¿Cisnes o ratas? Esa es la cuestión

Hay que decidir de una vez que es lo que se quiere para el Zapardiel:
Un río de aguas limpias con márgenes para el paseo y que mantenga una cierta vegetación natural con patos y cisnes?
O un río alcantarilla con un cauce inútil de hormigón que sólo sirva de refugio de ratas y porquería?
Ésa es la cuestión clave que se tiene que dirimir en Medina, y que forma parte del modelo de ciudad que se pretende para el futuro. O, mejor dicho, que se tenía que haber debatido antes, porque, lamentablemente, ya se está ejecutando la segunda opción por parte de la Confederación Hidrográfica, con el apoyo del grupo de gobierno municipal.
Y todo precipitadamente, sin tener un debate previo con la sociedad medinense, y con una falta de rigor medioambiental que tira de espalda.
Porque lo que no cabe en la cabeza de nadie, sea "popular" o no, es que se acepte una pésima solución, impuesta desde fuera de Medina, y que no admite posibilidades de integrar el río en el entorno urbano.

Una solución que no permite salvar la barrera que ha representado, tradicionalmente, para ambas márgenes de la Villa (con su cauce inaccesible) y que no potencia un uso público moderno para el paseo o el juego. Un uso recreativo, didáctico o de naturaleza paisajística.
Parece razonable que en pleno siglo XXI y con la cantidad de ejemplos que nos rodean, esa alternativa más natural y verde, integradora urbanísticamente, fuera la elegida para llevarse a cabo. Beneficiaría a todos los medinenses, mayores o pequeños, de un "color" político o de otro.
Pero la realidad es que se está ejecutando, con un secretismo preocupante, un Proyecto de reforma demencial y anticuado. Despilfarrador y tosco. Que ya se está hormigonando salvajemente en el mismo centro urbano y que, si alguien no lo remedia, nos vamos a encontrar con un río brutal de cemento para las próximas décadas. Un lastre paisajístico para las actuales y las próximas generaciones.

El grupo de gobierno municipal, con el alcalde a la cabeza, debería replantearse inmediatamente la situación y, si es medianamente inteligente, paralizar las obras y buscar una solución alternativa. Una solución consensuada, que contara con asesoramiento técnico y que fuera la expresión de lo que piden los colectivos sociales y la gente de la calle.

A este respecto, cabe destacar que se ha presentado recientemente la Plataforma ciudadana para la defensa del río Zapardiel, que, básicamente, pretende estos mismos objetivos, y que desde el Ayuntamiento, la Junta o el Ministerio de Medio Ambiente (Confederación Hidrográfica) se replanteen este salvaje Proyecto.

Desde esta página web animamos a toda la gente y asociaciones de Medina a apoyar a esta Plataforma cívica por medio de firmas, protestas, denuncias y todos los medios humanos a su alcance.