Las ''memeces'' de Andrés

Si bien cualquier ciudadano tiene perfecto derecho de recurrir, mientras pueda, todas las veces que haga falta, las sentencias condenatorias de las diversas instancias del poder judicial, es de mal gusto que en un tema tan "delicado”, política y socialmente, salga personalmente a los medios de comunicación para decir que su situación es una de tantas que se dan en la administración y no pasa nada. A fin de cuentas todo se reduce, más o menos: a rencillas y envidias sindicales...
Esta es la conclusión que se puede sacar de su intervención en un medio de comunicación. Nos dice que son situaciones anómalas, pero harto frecuentes en la Administración desde hace un montón de años y que seguirán así. Sus declaraciones merecían un reportaje de Interviú.
Sr. Serrano, casi todos vamos por las carreteras a mayor velocidad de lo permitido; pero cuando nos cogen "in fraganti" a nadie se le ocurre disculparse diciendo que hay miles haciéndolo así. Y no les multan...

Sus disculpas o razones han sido de muy mal gusto. Su situación es al menos sospechosa, ya condenado con una sentencia firme, aunque recurrible. Y además teniendo en cuenta las circunstancias que le han acompañado.
En su situación, concurren elementos extraños al trabajo que no se escapan a un simple observador político. Usted prometió ser el arbitro imparcial de una situación política municipal y se convirtió aun en plena campaña electoral en el servil servidor del PP. Y por eso de la razón suficiente para explicar las cosas, resulta lo que vemos.

Andrés estaba usted muy guapo callado; pero eso no es lo suyo. Salga lo que salga, usted continúa defendiendo posturas impresentables, que no significa que no existan...
Ha defraudado a muchos. Está inmerso en el escurridizo mundo del tráfico de influencias y me temo que no cambia.

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