieron inyectarle 100 miligramos de tranxilium más cuatro ampollas de cloruro mórfico (40 miligramos) en el suero cada 12 horas. De nuevo, los expertos del Colegio de Médicos indican que «las dosis de fármacos empleados son inadecuadas por exceso».
Ni de su historia ni de sus síntomas se podía deducir que la mujer padeciera ninguna enfermedad terminal. Sin embargo, a las cuatro horas del ingreso, los médicos decidieron someterla a un tratamiento de sedación terminal a pesar de que la paciente tampoco tenía ningún síntoma refractario (que no respondiera a tratamientos diferentes de la sedación).
La muerte se produjo siete horas y media después del inicio de la sedación y de nuevo los 11 expertos señalan que «no se puede afirmar o negar» que la muerte haya sido consecuencia o no de la sedación.
HISTORIA 28963
Sedación de un paciente sin realizarle pruebas
Los expertos del Colegio de Médicos relatan con más detalle la sintomatología y el tratamiento prescrito en Urgencias de cuatro enfermos en los que la sedación, concluyen, estaba contraindicada.Todos murieron pocas horas después del inicio de la sedación terminal. El primero de ellos es el caso de un paciente de 78 años que entró en las Urgencias de Leganés el 1 de febrero de 2004 porque se negaba a comer y a tomar ninguna medicación.
En la primera exploración, el enfermo estaba consciente pero desorientado, no respondía a preguntas simples y respondía al dolor.
Según los médicos que le atendieron en el Severo Ochoa, podía sufrir un accidente cerebro-vascular por insuficiencia cardiaca o respiratoria. Sin embargo, el informe destaca que no le realizaron ningún electrocardiograma, ni marcadores de daño cardiaco, ni un TAC para comprobarlo.
Así, sin realizarle «diagnóstico de la causa» de ingreso, le sometieron a sedación terminal que el informe define como contraindicada.La dosis (100 miligramos de tranxilium por vía intravenosa más dos ampollas de cloruro mórfico en el suero cada seis horas) es calificada como «inadecuada por exceso». Seis horas después del inicio de la sedación, el paciente murió. «Dada la situación de gravedad de la enfermedad aguda no se puede afirmar o negar relación causa-efecto del deceso con la sedación efectuada», concluye.
HISTORIA 526843
Una anciana con dos tratamientos contradictorios
Una mujer de 85 años ingresó el 8 de noviembre de 2003 en las Urgencias de Leganés con un ictus y una infección urinaria. En este caso sí se le realizó un TAC y se inició el tratamiento contra la infección.
Sin embargo, el informe recoge que «sin explicitarse (no hay sintomatología a tratar)», a las ocho horas de su ingreso en el Severo Ochoa se le empezó a administrar una dosis de 40 miligramos de morfina cada 12 horas.
Tres días después, otro médico decidió retirar la morfina y la paciente volvió a tener sólo el tratamiento por su infección urinaria, y así continuó durante 30 horas hasta que entró el mismo equipo médico inicial que le administró sedación terminal.
Entonces, el tratamiento volvió a cambiar: al suero se le añadieron 200 miligramos de tranxilium, 50 miligramos de morfina y 15 de midazolam. La enferma falleció apenas a los 30 minutos de iniciarse esta última fase del tratamiento, completamente opuesta a la anterior. Las dosis inyectadas en esta última etapa fueron más elevadas que las suministradas tras su ingreso.
El estudio concluye que la sedación de esta paciente estaba contraindicada porque la anciana no estaba en fase terminal y ni siquiera tenía ningún síntoma refractario (el que no responde más que a la sedación).Además, «las dosis de fármacos empleados son inadecuadas por exceso», concluyen los médicos.


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