Continúa el espectáculo!!

¿Monarquía, República o qué? ¿Boda social o boda de Estado?
Es el grito casi unánime de una ciudadanía atónita ante el espectáculo ofrecido por el acontecimiento. Si es social, ¿a qué viene ese escandaloso gasto de dineros públicos para ese fasto de marcados aires de élites monárquicas anacrónicas?
Si no lo es, ¿qué pinta la representación de la soberanía del pueblo de un Estado social democrático de derecho, en un acto "protocolario” monárquico en toda regla, donde faltan la mayoría de jefes de Estado, como los amigos hispanoamericanos, europeos, árabes, etc. y no faltaba más, están presentes los destronados con toda clase de parafernalia de medallas, etc.?
Mientras, estamos asistiendo a la alternancia, que nos permite la Constitución “de compromiso temporal” refrendada por el pueblo para hacer posible la transición hacia la democracia. Asistimos a los últimos tiempos de una etapa en la que el Rey Juan Carlos cumplió su papel de mediador, o moderador para hacer posible el cambio sin estridencias; pero algo comienza a chirriar.

Estamos en una nueva etapa donde el heredero de una monarquía reinante (por la gracia de Dios o de Franco), cuya legitimidad le viene de tal Constitución “de compromiso temporal” es el príncipe de una Monarquia parlamentaria.

¿Quiere el pueblo seguir manteniendo esos compromisos adquiridos en circunstancias muy especiales? He aquí una cuestion interesante y que al pueblo soberano no se la puede quitar.

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